VEA: MODA // PROGRAMA EDITORIAL






MODA Y CRISIS EN MADRID / MODA / HEDONISMO / LOM
Publicado el 13 de febrero de 2012 / 18.25 horas, en Bogotá D.C.  

MODA Y CRISIS EN MADRID  

Es tiempo de crisis en Europa y, sobre todo en España, ese cuadro de apariencia precaria ha golpeado a la última semana de la moda de la capital española, que supo llamarse Cibeles. Lejos y atrás quedaron las pedrerías y complementos de atuendos caros en exhibición.  Prendas y diseños antes distantes de los públicos masivos se hoy hacen asequibles y el despliegue de modelos europeas con alta tarifa ha  dejado espacio a las orientales quienes, además del exotismo que agregan, cobran menos y atraen a compradores orientales con billeteras menos traumatizadas que las de los tradicionales visitantes de pasarelas locales. El hecho de que se usen telas de menor costo en el ambiente no significa que la gala de moda se haya abaratado en imagen y prestigio, al menos no todavía. Esa salida salvadora en la estrategia de marketing, uno de cuyos ejes es  buscar en Oriente nuevos canales de potencialidad comercial puede tener resultados positivos, aunque éstos no sean inmediatos.    

En la última edición anual de febrero 2012, la semana de la moda madrileña no sólo mostró los últimos diseños de la temporada europea, en versión española. El impacto de la crisis también hizo protagonista a la Mercedes Benz y el despliegue fashion en esas jornadas, cuatro, que compusieron la programación de la edición con escenario en España, se vio un tanto en minusvalía comparada con los despliegues de anteriores versiones.  

Los diseños no perdieron sofisticación pero los materiales utilizados fueron la evidencia de una estrechez inocultable: eran telas baratas. Algo impensable hasta hace muy poco para la encopetada semana de la moda madrileña. Nadie sabe todavía cuándo se tocará fondo pero sí se entiende que ese final de la caída aún está distante. Ni siquiera la reiterada presencia de prestigiosos nombres como Ágatha Ruiz de la Prada, David Delfín y Ana Locking redujeron la sensación de que un cierto tufillo de pobreza caía sobre los escenarios de estas galas anuales de la moda de habla hispana.   

Hechos a un lado las brillantes pedrerías, taches y pieles sofisticadas, los creadores pusieron en evidencia que las cosas que tienen que ver con la moda pueden jugársela con reducción de los presupuestos. Miguel Palacio y Juanjo Oliva se fueron por esa tendencia en una versión adaptada de una verdadera “Real Politik”, aplicada a las circunstancias que viven no sólo españoles sino, además, el resto de los europeos.  

Las asociaciones de estos dos diseñadores nombrados con tiendas de cadena y acceso a cualquier público, hacen transparente el estado de cosas: El Corte Inglés, entre otros, permite hacer apropiable diseños que antes estaban reservados a los más pudientes que ya no lo son tanto. Ahora, otro tipo de compradores podrá acceder a una prenda creada por Oliva. 

SEMANA DE LA MODA MADRID 2012

Todo lo anterior exige la búsqueda de nuevos nichos de compra y los asiáticos vuelven a ser recurso a pelear para un mercado impactado con cifras negativas. Ellos son ahora el sector vip a conquistar para este segmento de glamour mal acostumbrado a tiempos de vacas gordas.  

Es por eso que las modelos orientales han sido un buen anzuelo para presentes y futuras captaciones de clientes frescos. Las pasarelas de este año tuvieron los nombres de modelos que por ahora son poco conocidas pero que es seguro permanecerán, al menos mientras los tiempos de crisis no amainen.  

Nombres exóticos como Emma Xie y Eugenia Mandzhieva desplegaron sus  delgados talles y rasgados ojos por los escenarios madrileños del diseño. Pero no sólo los chinos fueron convocados, en general todos los orientales con buena chequera y eso no excluyó a los rusos. Estas búsquedas en Oriente no son nuevas, cuando España era una potencia universal, llegó hasta Cádiz desde la China una prenda que se llamó “mantón de Manila” e impactó el folclore y la vestimenta de “cantaoras” y “bailaoras” hasta el siglo XIX.  

En estos tiempos, los cambios de estrategia presionados por la crisis no se limitan a sondear la respuesta de esas culturas que aún siguen siendo de alguna manera exóticas. Las exigencias también incluyen otros complementos. Cambios de nombre y fechas de aquello que hasta no hace mucho fue Cibeles, quiere poner distancias para evitar ser opacada por lo que se hace en el Reino Unido y el acudir al símbolo Mercedes Benz pretende hacer más universal a la pasarela española. Puede resultar, de cualquier forma alguna vez España tuvo un imperio donde nunca se ponía el sol (aresprensa)            


Visitas acumuladas para esta nota: 00674



¡SÍGANOS Y COMENTE!








Todos los derechos reservados ARES 2003 - 2014                   
Volver al home