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LIBIA: RIESGO DE GUERRA PARA EL ARTE / ARTES VISUALES / PATRIMONIOS CULTURALES / A-P

Publicado el 14 de septiembre de 2011 / 22.45 horas, en Bogotá D.C.

LIBIA: RIESGOS DE GUERRA PARA EL ARTE

La crisis de Libia es uno de los grandes riesgos que deben asumir quienes están atentos al deterioro y destino de las que son grandes obras antiguas y emblemáticas como patrimonio de la humanidad. En efecto, en el territorio de ese desértico país que hoy se agita bajo la acción de las armas hay monumentos que aún las Naciones Unidas no tienen bajo su protección. Otros ya han recibido la bendición abstracta de la comunidad internacional al considerarlos protegidos, pero eso no los excluye del inminente riesgo de las acciones bélicas. Son  construcciones que en Libia han dejado las distintas civilizaciones y  culturas que por allí pasaron e imprimieron su huella. El profesor español Francisco José Sánchez Montalbán realizó sobre el terreno un reportaje descriptivo y fotográfico de esta situación, tan alarmante como la misma condición actual del país norafricano.

Reporta: Francisco José SÁNCHEZ MONTALBÁN* 

 

Por ese país africano, árabe y mediterráneo han desembarcado y transitado los fenicios, los griegos y los romanos, pero no fueron los únicos pues el Islam también introdujo su impronta y en tiempos recientes lo hicieron los turcos, los italianos y los ejércitos que participaron de la Segunda Guerra Mundial. Todos atravesaron su espacio y asediaron ciudades que hoy están en los titulares del mundo: Bengasi y Trípoli entre ellas. 

La presencia romana y griega para la memoria está dado por nombres como Leptis Magna, Cirene o el Templo de Zeus. El teatro de Leptis Magna es una de las construcciones mejor conservadas del Mediterráneo. Tiene un diámetro de 70 metros. Gran parte de su estructura se ha mantenido con su ornamentación original. Se encuentra cerca de Trípoli y no sólo es testimonio del antiguo vínculo de Libia con Roma sino que también fue asentamiento beréber y punto comercial de los fenicios.  

Fue parte del Imperio Romano desde una centuria antes de los tiempos cristianos y permaneció sepultada por las arenas durante 800 años. Eso la preservó de las contingencias externas, humanas y materiales, y aportaron a su conservación, ahora bajo fuerte riesgo.  

Otra muestra de la presencia romana es Sabratha y su teatro, construido entre los siglos segundo y tercero de la era cristiana. Sus formas arquitectónicas son únicas por las sugerentes y caprichosas formas: su cávea está conformada por tres niveles de arcos y dividida en seis dovelas. Su ámbito escénico está compuesto por tres pisos con columnas y puertas. No obstante las pérdidas de parte del material pétreo, se hizo su restauración y conservación con el aporte de arqueólogos y restauradores italianos.  

Parte de la presencia griega en Libia está representada por Cirene y su edificio de planta rectangular con un patio porticado y habitaciones adyacentes. Estos cuartos albergaron baños, salas para juegos y vestuarios. Cirene fue una de las cinco colonias griegas en la región norafricana. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1987.  

Su principal pieza arquitectónica, el Templo de Zeus, es mayor que el Partenón de Atenas, lo que es demostrativo del poder y riqueza de Cirene para el mundo griego antiguo. Es una construcción de 70 metros por 32 y rodeado por dos filas de columnas. El puerto de Cirene era Apolonia y en conjunto conforman uno de los principales yacimientos arqueológicos de la llamada Cirenaica. Fue uno de los puntos clave de lo que se llamó “Pentápolis”, en otras palabras, el conjunto de cinco ciudades griegas que conformaban el poder comercial expansivo de los helenos en el Mediterráneo africano.  

Las ruinas de Apolonia se encuentran en la moderna Marsa Susah. El complejo arqueológico incluye tres iglesias bizantinas, un palacio de la misma época que fue habitado por un duque de Bizancio y el teatro griego que está próximo al mar, fuera de los muros de la antigua ciudad**

QSAR AL HAJ GHÁDAMES
GHAT AWJILAH

 PRESENCIA MUSULMANA 

La llegada del Islam a Libia desplazó a todas las presencias anteriores y contemporáneas con el acceso de los jinetes que llegaron llevando el mensaje de la nueva fe, surgida de la península arábiga y de la prédica de Mahoma. El credo del Islam llegó para quedarse y de sus primeros siglos de vigencia en los desiertos libios quedaron nombres como Ghádames, Qasr al Haj o Ghat y Awjilah

El gran granero fortificado de esa región ya controlada por los musulmanes fue Qasr al Haj y su construcción de mampostería y yeso, con una imponente estructura cilíndrica a la que se considera el mejor preservado monumento beréber. En el interior y alrededor de un gran patio existen aún 141 habitaciones que ocupan 4 niveles dotados de un sistema de ventilación natural, utilizado incluso en la actualidad para preservación de productos de la tierra, tales como dátiles, aceitunas, aceites y granos. 

En tanto Ghádames cuenta con su vieja medina y es una de las más antiguas ciudades en el límite norte del Sahara. Está localizada junto a un oasis y rodeada por un muro de piedra para su protección. En 1986 la UNESCO la declaró patrimonio mundial y después la sometió a un plan de rehabilitación que en la época requirió consideración de “urgencia”.  

En su interior un laberinto de túneles, calles y plazas abovedadas forman un complejo que protege del calor y las tormentas de arena. Algunas plazas dividen la medina en siete barrios en los que convivían las diferentes etnias. El trazado urbanístico de Ghádames se distingue por sus calles cubiertas de cobertizos que confieren una cierta penumbra. El conjunto está marcado por arcadas y columnas con inscripciones y decoraciones correspondientes a las tradiciones beréber. 

Ghat fue una ciudad fundada y fortificada en el siglo XIV y localizada al suroeste de Libia. Fue un punto clave para el tránsito de las caravanas que cruzaban o se desplazaban por el Sahara. Sus calles son de escasa anchura y su “urbanismo árido” es adecuado con el paisaje circundante. Las viviendas son pequeñas, hechas con adobe. En la práctica está abandonada.  

Awjilah es una ciudad en el distrito de Ajdabiya sobre el noreste de Libia. Su antigua medina es una de las más antiguas del Sahara. Se encuentra junto a un oasis que le da su nombre y su característica es similar a toda villa del gran desierto libio: casas de barro con caprichosa arquitectura, cúpulas que ayudan a temperar el intenso calor, plazas y calles tan estrechas como sinuosas. Todas estas ciudades del desierto aportan a la humanidad un patrimonio estético e histórico cultural irremplazable, que convoca el esfuerzo mundial de conservación y su exclusión de los intereses de la guerra (aresprensa).

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* El profesor Sánchez Montalbán es docente de fotografía de la Universidad de Granada, España. El presente trabajo en descripción editada y fotografías es el resultado de una visita a Libia efectuada hace un lustro, cuando era impensable imaginar las difíciles circunstancias que atraviesa el país y su patrimonio histórico cultural.

** Reseña gráfica de los monumentos grecorromanos aquí citados, en: ARTES VISUALES // PROGRAMA EDITORIAL PERMANENTE


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