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BRASIL VA POR SU PRIMER ORO EN FÚTBOL / OLIMPIADAS LONDRES 2012 / ÓRBITA FÚTBOL / LOM

Publicado el 25 de julio de 2012 / 20.25 horas, en Bogotá D.C.

BRASIL VA POR SU PRIMER ORO EN FÚTBOL OLÍMPICO

Parece increíble y si en estos días se repite de manera incansable es porque no todo el mundo, incluso muchos de este mundo, sabe que Brasil no ha sido jamás campeón olímpico de fútbol. Ese país que ha ganado todo, o mejor casi todo en balompié, no tiene el oro en este deporte. En efecto, sus dos tradicionales rivales de patio Argentina y Uruguay, ostentan dos máximos galardones dorados, cuatro en total para la región, y el laureado Brasil no tiene ese mérito. Brasil “não tem nada, não* para decirlo con la ironía con que ellos, los brasileños, saben hacerlo cuando se refieren a sí mismos o a veces a sus rivales de turno. 

La ocasión es propicia porque de los dos vecinos sólo Uruguay estará presente en esta brega de Londres 2012, después de que los otros rioplatenses quedaran eliminados de manera vergonzosa de su posibilidad de competir en esta línea y resignando el privilegio de haber sido campeón olímpico en Pekín 2008. Esa es otra de las deudas negativas que dejó la mutante conducción técnica del casi olvidado Sergio “Checho” Batista. Los argentinos alcanzaron el oro en dos olimpiadas consecutivas, 2004 y 2008, y ganaron también una medalla de plata como consuelo, después de una derrota ante Nigeria en la final de Atlanta 1996.  

Los charrúas llegan a esta justa luego de 84 años de ausencia del fútbol olímpico. Aunque vale recordar que estos bicampeones ganaron la primera olimpiada con presencia de fútbol en 1924 y la segunda cuatro años más tarde, después llegó la ausencia y el ayuno de casi un siglo.  Los brasileños están en Londres con los dientes afilados, en primer término porque está por fuera su oponente de vecindario más provocativo, el campeón anterior y amenaza eterna: Argentina. 

Los uruguayos son la otra amenaza constante para los brasileños, pero sus logros están demasiado distantes en el tiempo y también ha sido prolongada su ausencia de los olímpicos. En estas competencias nada es seguro y no puede decirse que la selección que asiste, cualquiera sea el país, sea un calco simple tanto de la selección de mayores como de las juveniles. Nada de eso, el olímpico es un equipo especial que puede reunir a jugadores profesionales con otros valores nuevos, emergentes.  

En todo caso, las selecciones olímpicas deparan muchas sorpresas y angustias que, como ocurre con toda la lógica enrevesada propia del fútbol, no ahorra sorpresas. Una de ellas es el hecho señalado y central de este tema: Brasil nunca ha ganado un oro en estas lides y, por lo tanto, no puede decir “que lo ha ganado todo” en el balompié como sí ha sucedido con sus ya referidos dos grandes rivales en el terreno.  

Es por eso que el desafío de los auriverdes es superior al de las otras selecciones. A esto debe agregarse un detalle: son anfitriones de los próximos olímpicos y también del inmediato mundial de fútbol, nada menos. De manera implícita es una dura prueba para los dirigidos por Menezes, pues no son muchas las pruebas máximas que afrontará el Brasil antes de su Mundial de 2014.  

Otra frustración en las Olimpiadas de Londres se tomaría como funesta premonición y al respecto debe considerarse que los brasileños cargan desde sus raíces culturales un buen peso específico al respecto. Las sombras del “maracanazo” y sus fantasmas con heridas simbólicas siempre abiertas, están ahí. 

Entonces, los brasileños están “condenados” a llevarse el oro olímpico en esta oportunidad, cualquier otro metal sería una nueva derrota y nubarrones no despejados para los compromisos globales que están a la vuelta de la esquina. Claro que nada es fácil y los partidos no se ganan antes de jugarlos, tal como quedó escrito en el Mundial 1950, los brasileños tienen por delante al Uruguay también hambriento de nuevas glorias y a una España que al igual que los otros dos, además de las glorias olímpicas anheladas, espera seguir la racha de Sudáfrica 2010, las recientes copas europeas y el hecho cierto de que ya España es parte de la limitada élite del fútbol mundial. 

Se requieren nuevos colores en la cumbre de un deporte que ya se había acostumbrado a las banderas de siempre: Alemania, Italia, Brasil, Argentina y otros pocos, muy pocos. Está claro que el fútbol olímpico es una vitrina para las nuevas esperanzas. Eso es lo que puede decir Nigeria, por ejemplo, que tiene un oro en estas justas y que simboliza lo más alto a que han llegado los africanos en este tipo de competencias.  

Brasil va a la carga con sus nuevas estrellas que esperan hacer brillar sus aquilatadas tradiciones: Neymar, Thiago Silva y Marcelo, entre otros. Pero también es una dura apuesta para el entrenador Mano Menezes, pues aún le pesa a su equipo el fiasco de la última Copa América de Argentina y el hecho de que no compite en Eliminatorias por ser anfitrión del próximo Mundial (aresprensa).  

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* Nada tiene, nada.                       


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