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PERIÓDICO DIGITAL FILIPINO EN ESPAÑOL / PATRIMONIOS CULTURALES / LENGUA ESPAÑOLA EN FILIPINAS / ACTUALIDAD

Publicado el 16 de enero de 2011 / 19.30 hora de Bogotá D.C. 

PERIÓDICO DIGITAL FILIPINO EN ESPAÑOL* 

En el marco del reencuentro de Filipinas con el idioma español, subió en diciembre pasado al espacio electrónico mundial el primer periódico insular escrito en Lengua Madre. Se trata de “e-dyario”, otro hito en dos años, que está precedido por la reintroducción del castellano en los planes de enseñanaza media del Archipiélago, con carácter opcional. Esto último, impuesto por la expresidenta Gloria Macapagal Arroyo en cumplimiento de una promesa electoral en tal sentido. Esa vuelta en el camino de la historia de Filipinas parece que se expandirá en contravía de más de cien años de lo que debe considerarse un genocidio físico y cultural continuado contra una expresión de calibre universal, tal como lo es la lengua española. Acción de aplastamiento iniciada por el fundamentalismo lingüístico de la autoridad colonial norteamericana en los inicios de siglo XX y sostenido durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Durante el conflicto orbital y como parte del proceso e intención definitivos de disolución del habla y escritura hispana en la islas, conformadas como país por España a través de México, se recurrió a la eliminación física de la población filipina hispanoparlante residente en Intramuros, Makati y La Ermita, zonas residenciales de la antigua y actual Manila. Lo mismo ocurrió en varias capitales provinciales. Aquel genocido no debe olvidarse. 

Escribe: Néstor DÍAZ VIDELA 

La saga del reencuentro tiene antecedentes relevantes, junto con la tozuda persistencia de Guillermo Gómez Rivera y otros prestigiosos ensayistas e intelectuales filipinos le siguió la sangre joven de hombres como José “Pepe Alas”, quien con un blog de su autoría iniciado hace 4 años mantuvo sin ayudas y en alto, casi solitario en Manila, la defensa de la presencia de la cultura hispanolatina y de su habla en esas islas asiáticas. Ya no están solos y en verdad nunca lo estuvieron aun cuando a veces el silencio de todos nosotros, en especial de los hispanoamericanos, haya sido la única compañía en ese esfuerzo que a no pocos les pudo parecer inútil y baldío.  

La aparición de “e-dyario” y la evidencia del esfuerzo conjunto entre españoles e isleños se debe multiplicar con la presencia contundente de los más de cuatrocientos millones de hispanoparlantes de Iberoamérica y los Estados Unidos. En este punto, el trabajo de apoyo y estímulo de la Agencia de Prensa ARES en ese tema de crítico interés para la universalidad del habla hispana, siempre estuvo claro y quedó establecido desde su nacimiento hace más de 8 años, como una de sus políticas editoriales básicas. 

Pero ya se ha dicho desde estas columnas que sin el aporte de políticas multilaterales de la comunidad latinoamericana y de organismos como Unasur, la Cumbre Iberoamericana, el Banco Interamericano de Desarrollo y la misma OEA, entre otros organismos regionales, la tarea en camino del resurgir de la presencia de la lengua española en el archipiélago asiático seguirá siendo inestable y sujeta a imprevisibles pero imaginables vaivenes. Esa posibilidad de trabajo mancomunado y en mora de realizar es necesario para neutralizar la presión de las fuerzas a las que en la misma Filipinas y en el plano internacional poco les interesa e, incluso,tratarán de impedir el insoslayable reencuentro de los filipinos con la universalidad hispanohablante, a la que pertenece el país oriental por razones bien arraigadas.  

La presencia del nuevo y solitario medio de comunicación de Manila recoge la tradición de la prensa española en las islas. En efecto, después de la imposición de la “language agenda” de los Estados Unidos en la primera década del siglo XX, para eliminar la presencia de la lengua de Cervantes de los espacios oficiales, públicos y cotidianos de las Filipinas hasta la Segunda Guerra Mundial, más de doscientos periódicos entre diarios y revistas circularon por las islas en la lengua con la que se fundó el país en el siglo de XVI, a partir del gobierno de Miguel López de Legazpi quien a nombre de España llegó desde México para fundar lo que sería después la República de Filipinas. 

Vale decir, además, que lo mejor de la literatura filipina en español floreció en las primeras décadas del siglo pasado, durante la presencia colonial de los norteamericanos. El último medio de comunicación masivo escrito en español se cerró en Manila en 1970. Fue el diario “El Debate”. 

