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FILIPINAS ESTRENA PRESIDENTE / ACTUALIDAD / LENGUA ESPAÑOLA EN FILIPINAS

Publicado el 17 de mayo de 2010 / 22.30 hora de Bogotá D.C. / 11.35 horas del 18 de mayo en Manila, República de Filipinas 

Cinco Desafíos para la Nueva Administración del Archipiélago 

FILIPINAS ESTRENA PRESIDENTE 

Benigno Aquino Jr. jurará como nuevo presidente de Filipinas y ocupará el manileño Palacio de Malacañáng, a partir del 1 de julio de 2010 hasta el año 2016, en reemplazo de Gloria Macapagal Arroyo, quien deja el mando del complejo país en un marco pronunciado de baja popularidad y de constantes señalamientos de corrupción. El nuevo mandatario de la única nación asiática con innegable herencia hispana, es hijo del líder asesinado en 1983, con idéntico nombre, y de Corazón Cojuangco, quien fue la primera mujer que ocupó esa alta magistratura en el estado asiático. Corrupción, violencia, pobreza , secesión potencial del sur con población musulmana y, de nuevo, el tema de la lengua, son los desafíos que enfrenta el hijo mayor de "Cory" y de Benigno "Ninoy", el padre. El presidente electo aún no ha sido proclamado por el Congreso, pero se descuenta que no habrá obstáculos para el beneplácito pertinente.  

Reporta: Néstor DÍAZ VIDELA 

Aquino junior pudo triunfar en este pulso electoral definido el pasado 10 de mayo, enarbolando las banderas de lucha contra la corrupción que, en buena medida, también lideraron sus padres. Los adversarios más cercanos, los que fueron derrotados por el joven senador de ilustre apellido, fueron el expresidente Joseph Estrada y el empresario Manuel Villar.  

El proceso electoral del Archipiélago estuvo atravesado por el nerviosismo y conatos de violencia, tal como es tradicional en la nación malaya. Aquino deberá enfrentar en su gestión un retraso relativo de Filipinas, comparada con sus vecinos del sudeste asiático, y una marcada desigualdad social que presiona la disconformidad generalizada con la clase política del país. 

También deberá intervenir en la latente tensión entre población musulmana y católica en la isla de Midanao, al extremo sur del país, región con autonomía política relativa pero, al tiempo, con grupos radicales armados que promueven la secesión de la gran isla para la constitución de un nuevo estado musulmán. Esto último en conjunción con la presión caudillista apoyada por grupos privados que ejercen la acción directa sobre sus rivales, con frecuente pérdida de vidas. 

Uno de esos hechos ocurrió en la zona de Maguindanao, a fines del año 2009, cuando se agitaba el periodo preelectoral. En tal marco de violencia fueron masacrados 57 civiles, varios de ellos periodistas.  

Las denuncias de fraude y no reconocimiento de los resultados hechos por dos de los candidatos derrotados, uno de ellos el segundo en la preferencia de los sufragantes, el actor de cine y expresidente Joseph Estrada, no parecen ser suficiente obstáculo para detener la marcha de "Noynoy" Aquino para suceder a Macapagal. Las fallas que enmarcaron la innovación del voto electrónico tampoco han sido consideradas de importancia como para poner acentos de duda suficiente, esto frente a la definición realizada por los más de 30 millones de votantes que participaron de la puja electoral.  

Los observadores internacionales que estuvieron presentes en el Archipiélago durante la jornada de elecciones ya han señalado que los resultados tienen un nivel de aceptación razonable. Sin embargo, ese grupo de observación indicó que, al mismo tiempo, aún los procesos electorales filipinos no se adecúan a los estándares, compromisos y exigencias requeridos para una democracia moderna en el plano internacional. 

PRESIDENTE ELECTO DE FILIPINAS: Benigno "Noynoy" Aquino 
 

TRADICIÓN LATIFUNDISTA 

El clan político de los Aquino derribó mediante resistencia democrática y pacífica a la dictadura de Ferdinando Marcos, en 1986. Marcos mantuvo un férreo control del país a partir de 1965, cuando derrotó en elecciones a Diosdado Macapagal, padre de Gloria la actual presidente. Benigno Aquino, el patriarca de ese grupo, fue asesinado a su regreso a Manila en 1983, crimen que inició la movilización popular en contra de Marcos y precipitó su caída definitiva tres años después. 

El hijo del líder asesinado hace 27 años y actual senador de la república asiática, superó por 15 puntos y el 41 por ciento de los votos, a Joseph Estrada. De acuerdo con la norma institucional, para su reconocimiento definitivo como presidente de la República, Aquino debe esperar el acuerdo del Congreso y nada hace pensar que no lo obtenga. 

Una novedad en la renovación de la rama legislativa que dejan estas elecciones, es el regreso y presencia de Imelda Marcos, matriarca del clan depuesto por los Aquino en la década de los 80. Por su parte, Macapagal Arroyo aseguró una posición en el poder legislativo, ámbito que ha controlado durante toda su gestión, lo que la habilita para defender su obra de gobierno desde posiciones de poder y también fortalecerse ante la probabilidad de demandas por fraude y corrupción. Son éstos dos componentes curiosos de la diversidad que es componente de esta democracia .  

