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NÉSTOR PÉKERMAN: EL “GAUCHO JUDÍO” / ÓRBITA FÚTBOL / ELIMINATORIAS BRASIL 2014 / LOM

Publicado el 27 de septiembre de 2012 // 22.25 horas, en Bogotá D.C.

NÉSTOR PÉKERMAN: EL “GAUCHO JUDÍO” 

En la segunda mitad del siglo XIX y una vez que concluyó más de media centuria de guerras civiles iniciadas con la Independencia, la Argentina inició un fuerte proceso de inmigración europea dirigida a poblar el campo desierto, además una Patagonia recién incorporada al territorio argentino. También se pretendía iniciar una incipiente industria, vinculada sobre todo con el agro sobre las feraces tierras arrebatadas a la escasa población ancestral que había resistido la conquista española y era un remanente sometido bajo el fuego del ejército de línea. En esos barcos que llegaban a Buenos Aires trayendo una población marginal, también expulsada por la modernización europea, llegaban mezclados con italianos, españoles, turcos y de otras etnias, un fuerte contingente judío. Hebreos de fe, costumbres y vínculo religioso bien fuerte aunque disimulado ante los “goy*: rusos, sefardíes, alemanes y de otros orígenes, que huían de la persecución, entre otros de los famosos pogroms**, que instauró el imperio zarista. Otros llegaron del Volga y de las zonas alemanas bálticas, para poblar el campo, como parte de sus enfoques laborales. La mayor parte de ellos arribaron desde Europa Oriental***.Ese es el bagaje ancestral y territorial de José Néstor Pékerman, el actual timonel de la exitosa Selección Colombia de fútbol que apabulló en Barranquilla al laureado conjunto de Uruguay y después, en su propio terreno austral, a la exitosa selección chilena. 

Esa población hebrea mezclada y al tiempo diferente y marginal se dedicó a la industria, la banca, el comercio, el ámbito intelectual y académico, además del arte -tal como ha sido natural en ellos- al tiempo que otros grupos escasos manejaron el hampa de Rosario y espacios “orilleros” de esa Buenos Aires que, en las décadas previas y posteriores al inicio del siglo XX, pasó de ser una gran aldea a una urbe gigante y rica, tal como se la ha conocido desde hace largo tiempo.  

Es extraño comprobar que una parte de la población judía a la Argentina estuvo en un comienzo dedicada en sus ámbitos de asentamiento argentino a actividades al margen de la ley o a la agricultura, pero así fue en el caso de la Argentina, país que hoy alberga a la mayor población de esa ascendencia, por fuera de Israel o los Estados Unidos, Brasil o México. En todo caso, es difícil que fuera de Israel se encuentre población con cultura hebrea dedicada a labores del agro y de allí surgió el mito y el imaginario del “gaucho judío”.  

En efecto, Pékerman proviene de familias que colonizaron los fértiles campos de la provincia de Entre Ríos, entre los siglos XIX y XX. Allí, como lo contó Alberto Gerchunoff en su célebre libro “Los Gauchos Judíos”, aquéllos herederos errantes de la Kábala hicieron lo que su religión les ordenaba: dedicarse a las faenas agrícolas. 

Un destino extraño para una comunidad que, en general, desde su salida de lo que hoy es Palestina, expulsada por el romano emperador, Tito, se dedicó a labores distantes del mandato religioso. Entre ellos, el comercio y lo que les permitiese alejarse de manera rápida de países y poblaciones hostiles, con la menor pérdida posible de bienes o riquezas.  

De esas familias viene José Néstor Pékerman pues nació en la provincia de Entre Ríos, en Villa Domínguez –Villaguay- sobre la Mesopotamia argentina, para ser más directos, un centro de producción de fresas y otros frutos de la tierra, que cultivan los judíos. Esa labor fue lo que describió Gerchunoff en su obra. Pero aquel muchacho cuyo destino era la faena del campo eligió otro curso para su vida: el deporte. 

NÉSTOR PÉKERMAN

Así transitó por equipos de fútbol de Buenos Aires y de Colombia como jugador. Argentino Juniors e Independiente Medellín, fueron sus casas deportivas, que lo vieron como integrante de los oncenos. Fue una corta carrera porque las lesiones lo dejaron temprano fuera del trato directo con la pelota. Después llegaron los tiempos como entrenador y también el desempleo.  

En ese proceso que, al final fue lo estratégico para él en su vínculo con el fútbol, recorrió clubes de su país y de Chile. Este último, un escenario del deporte que conoció bien, tanto como conoce al entrenador del equipo austral que venció en su último compromiso, en su propio campo. En efecto, Claudio Borghi fue en su momento uno de los jóvenes que preparó Pékerman. 

Después llegó lo realmente grande: la Selección Argentina y luego, a posteriori de un largo periodo de retiro, la Selección Colombia. En la primera, su laureada labor con los grupos juveniles, le permitió alcanzar tres galardones máximos, con la Sub-20 entre 1995 y 2001: campeones mundiales. También obtuvo dos copas sudamericanas, con ese mismo grupo de muchachos. Más adelante, recibió el encargo para la selección de mayores y la llevó hasta los cuartos de final, en Alemania 2006. El desencanto y sinsabor de haber sido eliminado por tiros desde los 12 pasos por el dueño de casa, lo llevaron a un retiro tan inesperado como anticipado.  

La sorpresa de la convocatoria a dirigir a Colombia fue también un impacto, tanto por lo inesperado como por lo traumático del proceso colombiano que precedió su llegada y en el cual se precipitó su elección por el cruce involuntario -de su parte- de las circunstancias. Un injusto despido de Hernán Darío Gómez por razones de su vida privada que tomaron estado público y la salida también involuntaria de Leonel Álvarez, que en conjunto con los resultados pusieron en difícil situación al grupo de jugadores que apuestan a la clasificación para el Mundial brasileño de 2014.  

En ese panorama desembarcó en Bogotá Néstor Pékerman. Su bagaje como orientador y hombre de consejo y conversación de vestuario, hicieron el resto sobre ese lote de buenos jugadores que tiene Colombia. Esos muchachos son  talentosos sin Pékerman, pero el orientador acudió a su aquilatada experiencia de guía y puso en situación de buenos resultados la capacidad natural del equipo colombiano para enfrentar a sus rivales. Esa es la labor del buen maestro y este gaucho judío sabe de eso (aresprensa).

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* Expresión coloquial con la cual la comunidad judía identifica a los no judíos. 

** La palabra en ruso, significa "ataque" y "devastación".

***La familia Pékerman es de origen ucraniano y sus primeros integrantes llegaron en las oleadas migratorias que encauzó, a fines del siglo XIX, el barón Mauricio de Hirsch. A este encumbrado dirigente del judaísmo mundial se lo reconoce como uno de los "sabios de Sión".


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