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OSCAR: DEBERÍA GANAR “THE ARTIST” / LA PLATEA DE MAGLIO / CINE / A-P

Publicado el 25 de febrero de 2012 // 21.40 horas, en Bogotá D.C. 

OSCAR: DEBERÍA GANAR “THE ARTIST 

La natural pugna previa de muchos meses ya ha concluido aunque aún no se sepan los resultados y cuando quedan pocas horas para que se abran los sobres definitivos, los que tienen los nombres de los ganadores. Es la expectativa más grande en el mundo de las artes escénicas en el inicio de cada año. Es la expectativa anual por el Oscar, la codiciada estatuilla dorada que en esta antesala muestra a la producción francesa “El Artista” como ganadora en los principales pronósticos. Es natural, se trata de una obra maestra que si a alguien de los millones que ya la vieron no le ha gustado, se trata de una “rara avis” del cine. Pero los hay, tal como se ha manifestado el escritor colombiano Gustavo Álvarez Gardeazábal. Son unos pocos como él, porque el resto le apuesta a una victoria contundente del trabajo que tiene como protagonistas a Jean Dujardin y Berenice Bejo. Es claro también: la Academia de Hollywood sale con inesperadas sorpresas, es su costumbre, y “The Help”, con su trama del racismo en los Estados Unidos hacia los años 60 o “The Descendants”, con la conducción cercana al corazón de la industria, que realizó el señor George Clooney, pueden frustrar la esperanza mayoritaria. 

Escribe: Maglio GARAY 

La realización que dirigió Michel Hazanavicius ha recorrido un largo camino y ha ganado 59 premios entre más de 70 nominaciones de distintos festivales y eventos que se efectúan en el mundo para premiar a películas, artistas, productores y directores. El Oscar sería la culminación máxima para una producción que arrolló por su aceptación, entre el año pasado y este inicio de 2012, con un formato ya inexistente: la expresión gestual y silente, además de la fotografía en blanco y negro. 

El libro de “El Artista” se escribió para el cine con una traza que pretendió ser fresca en todos sus planos, incluido el de la música. Es la reminiscencia del inicio de la industria del cine y de la forma como Hollywood dio sus primeros pasos, hace más de 80 años. Tanto la Academia como el cine sonoro se iniciaron en 1928. En ese año se premiaron los “ejercicios” –así se les llamaba entonces a las producciones cinematográficas- y en el lote iba una película que tuvo nominaciones a rangos inferiores: se trataba de “El Cantante de Jazz”, la primera película sonora.  

El cine sonoro era despreciable para quienes habían construido la corta tradición del cine mudo y esa actitud peyorativa se evidenció en el listado de aquella primera premiación de la Academia y en la trama de “The Artist” la curiosa situación quedó reflejada. El cine sonoro fue tratado como un advenedizo y la mayoría de quienes estaban en la industria pretendieron volverle la espalda.

 Ha ocurrido con esta producción -que les cuenta a los norteamericanos con gusto y esfuerzo francés cómo fue que hicieron su cine y montaron su industria- que se presenta como un desafío a la arrogancia y autorreferencia de Hollywood por sus producciones históricas, sus desarrollos y su preeminencia en el mundo. Si las decisiones de la Academia fuesen justas y no tan caprichosas como localistas, esta cinta arrastraría  con todo para cumplir con las promesas multitudinarias de tantas nominaciones y premios previos. 

REITERACIÓN FRENTE A TALENTO  

El señalado desafío que han hecho los franceses puede ser un punto en contra para los conservadores criterios de quienes eligen en nombre de la Academia. No sería la primera vez que se desecha una buena realización extranjera y segura ganadora, por una producción local de menor rango, pero norteamericana. Es por eso que Octavia Spencer se llevaría el premio mayor como actriz secundaria en “The Help” frente a Berenice Bejo por su papel estelar en “The Artist”. 

En esa relación se apuntan “The Descendants” y “The Help”. Ambas buenas películas pero muy del gusto y de las preocupaciones puntuales de los norteamericanos. En el caso de “The Help” su trama alcanzaría para una telenovela de calidad, pero nada más. En la otra cinta que tiene a Clooney como cabeza de lista, debe señalarse el hecho y ventaja de que ese artista es un mimado de la industria.  

Esto significa que los franceses y su película muda son quienes ahora cumplen el papel de advenedizos, tal como ocurrió hace más de 8 décadas con la primera producción con banda sonora.  El riesgo sería que otra vez se premie a lo reiterativo, pero puede suceder porque ya ha sucedido y en verdad lo que han hecho los franceses en esta ocasión puede interpretarse como una bofetada estética e histórica a una industria que, como Hollywood, desde hace mucho tiempo prioriza lo técnico y lo parroquial por encima del talento.