Observadores extranjeros de la política filipina consideran que no se produjeron cambios sustantivos en las ecuaciones de poder del Archipiélago y que la tradicional clase terrateniente, de la que los Aquino Cojuangco son parte, mantiene una correlación de fuerzas que beneficia a los grandes latifundistas y principales propietarios de agroindustrias del país. Las raíces de estas estructuras de propiedad se hunden en la historia de la producción de azúcar y tabaco, desde los tiempos de colonización española.  

En efecto, la familia del presidente electo ha sido propietaria por generaciones de la tradicional y mítica hacienda La Luisita, con unas 6.500 hectáreas en la zona de Tarlac, isla de Luzón. Esta isla, en la cual está localizada Manila, es una de las dos más grandes del archipiélago. Tal como se señaló, la otra es Mindanao, en el extremo sur. Esto hace pensar a los observadores que la casi congelada reforma agraria durante la gestión de Macapagal Arroyo proseguirá así, en estado de letargo, durante el periodo de Benigno "Noynoy" Aquino. 

La alternativa al mantenimiento del control del Estado de lo que se considera "oligarquía" tradicional filipina, eran los perdedores candidatos Manuel "Manny" Villar y Joseph "Erap" Estrada. El primero de ellos ya ofreció colaborar con el nuevo presidente para reforzar sus capacidad legislativa. Villar es senador de la república.  

Ambos son representantes de los sectores sociales emergentes, Villar simboliza al empresario exitoso que construyó con esfuerzo su propio destino, en tanto que Estrada es un prestigioso actor del abundante cine filipino, de gran consumo local. Uno y otro llegaron a destacarse y ser reconocidos por una población que se aproxima a los cien millones de habitantes, pero esto no fue suficiente para alcanzar sus máximas aspiraciones políticas en estas elecciones. 

Estrada ya había sido presidente, entre 1998 y el 2001, pero fue depuesto por el poder judicial debido a acusaciones de corrupción y sobornos en su contra. Esa inestabilidad le permitió a Gloria Macapagal, entonces vicepresidente, ascender a la máxima instancia administrativa del país. Macapagal renovó su mandato por sufragio popular en el año 2004 y su gestión estuvo salpicada desde el origen de su elección, señalada como ilegítima por fraude electoral nunca aclarado de manera contundente, aunque también por las sospechas de corrupción generalizada de su entorno familiar y de confianza. Las sospechas y señalamientos alcanzaron en particular a su consorte, José Miguel Arroyo. 

Benigno Aquino

Corazón Aquino

RECONOCIMIENTO UNIVERSAL 

Sin embargo, para los más de 500 millones de hispanohablantes en el mundo, Gloria Macapagal Arroyo tiene el mérito relevante de haber vuelto la cara de Filipinas hacia su reencuentro con la lengua española. Ese lauro indeleble que deja la actual presidenta saliente para la universalidad hispana, borra la distancia y desconfianza cultural de los hispanoamericanos hacia un país -en particular, una clase dirigente- que aparecía ante el mundo negando sus orígenes y había abandonado, o mejor: rechazado,  el tesoro de la lengua de Cervantes, en cuyo seno se había construido como nación.  

Es preciso señalar en este punto que fueron, precisamente, Ferdinando Marcos y Corazón Aquino quienes le habían dado un portazo que pretendió ser definitivo a la vigencia histórica de la herencia hispanolatina en el Asia, a través del habla. El primero le había quitado oficialidad a la lengua española a comienzos de los años 70, en tanto que Aquino eliminó, a través de la Constitución de 1987, la obligatoriedad de su enseñanza en la educación formal de las islas.  

El ingreso de China a la ASEAN, las demandas de mejores condiciones salariales de los jóvenes y la ampliación de la competitividad de los mismos, exigían el reencuentro de Filipinas con la lengua española. La ASEAN -grupo de países del sudeste asiático- con el protagonismo chino se ha convertido en la tercera zona de libre comercio en el mundo y la primera en número de habitantes: 1.900 millones.  

En esas condiciones, la rearticulación de vínculos con la historia, cultura y los intereses de los latinoamericanos podrían convertir a Filipinas en interlocutora y representante natural de este Continente en el sudeste asiático. El país oriental acaba de ser admitido como Miembro Asociado de la Cumbre Iberoamericana y es probable que su situación cambie en esa suerte commonwealth ibérica, si la enseñanza de la lengua española, tal como está previsto, se reinserta como obligatoria en la estructura educativa filipina, a partir del año 2012. Eso sería el salvoconducto para que Filipinas sea admitida como Miembro con Derecho Pleno, situación hoy en suspenso precisamente por ese delicado tema de la relación con el idioma español. 

Un salto de esas proporciones y el acercamiento consecuente con sus hermanos históricos de América Latina, ayudaría a Filipinas a acelerar su pretensión de salir del atraso en su propia agenda social, política y económica. Datos recientes señalan que un tercio de la población isleña vive con menos de dos dólares diarios, con un 44 por ciento de población por debajo del umbral de extrema pobreza y 11 millones de filipinos en el exterior. El envío de remesas de este 10 por ciento de brazos en el extranjero representa un 15 por ciento del PIB filipino.  

La continuidad de la política de reencuentro con la lengua española y su relación en la lucha contra pobreza es una incógnita dentro de los programas de gobierno del presidente electo, Benigno "Noynoy" Aquino. No debe olvidarse que su madre fue una enterradora de esa posibilidad, en 1987(aresprensa.com).

PRESIDENTA GLORIA MACAPAGAL DIOSDADO MACAPAGAL


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