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Publicado el 1 de marzo de 2005

LAS FRONTERAS COLOMBIANAS PROYECTAN UN DISTURBIO REGIONAL

        El conflicto interno colombiano se proyecta cada vez más fuera de las fronteras.  Ya no se trata solamente del interés de unas  ONG internacionales por la situación de los derechos humanos en el país, ni del interés de las potencias, bien por la cuestión del narcotráfico, bien por el petróleo o por la posibilidad de colaborar con la resolución del conflicto: ahora se trata de las fronteras físicas del territorio, de la proyección del conflicto en los linderos con Venezuela, Brasil, Perú, Ecuador y Panamá.  Los problemas son variados pero todos relacionados entre sí: el narcotráfico, la guerrilla, el contrabando de armas, municiones, explosivos, y los desplazamientos transfronterizos de población.  Además, el interés internacional crece y especialmente el de los Estados Unidos se proyecta con más fuerza en la región. Caso por caso, las tensiones se multiplican.

Escribe: Armando BORRERO MANSILLA*

La frontera con Venezuela es la más caliente.  Se trata de una frontera viva desde los tiempos coloniales, con intercambios intensos, comerciales y de población, y con una extensión de más de 2.200 kilómetros.  La guerrilla colombiana, sobre todo desde los años ochenta, ha tenido actividad constante. 

Primero fue el ELN, que extendió su presencia en zonas fronterizas hacia el interior venezolano con manifestaciones tales como el secuestro, el contrabando de armas y equipos y ocasionalmente, enfrentamientos con las fuerzas de ese ´país.  Más tarde las FARC, cuando se posicionaron en las mismas áreas, introdujeron otro elemento conflictivo: el narcotráfico, caracterizado no sólo por el crecimiento de los cultivos en la frontera sino por la búsqueda de rutas para el comercio de las sustancias psicoactivas derivadas. 

 Las tensiones se multiplicaron cuando se inició el gobierno de Hugo Chávez por causa de actitudes que son vistas como manifestaciones de simpatía hacia la guerrilla colombiana.  La posterior presencia de grupos paramilitares antiguerrilla colombianos en la frontera ha terminado por complicar el panorama y hoy en día, las tensiones y friccionescolombo‑venezolanas son evidentes.

 NUEVO PUNTO DE TENSIÓN

La frontera con el Brasil fue, por su inaccesibilidad, relativamente tranquila en el pasado reciente.  Hoy, son dos los factores de inestabilidad en esa zona :

·         Por un lado, las explotaciones auríferas en los lechos de los ríos fronterizos que han atraído no sólo aventureros sino también a la guerrilla colombiana y al narcotráfico.

·         Por otro, los narcotraficantes brasileños han entrado en contacto con las FARC para abastecerse de drogas y dirigirlas tanto al mercado interno del Brasil, como para reexportarlas a Europa y los Estados Unidos.  El Brasil ha reforzado la vigilancia fronteriza y los recelos tradicionales acerca de la soberanía y el manejo de la Amazonía, se han ahondado ante la posibilidad de un mayor interés norteamericano y europeo en la región.

Las fronteras colombianas con el Perú y Ecuador han invertido su relación de implicación con el conflicto colombiano.  Antes era más problemática la zona fronteriza colombo‑peruana por causa del comercio de armas y municiones, pero más tranquila la ecuatoriana aunque también  era usada para el abastecimiento y equipamiento de las guerrillas.

 El auge de la coca en los sureños  Putumayo y en Nariño,  con el consiguiente aumento  de la guerra en esas regiones, convirtió a la línea de separación ecuatoriana en prioritaria..  Ecuador recibe desplazados colombianos (en cantidad menor, aparentemente, de la proclamada por Quito) y sufre presencia guerrillera en su territorio fronterizo. 

Una circunstancia de política internacional ha contribuido, además, a aumentar el interés ecuatoriano en su frontera norte.  El final de los contenciosos territoriales con el Perú tras la “guerra del Cenepa” la ha permitido a este país dirigir su mirada al norte, por primera vez en mucho tiempo: ahora la frontera está más militarizada y se estudian medidas para restringir el flujo de inmigrantes colombianos.

 Otro elemento agregado preocupa a sectores políticos ecuatorianos: su país había estado relativamente alejado de los problemas del narcotráfico.  Ahora temen que la presencia norteamericana (la base de Manta, por ejemplo) y el conflicto colombiano, los introduzca en una dinámica indeseable y ajena.

Finalmente, la frontera con Panamá se calienta también por las migraciones, la presencia de la guerrilla atraída por la riqueza bananera de Urabá y la de los paramilitares que han logrado un control relativo del área.  Panamá es centro financiero y de contrabando de armas, utilizado por los bandos ilegales de la guerra interna colombiana.

AMENAZA MUNDIAL

En conjunto, el conflicto interno de Colombia ha complicado la agenda de seguridad en el norte de Suramérica y en el Caribe.  Para el Brasil, problemas internos como el de las drogas adquieren ahora dimensión internacional y crecen sus recelos frente al Plan Colombia y frente a la extensión del interés norteamericano en la Amazonía.

Para el Ecuador, por primera vez desde el siglo XIX se presenta un cambio en la relación tradicional de amistad con Colombia y surgen aprensiones ante la posibilidad de contagios no deseados.  Pero es Venezuela el problema principal: las tensiones son inocultables y el recelo manifiesto.  Colombia ve con preocupación la presencia guerrillera en las regiones fronterizas venezolanas y las simpatías de sectores gubernamentales venezolanos por éstas

La diferente actitud de los dos estados frente a la cooperación internacional contra el narcotráfico, pone también el conflicto en la mira de los Estados Unidos.  Finalmente, las situaciones que genera la dinámica  política de Venezuela dificultan las posibilidades de acercamiento y búsqueda de acuerdos para reducir las diferencias en la agenda bilateral.

En conjunto los problemas colombianos se han convertido en un disturbio regional que se extiende y que a su vez se inscribe en una agenda mundial de seguridad: tal es el tamaño del problema por cuanto el conflicto interno colombiano toca con dos puntos muy importantes en las negociaciones globales.

· Uno, la agenda de la protección medio ambiental que tiene en la cuenca del Amazonas uno de sus asuntos críticos.

· Otro, e íntimamente relacionado con la señalada agenda, el de la lucha mundial contra el narcotráfico, que ha sido definido por los Estados Unidos como amenaza a su seguridad nacional y es problema vital también para Europa.

El conflicto colombiano queda pues, atrapado entre las pugnas por la protección de una de las áreas claves del planeta para la producción de oxígeno y la lucha por erradicar el flagelo de la drogadicción. Están comprometidos en este frente el triángulo de seguridad Europa- Estados Unidos-América Latina y el sistema internacional como un todo (aresprensa.com)*.



* Experto en defensa y seguridad nacional. Profesor universitario, fue consejero presidencial del Estado colombiano en el área de su experticia.


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