VEA: CINE Y ARTES ESCÉNICAS // PROGRAMA EDITORIAL





CIERRE DE ESCENARIOS EN MUNDIAL DE TEATRO / ARTES ESCÉNICAS / PATRIMONIOS CULTURALES / A-P

Publicado el 10 de abril de 2012 // 19.00 horas, en Bogotá D.C.

CIERRE DE ESCENARIOS EN MUNDIAL DE TEATRO 

En el marco de fuegos ratifícales que es tradicional en estas grandes clausuras, se fue la nueva edición, la número XIII,  del acreditado Festival Iberoamericano de Teatro, el cual y tal como se señaló en estas columnas con ocasión de su apertura, es en verdad un encuentro mundial de artes escénicas y por sustracción de materia y peso específico el más importante de América Latina, rivalizando al tiempo con encuentros similares de otras partes del planeta. 

En la ocasión, el teatro rumano cumplió a cabalidad con las expectativas y el proceso pedagógico con el público colombiano, en lo que hace a las artes escénicas, también se cerró con el brillo previsto. El centenar de muestras callejeras permitieron el acceso de los más diversos públicos en los distintos puntos de la urbe capitalina, donde se programaron estas presentaciones.

 El cierre de casi dos semanas de veladas teatrales a toda hora del día y en diferentes recintos, además del espacio público tal como ya se señaló, tuvo toda la fastuosidad que se esperaba, con un detalle de relieve: la presencia del tango argentino y la evocación a la fundadora del festival, Fanny Mikey, quien nació en Buenos Aires pero se afincó desde muy joven en Colombia hasta su muerte y allí desarrolló su razón de vida: el escenario y la representación. Después, la artista colombo argentina también se avocó a la gestión empresarial de la que derivó esta empresa del Festival, ya consolidado. 

Muchos de los espectáculos de sala y de las presentaciones especiales estuvieron llenas de creatividad y sorpresas. Así ocurrió con la propuesta surrealista de los israelíes  del grupo Inbal Pinto & Avshlom Pollak, quienes con su docena de bailarines y puesta en escena minimalista cuentan historias cotidianas con humor y creatividad, utilizando objetos, sonido y movimientos coreográficos. La intención del libreto en la oportunidad, fue la mezcla de tramas entre realidad y vivencia onírica. Este grupo se había presentado en Colombia hace casi una década.  

ESCULTURA MONUMENTO A FANNY MIKEY EN EL CENTRO DE BOGOTÁ*

Una de las presencias rutilantes de esta edición décimo tercera del Festival fue el actor Tim Robbins. Un hombre de pensamiento rebelde pero riguroso profesional, metódico y acondicionado al sistema que permite hacer las cosas bien. Eso le valió la consagración con películas como “Sueños de Fuga” y “Río Místico” y, en lo que hace al teatro, trajo a Bogotá el “1984” de George Orwell. La adaptación es una crítica a las hegemonías que controlan el mundo pero, sobre todo, es una ácida impugnación a los gobiernos de los Estados Unidos, en particular a la administración de los señores Bush.  

Fue muy fuerte, aunque no desconocida en este Festival, la presencia de Este de Europa. Los polacos se presentaron en Bogotá con “Los Ciegos”, en tanto que los checos del Teatro Nacional de Praga, dirigidos Michael Docekal presentaron la obra “Lo que Pasó cuando Nora dejó a su Marido”.  Pero esa fortaleza conceptual  y escénica de los centroeuropeos no fue casual dado que Rumania fue el país invitado especial en esta versión del magno evento. “Electra” fue una de las muestra que los rumanos llevaron a Bogotá, bajo la responsabilidad del Teatro Nacional Radu Stanca de Sibiu. Por su lado, el reconocido director Silviu Purcarete también representó el arte de su Rumania natal con una adaptación del clásico “Esperando a Godot”. Samuel Beckett nunca pasará de moda.

Entre los latinoamericanos de gran peso en el reconocimiento por su aporte a las artes escénicas, el mexicano Hugo Arrevillaga trajo “Incendios”, una obra de reconocimiento reciente en las salas del país norteamericano.  Los argentinos presentaron un trabajo de marcado éxito en Buenos Aires: “Lluvia Constante”, una adaptación de la trama dramática de Keith Huff.  

La gran jornada final del 8 de abril en la Plaza de Bolívar -el principal e histórico punto de encuentro del centro de la capital colombiana- con la que se cerró la cadena de representaciones escénicas estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Bogotá y la visita de Amelita Baltar, la entrañable voz de la “Balada para un Loco”, de Astor Piazzola, en su versión original de inicios de los años 70. El cierre de la gala teatral de Bogotá marca el inicio de una espera otros dos años para que se levante el telón de la versión XIV del Festival el cual también ha comenzado a llamarse “La Fiesta de las Mil Caras”(aresprensa).

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* FOTO: Martha ROMERO


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