Además, debe advertirse que desde hace unos 20 años las nominaciones se mueven en un reducido núcleo de nombres y eso también le da esperanzas a la permanente Meryl Streep, quien reapareció esta vez con “La Dama de Hierro”, entre las opcionadas a los primeros lauros posibles.  Ella y artistas como George Clooney o Brad Pitt son invitados permanentes en la fila de los eventuales premiados con posibilidades concretas.  

Tanto Clooney como Pitt son productores de tres de las películas nominadas, entre ellas, “El Árbol de la Vida” y “Moneyball”. Para el caso de Clooney, éste aparece también como productor de “Secretos de Estado” y, además, de “Los Descendientes”. Todo este panorama, en cierto sentido, va en contravía de que el cine extranjero aparezca en Hollywood cada año, con realizaciones superiores en lo que hace a talento y prurito por hacer buen cine. La contramarcha no es casual, se trata simplemente de que la industria se protege a sí misma y el jurado está compuesto, en su mayoría, por personas que también pasan del medio siglo. 

Esta apuesta por la veteranía en demasiados renglones reaparece entre los directores. También en este renglón Hazanavicius es un recién llegado frente a Martin Scorsese (“Hugo”),  Woody Allen (“Medianoche en París”) o Terrence Malick (“El Árbol de la Vida”).  

Por eso no puede resultar extraño que quedasen excluidos de las nominaciones talentos de marca mayor como Ryan Gosling (“Secretos de Estado”) o Michael Fassbender (“Shame”)que pudieron traer -además de lo que mostraron los franceses- aire fresco a un cierto halo de enmohecimiento que ha mostrado la Academia desde hace un tiempo ya bastante largo para sus decisiones. El moralismo de los jueces del cine en California les jugó una mala pasada a Gosling y a Fassbender.

Algo similar ocurre en la relación de nominaciones de este año entre Meryl Streep frente a Glenn Close por “Albert Nobbs”, quien estaría obligada a volver a la televisión si de nuevo debe resignar ante Streep su premio, después de tantas nominaciones frustradas. Estas curiosas contradicciones también se trazan a nivel del público en lo que hace a predilección.  

CRITERIO DE PÚBLICOS 

Aquellas películas que en tiempos recientes para los comentarios y la taquilla en los Estados Unidos se muestran como excelentes, “única” o “extraordinaria”, en lo que hace a adjetivos, son recibidas con frialdad por Europa y América Latina. Eso también cuenta en las decisiones del jurado de la Academia.  

Entre las películas en lengua diferente al inglés la iraní “Nader y Simin una Separación” debería triunfar sin discusión, pero la carga ideológica de estos días frente al país de origen puede hacer pensar que la decisión de la Academia tome otro rumbo. Esta obra, tal como ocurrió con “The Artistse llevó todo lo que se propuso en los diferentes escenarios y competencias del mundo donde fue presentada.  

En ese marco podría señalarse que tanto el trabajo iraní tanto como el francés podrían, tal como ocurrió en la entrega 2011 de los Oscar, golpear a la mediocridad reiterada del cine norteamericano y esto sucedería si las restricciones subjetivas de los jurados se abriesen para reconocer el buen cine.  Es justo esperar que de vez en cuando se imponga la justicia. Si la línea se traza con sentido de equidad y valoración por lo mejor se presentaría hecho inédito: la película del año y la mejor extranjera coincidirían.

En todo ese conjunto que tiene a los extranjeros en dura competencia aparecen también los latinos. Para el caso de la película que presenta Woody Allen en la edición 2012 de estos premios, debe decirse que es de producción franco-española, patrocinada por el grupo “El Público” de Madrid. En tanto que la argentina Berenice Bejo tiene nominación secundaria por su papel protagónico en “The Artist”. Aunque con menos opciones el mejicano Demián Bichir aparece nominado a mejor actor por su interpretación “A Better Life”. Él compite con los fijos al premio: George Clooney (“The Descendants”) y Jean Dujardin (“The Artist”). 

También los brasileños Sergio Mendes y Carlinhos Brown aspiran a estatuilla en creación musical por la banda sonora de la película de animación “Río”. Por su lado, el también mejicano Emmanuel Lubezki busca reconocimiento máximo por la fotografía de (“The Tree of Life”). Es la quinta nominación para Lubezki en los grandes premios de Hollywood. Resulta además evidente que los latinos aparecen cada vez en mayor número y reiteración de nominaciones en esta justa para nombres con altas aspiraciones en el arte cinematográfico (aresprensa). 


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