MOVILIZACIÓN SOCIAL CONTRA EL GOBIERNO ARGENTINO / ACTUALIDAD

Publicado el 31 de diciembre de 2012 // 11.25 horas, en Bogotá D.C.

MOVILIZACIÓN SOCIAL CONTRA EL GOBIERNO ARGENTINO 

Las recientes jornadas de protesta pacífica y de agitación sindical contra la gestión de la presidenta Cristina Fernández volvieron a despertar la ira contenida de la mandataria y abierta de sus funcionarios y partidarios cercanos. De nuevo, en contrapartida, saltó la descalificación a las voces que contradicen la dirección que imprime al estado argentino la señora Fernández. Voces que reclaman por la inseguridad que corroe la tranquilidad ciudadana, las restricciones en el manejo cambiario con el deterioro consecuente de las libertades individuales, la amenaza por nuevos atropellos a esas libertades al poner en mayores riesgos a la seguridad jurídica, la acción continuada en la vulneración de la libertad de opinión y, en fin, la persistente caída del prestigio y la credibilidad de la  Argentina como país. Todo esto ha generado una creciente inconformidad y rechazo de la ciudadanía. Ante ese panorama, la administración de la Casa Rosada mantiene su sordera, también su ceguera, y niega cifras sobre el desplome material, jurídico y simbólico del Estado, al tiempo que manifiesta repulsa con la posibilidad de sintonías hacia la inquietud en aumento de la gente. Pero ahí no terminan las cosas: los recientes y multitudinarios cacerolazos en la cabeza del porfiado gobierno  fueron el preámbulo de un paro general que con voz común votaron las centrales de trabajadores del país, el cual se realizó en vísperas de las fiestas de fin de año. 

Mientras tanto, el gobierno se agota en la contradicción con la simple y rústica búsqueda retórica de un complot montado y pagado por sectores de una oposición creciente y cada vez más enconada, desmentida en la espontánea manifestación callejera de la gente. En la respuesta reincide,  con el concurso de escribas y voceros oficiales, en el desprecio, la denostación y el desconocimiento de un rechazo que ya no está bajo la superficie sino que ha comenzado a amenazar con verdaderas tormentas para la tranquilidad del país

La exigencia de transparencia en los datos sobre la verdadera situación de la economía, la producción y  el deteriorado tejido social que no sólo se reclama desde el interior argentino sino también desde el exterior, como requisito de  elemental credibilidad, recibe no sólo repulsa oficial sino el desdén.  Como si fuesen una suerte de guerreros con un discurso salvífico, los hombres y mujeres del oficialismo argentino ante cada negativa de la realidad que sacude al país del Plata, se tapan los ojos y los oídos frente a esa realidad que se manifiesta de manera cada vez más cruda en la protesta y que se acentúa en la distancia del gobierno con el entorno

Una especie de reiterada esquizofrenia política y moral que se afirma y profundiza en “cada vuelta de taba” -tal como diría la letra del tango gardeliano- y en esa apuesta contra la evidencia palmaria, el resultado le sale en contra a un gobierno de prolongada gestión. El escándalo de hechos como el de la Fragata “Libertad”, buque escuela e insignia de la Armada argentina inmovilizado en un puerto africano, llenaría de vergüenza no sólo a un gobierno sino a cualquier ciudadano de cualquier país, menos al testarudo gobierno argentino

A despecho de todo golpe de las condiciones concretas, la señora Fernández vuelve a su reiterativo discurso hirsuto, tan cercano al que se escuchaba hasta hace muy poco desde Caracas, negando que existe una deuda internacional incumplida y del hecho evidente de que el país se encuentra cercano a la condición de paria internacional. Pero es demasiado pedirles algo de natural sonrojo a los funcionarios del gobierno argentino, quienes de manera frecuente y con desparpajo demuestran que carecen de esa elemental reacción humana, que se exige cuando se deben corregir rumbos.  

Bajo las actuales condiciones la Argentina va en camino de un nuevo colapso económico y de una crisis política de grandes proporciones.  Dentro de ese cuadro que se alienta desde la máxima responsabilidad ejecutiva y que por sus síntomas bien podría calificarse de patológico, se iniciaron conversaciones entre el gobierno argentino y el de Teherán, para abordar la traumática situación abierta hace dos décadas, pero cuando aún no se han cerrado las heridas abiertas por aquel ataque terrorista del extremismo musulmán a la embajada de Israel en Buenos Aires y a una asociación civil mutual judía.  

En este inaudito proceso el gobierno argentino hace caso omiso de las consecuencias de negociar con el terrorismo internacional y su amenaza permanente y latente, haciendo a un lado el considerar que fue la Argentina una de las víctimas de esa acción ofensiva. Debe decirse con toda claridad: si en realidad fue Irán la potencia que realizó el atentado con la AMIA, hace casi 20 años, ese fue un acto de guerra aún no redimido. Todo esto siquiera sin tener en cuenta que quien conversa - o negocia con Irán- es el canciller Héctor Timerman, quien tiene ascendencia judía.  

En ese concierto de desatinos y descalabro el gobierno argentino no resuelve su crisis energética incrementada con la expropiación y reestatización de la icónica empresa YPF, reducida en un 70 por ciento de su valor en ese giro de la decisión política y convertida en factor de alejamiento de la inversión extranjera. Al señalado agujero negro de la economía se suma al existente con otra empresa de bandera, Aerolíneas Argentinas, que se lleva del tesoro nacional unos dos mil millones de dólares por ejercicio anual. Argentina importa en recursos energéticos la casi totalidad de sus ingresos por exportaciones: más de 10 mil millones de dólares.  

Todo esto sin que  se sepa con exactitud el volumen sumado de tales pérdidas, puesto que esas finanzas gigantescas son  una verdadera caja negra de misterios, tal como lo son la generalidad de los datos ciertos que el gobierno argentino ensombrece a los ojos internos e internacionales. Frente a una inflación cercana al 30 por ciento anual, que es uno de los más altos del mundo junto con la inflación de su socia ideológica, Venezuela, la Argentina marcha hacia un año electoral en el que se podría definir una mayoría parlamentaria que favorezca o reduzca el poder del Ejecutivo en las cámaras

Un panorama inquietante en el que Cristina Fernández se juega sus expectativas de reelección al infinito y la profundización de su modelo que no ha logrado bajar las tasas de pobreza extrema que ensombrecen las perspectivas del país y que está cercano al 25 por ciento de la población. Un lastre que no ha podido remontar un régimen que ya lleva una década en el manejo del Estado y que desde octubre de 2011 prometió “ir por todo”. Vale decir, un “todo” que significaría el retroceso máximo de cualquier Estado que se presume democrático: disolver las expresiones de disidencia, el estado de derecho y doblegar lo que exista de voluntad republicana (aresprensa)


Visitas acumuladas para esta nota: 00627



¡SÍGANOS Y COMENTE!

Site map





MARKETING Y FELICIDAD por Nestor Diaz Videla

2Checkout.com Inc. (Ohio, USA) is a payment facilitator for goods and services provided by www.aresprensa.com.


Todos los derechos reservados ARES 2003 - 2016                   
Volver al home