Un aspecto de la tarea de ceguera y negación a la presencia arraigada de lo hispano latino en las islas asiáticas es el de hacer creer que la presencia del habla de Cervantes en Filipinas fue epidérmica. Pero a este criterio superficial y malintencionado lo desmiente el hecho de que son hispanos un 25 por ciento de vocablos del tagalo la lengua nativa que hoy es oficial de Filipinas. En otras hablas nativas, como en el chavacanode la sureña ciudad de Zamboanga, un 85 por ciento de sus palabras pertenecen al español. 

EQUIPO DE REDACCIÓN DE e-dyario**

La experiencia y el proyecto “Ventura de los Reyes” sobre los que se fundó e-dyario están enmarcados por el respaldo de la Agencia Española de Cooperación Internacional, la Asociación de Prensa de Cádiz y la ONG filipina Kapatiran Sandugo. El nombre por el que se reconoce a este desarrollo periodístico actualiza la memoria del diputado filipino a las Cortes de Cádiz, en 1812. De esa manera, el filipino don Ventura de los Reyes quedó en las letras de la universalidad hispana, al participar del proceso peninsular de modernización política truncado, que comenzó en 1810 y terminó en 1814.El acontecimiento emblemático de aquel proceso fue la Constitución liberal de 1812. 

El enviado filipino firmó esa Constitución primigenia de España en representación de su país, en el mismo momento en que las colonias americanas construían su separación política de la Corona española, pero sin renunciar a la cultura ni a la identidad heredada. Sobre la base de esos acontecimientos de la historia común, en América Latina se celebró con fasto el llamado “Bicentenario” en el año que acaba de concluir.  

Vale señalar como dato ilustrativo que la Constitución de Cádiz abolió el tránsito del llamado Galeón de Manila -conocido también Galeón de Acapulco- que fue la primera línea permanente de tráfico comercial y de viajeros entre Oriente y Occidente. El circuito del galeón de Oriente se inició en 1565 y se prolongó hasta la independencia de México en 1821, salvo la leve interrupción que impuso la mencionada constitución política generada en Cádiz.  

Ese tránsito marítimo se realizaba una ó dos veces al año entre Manila y Acapulco, en México, desde allí por tierra las mercancías que llegaban del Oriente seguían hasta Veracruz y luego, de nuevo, por barco hasta La Habana y finalmente, Cádiz en España. Durante un cuarto de milenio, atravesando tres cuartos de planeta, la totalidad de los dos grandes océanos y una porción de tierra americana,la aventura navegante hispana enlazó culturas diversas y escribió una parte fundamental del inicio del mundo moderno.  

Es por esto y mucho más que el escenario gaditano tiene una significación especial para los hispanoamericanos. En efecto, además de ser el punto terminal de más de 250 años de intercambio entre Oriente y Occidente con escala y tránsito en México, Cádiz fue el epicentro de convergencia de hombres que después fueron próceres de la independencia americana. Por allí pasaron, reflexionaron y también complotaron, antes de 1812 y del regreso a sus patrias, los libertadores sudamericanos José de San Martín y Simón Bolívar, el chileno Bernardo O´Higgins, el colombiano Juan García del Río y el venezolano Francisco de Miranda, entre otros. Este último incluso estuvo preso en Cádiz, pagando prisión por su gesta independentista.  

Una reducida pero emprendedora planta de redacción constituida por españoles y filipinos, encabezados por el periodista Carlos Juan, lleva adelante la propuesta del nuevo medio de comunicación filipino en español, lo que pone en evidencia además del fracaso histórico de quienes durante más de un siglo quisieron con garra y saña borrar la huella en altorrelieve de la hispanidad en el Archipiélago. Ahí, en “e-dyario”, permanece y se mantiene vigente la lengua de Cervantes y la presencia hispanolatina en el Asia, tal como pervive con vigor en la cadencia del chavacano de Zamboanga, entre otras formas de ese creole español que se mantienen en las islas. 

Buen viento y buena mar” se les dijo durante más de dos siglos a los capitanes que partían de Manila o Acapulco. Lo mismo debemos decirle a los integrantes, hombres y mujeres, del valiente y valioso -para todos nosotros como unidad cultural universal en la diversidad- medio digital filipino que sigue escribiendo una historia que nunca debió interrumpirse (aresprensa.com). 

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* La Agencia de Prensa ARES no publica información emitida en el Archipiélago, escrita en forma dialectal germánica de las islas británicas (inglés). Sólo da curso de publicación a materiales escritos en lenguas locales filipinas o Lengua Madre española universal.

** GRÁFICA: en primer plano, de izquierda a derecha, Mónica Rodríguez, Kristine Bitanga y Armis Bajar. En segundo plano, Newel Carlet y Carlos Juan. Foto: e-dyario


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