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VENECIA ABRE SU BIENNALE / ARTES VISUALES / PATRIMONIOS CULTURALES / A-P

Publicado el 31 de mayo de 2013 / 16.00 horas, en Bogotá D.C.

VENECIA ABRE SU BIENNALE 

Es una larga secuencia en tiempo la de la Mostra de Venecia, tanto como casi un semestre de vigencia y no es así por casualidad. El encuentro carga en su simbolismo la tradición estética que guardan los italianos desde sí y para todos. Eso es Venecia y es toda Italia, porque la península se integra como un largo y a veces misterioso museo. El Renacimiento es tan sólo un parpadeo en la historia profunda de Italia y es, además, un referente estético e histórico mundial. Eso es Italia, debe repetirse, y allí, en Venecia y en su Bienal se concentra todo eso, lo de Italia y lo del mundo. Este 1 de junio y hasta noviembre estará en escenario son varios- la edición 55 del gran encuentro del arte mundial, que cerrará casi en las vísperas de Navidad. En ese archipiélago citadino, claro está, sacará también la cara el arte latinoamericano. 

En la relación de expresiones estéticas de América Latina, Brasil, Colombia, la Argentina y México llevarán parte de su mejor aperaje en la producción plástica y de otras manifestaciones afines, algunas de ellas como en el caso argentino, recién presentadas en ArteBA 2013. Pero no son los nombrados los únicos países de esta región que estarán allí, también Cuba, Chile, Perú y Venezuela han anunciado su asistencia, en lista incompleta que debería incluir a los centroamericanos. 

Algunos de los artistas de estos países viven en Europa, otros en el país que representan y los restantes llevan una vida de trabajo y residencia anfibia: alternan tanto en su lugar de origen como en el viejo mundo y en los Estados Unidos. Uno de ellos es François Bucher que ha fijado dos puntos de residencia, Bogotá en su país y también en Berlín. Otros residen de manera permanente fuera de sus lugares de nacimiento. Este último es el caso del oriental (uruguayo) Martín Sastre o el peruano David Zink Yi. El primero vive en Madrid y el segundo también en Berlín

Venecia es la bienal de artes visuales más icónica, la más relevante entre el centenar que se celebran cada dos años en el mundo. Es referencia básica del arte contemporáneo, aunque también por el contexto citadino de Venecia lo es de la tradición que aflora en cada rincón de Italia. Entre este junio que se inicia y el 24 de noviembre se han dado cita 150 artistas, quienes desplegarán sus creaciones en dos de los escenarios de siempre: el Arsenal y los Jardines. Alrededor de ellos, otros 36 espacios estarán dispuestos en relación estratégica desde la perspectiva histórica y estética.  

El archipiélago veneciano facilita la concepción de los organizadores al respecto. En este juego de tradición y contemporaneidad nadie olvida que esta Biennale nació en 1895.  Desde ese tiempo ha expandido sus espacios de exhibición, el Arsenal comenzó a ser escenario de recorrido y observación para este encuentro en los años 80 y hoy casi todo el “geográfico de agua e islas urbanas lo es para el arte”.  

Pero cabe preguntarse si en verdad y por fuera de la bienal, Venecia no es sí misma una pieza de arte en toda su superficie. El experto en la producción renacentista,  Philip Rylands, quien estará presente de esta edición, ha señalado que en su dispersión locativa Venecia tiene la misión de “crear el arte del futuro porque la creación no puede acabar en Tiépolo y se debe preparar el nuevo pasado desde hoy”.  Un protagonista de ese pasado reciente es el catalán Antoni Tàpies, quien falleció el año pasado.  

La Biennale 55 le rendirá un tributo a este artista universal y para ello se ha dispuesto que el Palazzo Fortuny sea el centro de visitas para una gran exposición de más de 200 obras de Tàpies, unidas a la propia colección Fortuny, distribuidas en las tres plantas del edificio. El artista de Barcelona había ganado un León de Oro en la edición de la Mostra del año 1993.  

Pero esto no será lo único: en la Punta de la Aduana se expondrá Prima Materia, que es un cruzamiento en obra entre movimientos históricos del arte, incluido el llamado “arte pobre”. Aquí se podrá ver cerca de un centenar de trabajos, desde 1960, que corresponden a la reconocida “Colección Pinault”. Por su lado, la fundación Peggy Guggenheim sacará a la vista los primeros collages de uno de los grandes del expresionismo abstracto norteamericano, Robert Motherwell. En la misma línea de lo que ocurrirá con Tàpies, se rendirá tributo al británico Anthony Cano, quien también murió el año anterior. De este artista se hará la primera gran retrospectiva en el Museo Correr. Tal como se supone, esta descripción es parcial en la impresionante exposición mundial, que cubre nada menos que seis meses, casi (aresprensa)


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