CRISTINA FERNÁNDEZ: ¿REALIDAD ÚNICA Y EXCLUYENTE? / ACTUALIDAD

Publicada el 20 de octubre de 2011 / 23.50 horas, en Bogotá D.C.

CRISTINA FERNÁNDEZ: ¿REALIDAD ÚNICA Y EXCLUYENTE?  

Los análisis previos de comentaristas, periodistas, politólogos, encuestadores y opositores se fueron al garete. La victoria del oficialismo el 14 de agosto marcó el anuncio del día de cambio de la política argentina –para que todo siga como viene- y la conmemoración del asentamiento de la Reducción de los indígenas Quilmes que le dieron su nombre tanto al sector territorial del Gran Buenos Aires, adyacente a la capital federal, como al club de fútbol de ese sector urbano  y a la cerveza emblemática de la Argentina. 

Escribe: Hugo MURNO* 

Salvo la honrosa excepción de la consultora Poliarquía todos los demás escrutadores de opinión se equivocaron. Cristina Fernández se alzó con más de un 50 por ciento de favorabilidad en las elecciones previas de agosto, una suerte de primarias a las que los argentinos no estaban acostumbrados.  Claro, incluso la empresa que acertó con la tendencia cometió el error mínimo de estimar que la votación que benefició al oficialismo alcanzaría al 40 por ciento.  

Poliarquía también acertó en el sentido de que el 10 de julio, don Mauricio Macri sería ratificado como la principal autoridad municipal de la ciudad de Buenos Aires, la mítica capital de los argentinos. La que fabricó su propio folclore y literatura universal y la que impuso en el mundo su idiosincrasia y forma de hablar el español, como sello distintivo de todos los argentinos. Macri es opositor y adversario político de la actual inquilina de la Casa Rosada.  

Fue una suerte para muchos periodistas, incluido el que suscribe, el  no haberse anticipado a escribir sobre la catástrofe anunciada del kirchnerismo, que finalmente no se produjo,  porque hacer periodismo escrito sobre política es un riesgo en este tiempo, sobre todo si se trata de pronósticos.  La supuesta “caída en picada del kirchnerismo” tuvo como evidencia en los votos un sentido inverso y de manera tan contudente como apabullante, lo que generó mayor desconcierto disimulado en las fragmentadas fuerzas de la oposición que vieron disminuido incluso su caudal histórico.  

Eso fue lo que ocurrió por ejemplo como la eterna candidata presidencial Elisa “Lilita” Carrió, quien ya anunció después de la tormenta de votos oficialistas que se retiraría de seguir insistiendo en llegar a la Casa Rosada. Hace casi cinco años había alcanzado una segunda posición, escoltando a la triunfante primeriza Cristina Fernández, primera dama de la nación en ese entonces. Hoy la pérdida de peso político de Carrió es tan fuerte que su retiro de la escena se considera un fenómeno insoslayable y una decisión lúcida de la experimentada dirigente ycrítica de la pareja presidencial, desde el comienzo de la gestión iniciada por Néstor Kirchner en el año 2003.  

El kirchnerismo no se cayó de la conducción argentina y nadie duda ahora que las elecciones definitivas del 23 de octubre ratificarán la tendencia e incluso ésta se profundizará, quizá por cifras superiores al 50 por ciento largo que obtuvo en agosto. Esas son las previsiones en los días finales, por parte de los expertos y de los optimistas -casi hasta la exaltación- voceros del oficialismo. 

Nada afectó la voluntad mayoritaria de apoyar la conducción que hace del Estado doña Cristina Fernández, desde hace un año viuda de Néstor Kirchner. Ni el hecho de que ejerza su poder de manera autoritaria tanto afuera como al interior de su propia feligresía política, tal como la acción de “digitar” o poner a dedo a los candidatos de sus listas afines en las administraciones locales, durante las elecciones que se han desarrollado en el curso de todo este 2011. Tampoco mellaron su imagen sus manejos excluyentes y olímpicos en la política general del país, mucho menos por las permanentes denuncias de corrupción hacia sus operadores en la función pública.  

La “gente”, que es sujeto político en estas sociedades de inicio del siglo XXI -aquellos mismos que antes eran el “pueblo” o los “ciudadanos”- votó con certeza, como lo sabe hacer en casi todos los lugares del mundo donde esta democracia imperfecta es el sistema de gobierno.  Lo hizo por la continuidad de quien le asegura que las cosas van a continuar como están hasta el presente. Después de las profundas crisis de inicios de la década anterior, la condición económica de la Argentina de hoy es buena e incluso muy buena. La coyuntura mundial favorece a este país y lo hace también con todos aquellos que exportan bienes de consumo básico: alimentos, materias primas y similares.

CRISTINA FERNÁNDEZ

Además, el empleo creció y se tomaron y pusieron en ejecución decisiones que la mayoría ha reconocido como “buenas, justas y progresistas”, a las cuales el ciudadano común ha decidido acompañar. Se trata, por ejemplo, de la asignación universal por hijo que protege la maternidad de manera generalizada, el matrimonio igualitario –vale decir sin distinción de género- y ha ampliado en número  -afirman los voceros oficiales- una discutida cobertura al sector pasivo constituido por los adultos mayores.  

Esto último a despecho de que el gobierno en la práctica “asaltó” los recursos destinados a jubilados y pensionados para el pago de la deuda externa argentina y las premuras de la “caja menor” oficial con destino denunciado a sus propias ambiciones y expectativas políticas. Nada de eso torció la direccionalidad del voto y ni siquiera los señalamientos constantes de “autocracia” de la que está imbuida la presidencia y sus funcionarios de los círculos más cercanos al poder, hicieron variar la decisión de la mayoría.  

A esta altura del proceso electoral, definitorio del rumbo del país para los próximos años, vale señalar que la buena recaudación fiscal cooperó con el éxito del gobierno de Cristina Fernández. La venta al exterior del grano de soja y también el aceite que produce esta misma oleaginosa, sigue con demanda alta por parte de los dos gigantes asiáticos: India y China. La suma de habitantes entre ambas naciones, que se aproxima a un total de casi 4 mil millones, exige alimentos con curva progresiva. Argentina la produce con alta calidad y cantidad. 

El aluvión de votos de agosto y el que se espera para esta definición electoral inminente no puede dejar a nadie boquiabierto y mucho menos desorientado. La vigilancia sobre el manejo autocrático de la vigente burocracia, cuyo timón está frente a la Plaza de Mayo en Buenos Aires, debe mantenerse porque de esa vigilancia depende el futuro de la democracia argentina, que de ninguna manera está consolidada y asegurada.  

Las deformaciones de manejo de la actual administración así lo plantean. La afirmación de la parábola hegemónica y excluyente frente a la crítica y el disenso, también podrían surgir como continuidad de las urnas en este fin de semana argentino (aresprensa).  

------------------ 

* Hugo Murno es corresponsal de la Agencia de Prensa ARES en la Argentina. 


Visitas acumuladas para esta nota: 00450



¡SÍGANOS Y COMENTE!








Todos los derechos reservados ARES 2003 - 2014                   
Volver al home