INTELIGENCIA EXTRANJERA EN ATENTADO DE BOGOTÁ / LA TERCERA OREJA / LOM

Publicado el 14 de agosto de 2010 / 23.40 hora de Buenos Aires // Reeditado el 15 de agosto

  

Aquello que se escucha aunque se diga en voz baja 

(El chisme no es la verdad, pero sus elementos implícitos pueden ayudar a reconstruirla)

Esta sección le debe su nombre a un famoso programa radial de misterio que se emitía en Chile por los años 60. Esa es única deuda que tenemos con la prestigiosa radiofonía chilena. Hecho el ajuste de cuentas, debe decirse que, aquí, el espacio está destinado a la picaresca que disuelve nuestra seria política editorial. El único misterio es el propio que encierra todo chisme.


  • El síndrome de Kawasaki es la pulsión única, obsesiva y excluyente por desplazarse en una motocicleta con esa marca.  


 INTELIGENCIA EXTRANJERA EN ATENTADO DE BOGOTÁ 

De inmediato al hecho de terror sucedido en la zona financiera y residencial de la capital colombiana, al promediar la segunda semana de agosto, las hipótesis del sentido común apuntaron a las fuerzas violentas que han ensangrentado al país cafetero en las últimas décadas o a una nueva asociación disolvente: el llamado "cartel de la corrupción", con gran peso e infiltración en los negocios públicos e instituciones del país . No obstante, también otras consideraciones más complejas apuntan a los eventuales motivadores del atentado. Existirían corrientes locales y externas que miran con desconfianza los primeros pasos que ha dado el gobierno colombiano, sobre todo en el plano internacional, los cuales podrían incidir en la correlación de fuerzas que pujan hoy en América Latina pero que se extienden más allá de la región. 

Círculos vinculados con la nutrida comunidad de inteligencia extranjera establecida en Bogotá, no descartan la incidencia de intereses internacionales en la concepción y ejecución del atentado terrorista que afectó a la capital colombiana el jueves 12 de agosto, antes de que concluyese la primera semana de actividad del nuevo gobierno en ese país. Las características de la acción encubierta indicarían que más que la intención de generar pánico y desconfianza, e incluso daños materiales o humanos, se pretendió generar una alerta sobre los pasos que comenzaría a dar el nuevo poder ejecutivo del país cafetero frente a quienes lo confrontan en lo ideológico y concreto, tanto en el plano interno como el internacional.  

La acción de terror habría pretendido expresar la alarma que generaría la relevancia de sectores de la coalición que acompañan o se consideran próximos al recién posesionado gobierno, interesados en atenuar la pugnacidad con los países vinculados con el llamado Foro de São Paulo y, al tiempo, señalar el riesgo en la posibilidad de abrir caminos más flexibles a los factores de confrontación interior armada que operarían como referente local del mencionado Foro.  

Esa organización regional de agrupaciones de izquierda militante acepta la presencia de esos violentos grupos colombianos en su propia estructura y, como consecuencia, la llamada "combinación de las formas de lucha" de concepción leninista. Sus fundadores fueron el dirigente cubano Fidel Castro y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.  

Las corrientes internacionales que estarían detrás de la acción de Bogotá no mirarían con simpatía el que se amplíen los horizontes en la búsqueda de salidas a la conflictividad interna del país. Horizontes diferentes a los tradicionales y en desarrollo vertical durante la administración anterior. El mensaje también tendría el interés de señalar que la apertura de ambientes y lenguajes diferentes en el plano internacional inmediato, a los manejados por Colombia hasta el siete de agosto de 2010, tiene al tiempo una extensión de dudas sobre las relaciones que opera Caracas, por ejemplo, con la igualmente conflictiva región del Medio Oriente. 

La cercanía de Venezuela con Irán ha sido acompañada con menos intensidad pero similar apertura por Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Brasil. Esto no ha sido bien recibido y, por el contrario, rechazado por aquellas naciones de Occidente que están presionando a Irán por el manejo y orientación que da a sus políticas internas y externas, incluida su política nuclear.  

El delicado marco en el que se desarrolla ese tipo de vínculos tiene sus antecedentes para los latinoamericanos. El atentado en Buenos Aires a la Asociación Mutual Israelita Argentina, en julio de 1994, tuvo compromisos protagónicos por parte de funcionarios de la embajada de Irán en Buenos Aires, según el Estado argentino.  

