BIN LADEN FUERA DE ACCIÓN Y EL TERRORISMO SIGUE / DOXA / ACTUALIDAD

Publicado el 18 de mayo de 2011 / 17.30 hora de Bogotá D.C.

BIN LADEN FUERA DE ACCIÓN Y EL TERRORISMO SIGUE

Aún no se repone el mundo del shock por la muerte anunciada del líder musulmán saudí Osama bin Laden, una de las cabezas visibles de la organización irregular Al Qaeda.  Una década al fragor de las guerras en diferentes sitios del mundo islámico le llevó a Estados Unidos en particular y a Occidente en general, localizar y poner fuera de combate a este perseguido, el más buscado en el mundo. Pero, el anuncio y las circunstancias tortuosas de su desaparición física plantean incógnitas sin resolver. Tanto que incluso se duda de que en verdad Osama bin Laden esté muerto o que el resultado de la operación militar subrepticia sobre Pakistán haya sido la puesta fuera de combate del responsable del primer ataque masivo exitoso contra los Estados Unidos.

Sin embargo, deben tomarse como certeras las declaraciones de los responsables norteamericanos, desde el presidente Obama hacia abajo, sobre la veracidad de lo ocurrido en aquella noche pakistaní. Las consecuencias son de  difícil pronóstico aún, pero debe tenerse en cuenta que la desaparición física del cabecilla se produjo cuando la importancia de Al Qaeda estaba mermada.

En efecto, la ofensiva de los Estados Unidos y sus aliados sobre los bastiones fundamentalistas a partir del mismo momento del derrumbe de las Torres Gemelas, en  el año 2002, y la distancia que tomaron varios países musulmanes con los extremistas, para evitar las represalias militares, habían generado el repliegue y el aislamiento de los efectivos dispuestos a la inmolación personal y al ritual de la muerte en martirio. Eso, sumado a la disconformidad de las sociedades laicas de ese mismo mundo musulmán -relevantes en el  estallido de las revueltas ocurridas desde comienzos del año 2011- le habían restado protagonismo y alianzas o respaldos al grupo extremista que dirigía bin Laden.

Pero la guerra que se definió “contra el terrorismo” tiene aristas y zonas grises y negras. El costo ha sido el cambio de paradigmas que acompañaron la evolución del pensamiento moderno hecho con molde occidental. La aceptación con tentativa de legitimación de la tortura como práctica de la acción bélica, la extraterritorialidad de las operaciones militares explícitas o encubiertas y la muerte sumaria del enemigo le restan autoridad moral a los Estados Unidos como cabeza visible de los valores cuya cristalización universal han propiciado, incluso desde antes de concluir la Segunda Guerra Mundial.

Debe recordarse que cuando Israel, en el inicio de la década de los años 60, secuestró al alemán Adolf Eichmann, utilizó el recurso de la extraterritorialidad pero sometió al exoficial de las SS a un juicio público previo a su condena y ejecución. La crítica que se hizo al estado judío en su tiempo por la legitimidad de la operación encubierta en Buenos Aires, quedó atenuada y justificada a los ojos del mundo con la realización de un proceso en estrados judiciales. Nada más elemental y ajustado a las nociones de derecho que construyó la modernidad para poner una distancia con la barbarie del asesinato a secas. 

No engalana al abanderado mundial de los derechos humanos -cualquiera que haya sido el talante criminal de bin Laden  el haber propiciado -desde la más alta conducción del Estado y con show de visión en línea-  una muerte en condición casi inerme del objetivo humano, ante sus propios allegados entre los que había menores de edad, y el posterior secuestro y desaparición material de su cadáver.  La reacción de Pakistán o al menos de sus círculos de poder más fuertes, ponen de manifiesto el riesgo de una operación militar semejante y lo equívoco, imprevisible e inestable de las alianzas que se han tejido en esa región del mundo.

El país sobre el que se desarrolló la acción para poner fuera de combate al dirigente extremista es una potencia nuclear y queda visto que no se puede determinar con precisión el grado de compromiso de algunos de sus dirigentes con las redes de terrorismo islámico. El imaginar siquiera la posibilidad de fisuras en las cadenas de resguardo de las armas no convencionales  o del material crítico que posibilita su fabricación en cualquiera de sus posibilidades: estratégicas o “sucias”, debería provocar inquietud a cualquier dirigente del mundo.

Es que aunque se niegue el aserto teórico ya distante en el tiempo de Samuel Huntington y su ”choque de civilizaciones”, la presencia militar occidental en Irak, Afganistán, Pakistán, Arabia Saudita y la eterna conflictividad en la zona de Gaza, no permiten pensar en otra cosa. Debe tenerse en cuenta que la acción del terrorismo no hace diferencias entre civiles y militares, pues para estos “guerreros de la fe” sus propias sociedades y las de Occidente son en bloque actores de enfrentamiento.

En esa dirección se encaminaron declaraciones de bin Laden después del acto con aviones en 2002: aquellos que pagan impuestos para sostener un aparato militar que los amenaza son tan responsables como el soldado de las grandes potencias que acciona sus armas en tierras con población musulmana. La memoria de Las Cruzadas, el ciclo colonial y los acontecimientos de las últimas dos décadas en tierras que son la fuente básica de hidrocarburos sobre las que asienta el presente y el futuro de Occidente, son un  recurso discursivo del terrorismo islámico, pero también son parte de los sentimientos de la población que rechaza las acciones de sus “guerreros de la fe” al tiempo que guarda un rencor histórico hacia los occidentales.

Las acciones del presidente Barack Obama en el cuadro de situación señalado deben dar señales que estén más allá de la próxima agenda electoral. El mundo no podría perdonar a la hegemonía que siga habiendo criminales de primera y segunda categoría: unos a los que se busca para eliminarlos sin juicio previo y otros que reciben formas de protección abierta o solapada, según la hoja y el tiempo de la agenda. Si Estados Unidos quiere conservar el liderazgo que ya le disputan los integrantes de la BRIC, debe dejar clara, de plano y sin dudas, la sensación de éste también es moral (aresprensa).

Bogotá D.C., mayo de 2011

EL EDITOR                                         


Visitas acumuladas para esta nota: 01173



¡SÍGANOS Y COMENTE!







MARKETING Y FELICIDAD por Nestor Diaz Videla

2Checkout.com Inc. (Ohio, USA) is a payment facilitator for goods and services provided by www.aresprensa.com.


Todos los derechos reservados ARES 2003 - 2016                   
Volver al home