La historia no oficial de ese doloroso atentado señala que Irán habría decidido castigar al gobierno de Carlos Menem en particular y a la Argentina en general, cuando este país decidió no ayudar a los iraníes en los primeros pasos de su programa nuclear, el mismo que hoy tiene en vilo a la volátil situación del Medio Oriente. En aquel momento, la década de los años 90, ya la Argentina hacía unos diez años que tenía capacidad científica y de instalaciones para producir armamento nuclear, si hubiese tomado la decisión de hacerlo.  

Argentina había decidido suspender el traslado de tecnología nuclear a Irán y de desarrollo balístico a otro país del Oriente medio en 1992, presionada por Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel. En ese mismo periodo tanto la Argentina como el Brasil firmaron el tratado de no proliferación de ese tipo de armamento. 

En el lapso de una década entre 1982 y 1994 el país del Plata fue sometido a una suerte de "doblegamiento alemán" pues fue vencida por Gran Bretaña en Malvinas y luego obligada a abandonar y desmantelar sus proyectos fundamentales de desarrollo estratégico y científico. El atentado de la AMIA fue una suerte de golpe de gracia.    

Cabe señalar como curiosidad que uno de los diplomáticos iraníes de Buenos Aires, señalados como responsables de la represalia contra la Argentina iba a ser trasladado en los días posteriores al atentado de AMIA, a la embajada de Irán en Bogotá. Los señalamientos de la Argentina hicieron desviar ese traslado y el sospechoso fue devuelto a Teherán. Desde entonces no ha podido salir de su país pues tiene orden de captura internacional.  

Los aparatos de inteligencia colombianos aún mantienen la expectativa y prevención sobre una familiar cercana de un destacado dirigente de la izquierda local. Esa persona sospechosa habría estado comprometida hace algunos años con el tráfico de material nuclear viable para ser utilizado en la posibilidad de elaboración de una "bomba sucia".  

El espaldarazo internacional que recibió el saliente presidente Álvaro Uribe, al ser designado por la ONU como parte del grupo de investigación del incidente sucedido en el Mar Mediterráneo al finalizar mayo de 2010 cuando un grupo de tareas especiales del ejército israelí asaltó un buque civil turco que llevaba apoyo a la aislada zona de Palestina bloqueada por Israel, dicen de manera explícita de una importante aprobación extranjera a su gobierno de mano dura.  

Los gobiernos de Jerusalem, al tiempo que los de Washington y Londres habrían sido determinantes en el nombramiento internacional inmediato de Uribe, una vez terminado su periodo de ocho años en Colombia. Al tiempo que esa designación es también un mensaje de lo que piensan esos tres países sobre lo que debe ser el trato a quienes los desafían en temas delicados de política internacional en los que podría estar en juego la propia seguridad, por la amenaza desafiante del terrorismo de alta gama. Precisamente, los tres estados nombrados han sido los que más ayudaron a Colombia en su enfrentamiento interno con los irregulares armados durante la administración Uribe Vélez. 

Esa capacidad de la inteligencia extranjera en Colombia tiene poderosos apoyos locales, tan poderosos como lo son sus relacionados externos. Si la hipótesis aquí planteada tiene asidero, lo más probable es que las investigaciones sobre el atentado que afectó a una importante  cadena radial local para que tuviese suficiente repercusión, terminarán en vía muerta o se acudirá al expediente fácil de culpar al terrorismo de izquierda. 

Más de 300 integrantes de diferentes servicios de inteligencia extranjeros tienen como base a Colombia, en particular Bogotá, donde desarrollan actividades de pesquisa y seguimiento de los fenómenos de violencia y de narcotráfico que tienen como escenario a ese país. En ciertas circunstancias también han desarrollado operaciones y en esas actividades hubo consecuencias colaterales en algunos casos puntuales. La situación con Venezuela y los rumbos que ha tomado ese país bajo la conducción de Hugo Chávez han convertido a Colombia en una estación natural y obvia para el espionaje internacional ofensivo (aresprensa.com).


Visitas acumuladas para esta nota: 01088



¡SÍGANOS Y COMENTE!







MARKETING Y FELICIDAD por Nestor Diaz Videla

2Checkout.com Inc. (Ohio, USA) is a payment facilitator for goods and services provided by www.aresprensa.com.


Todos los derechos reservados ARES 2003 - 2016                   
Volver al home