BACHELET DE NUEVO EN LA MONEDA / ACTUALIDAD

Publicado el 16 de diciembre de 2013 / 21.00 horas, en Bogotá D.C.

BACHELET DE NUEVO EN LA MONEDA 

Insistente, Michelle Bachelet Jeria se llevó por segunda vez el mérito y la carga para ocupar el sillón de los presidentes en el Palacio de la Moneda. La dirigente política chilena ya gobernó al país entre 2006 y 2010, como cabeza de la llamada Concertación, una coalición política de centro izquierda que tuvo la responsabilidad de iniciar y cerrar el proceso de transición entre el gobierno autoritario de Augusto Pinochet y la remozada democracia austral.  Esta segunda vuelta electoral a un mes de la primera puja, que enfrentó a 9 candidatos, marcó un registro cumbre de abstención: casi un 60 por ciento. La dirigencia política salió a aventar casi de manera unánime cualquier duda sobre la legitimidad del pulso electoral, que inició la era del voto voluntario con una baja disposición del votante al cumplimiento de su deber cívico.  En esta ocasión, Bachelet debe reemplazar a su opositor ideológico y político, el presidente Sebastián Piñera, quien le quitó a la entente centroizquierdista la primacía de la conducción del Estado chileno. En efecto, Bachelet derrotó en estas elecciones del 15 de diciembre a la candidata oficialista Evelyn Matthei, quien es hija del excomandante de la Fuerza Aérea Chilena, Fernando Matthei, un alto oficial que cogobernó el país con Pinochet durante buena parte del segundo tramo de su gobierno, además de participar del golpe cívico-militar que derrocó en 1973 al presidente Salvador Allende Gossens. 

La misma Bachelet es heredera de aquellos sangrientos episodios que le costaron la vida a su padre, el general Alberto Bachelet, a quien le quitaron la vida bajo tortura en aquellos oscuros tiempos posteriores al golpe de Estado.  Ambas contendientes, entonces, son hijas de militares que estuvieron enfrentados en los agitados, traumáticos e iniciales años de la década del 70. Bachelet padre, como constitucionalista, y Matthei progenitor, como golpista. Empero, en estos días de democracia ya consolidada ambas candidatas no han dado muestras, más allá de la natural confrontación por la búsqueda de votos, de una pugnacidad que pueda hacer pensar en algo más allá del debate simplemente político específico. 

Bachelet es figura emblemática de una izquierda moderada y de un centro con alianzas que hicieron posible el desarrollo de lo que fue en principio una democracia temerosa. Los sectores sociales beneficiados primero con lo que fue la Concertación y luego la administración de Sebastián Piñera, tienen ahora mayores aspiraciones de compartir el rédito por un bienestar económico extendido pero que aún requiere de ajustes sociales para ampliar la inclusión y también para cerrar las heridas de un pesado pasado reciente que a veces parece cerrado y a veces hace reaparecer las llagas. En lo económico, Mathei había anunciado su intención de continuar la obra de Piñera y consolidar las aspiraciones de la clase media

Chile ha hecho alianzas económicas de buen rendimiento tanto con América del Norte, como con Europa y el Asia, ha desarrollado una clase gerencial eficiente que sabe sacarle partido a su potencialidad así como a reducir limitaciones para el intercambio con el mundo y la imagen de estabilidad que proyecta le siguen generando confianza de los mercados internacionales y de la misma comunidad universal. Nada ya parece que pueda inquietar el desarrollo de la democracia chilena y esa tranquilidad se expresa en los resultados de estos comicios que vuelven a entronar en el Palacio de la Moneda, con un alto índice de popularidad, a la señora Bachelet 

Después de su retiro de la presidencia en 2010, la mandataria chilena no vio bajar su popularidad, no obstante las críticas que le cayeron por la atención de su gobierno a las consecuencias del terremoto que afectó a su país, justo el año en que dejaba su primera presidencia. Pasó a ocupar un cargo internacional en la ONU y ese trabajo de funcionaria internacional la mantuvo como personaje público vigente, pero no debe vincularse la continuidad de su carisma con popularidad constante a esa gestión de interés mundial, aunque también eso ha sido parte de su triunfo presente. Bachelet ocupó la secretaría especial que creó la ONU para la mujer y temas de género. 

MICHELLE BACHELET JERIA - Presidenta de Chile 2014-2018
 

La única mancha en su nueva elección para orientar el destino de Chile fue el alto nivel de abstención. Más de la mitad de la población -58 por ciento- no concurrió a las urnas y ese más del 60 por ciento de preferencia en el voto para Bachelet sobre el 38 de su oponente, se hizo apenas sobre un frágil 42 porcentual del padrón electoral. De inmediato su rival de turno salió a reconocer el triunfo de la mandataria repitente, lo que también sirvió para disipar dudas sobre la legitimidad de la elección como consecuencia de la elevada renuencia al voto.  Esa ausencia de la ciudadanía austral para ejercer su derecho al sufragio se profundizó frente a la última compulsa de noviembre, que alcanzó un 51 por ciento del registro nacional 

Lo que le espera a Bachelet en lo que hace a las esperadas reformas no es fácil y esas expectativas están centradas en una reforma educativa que ha mantenido en vilo a la sociedad chilena en los últimos dos años, con violentas protestas estudiantiles y una carga ideológica sobre la misma condición del tipo de educación en las que la diferencia entre lo privado y lo público son apenas un aspecto del agudo debate social. Otro llamado desde el conjunto de la sociedad es la idea de una profunda reforma tributaria que lastimaría el interés por las inversiones y del modelo económico que se mantiene desde la misma gestión del último gobierno de fuerza. Los fondos que se piensan recoger de esa reforma del aporte generalizado, en especial del empresarial, podría estar destinado al financiamiento del nuevo modelo educativo. Al menos eso es lo que se estima e imaginan quienes proponen esos cambios 

Los reclamos sociales y las consecuentes protestas le quitaron imagen al presidente Piñera y le dieron un coletazo a las aspiraciones de Evelyn Matthei. Detrás de ese entramado asoma la posibilidad de una reforma constitucional que se teje desde hace tiempo y que Michelle Bachelet estaría destinada a encabezar. La actual Carta Magna de los chilenos rige desde tiempos del gobierno de Augusto Pinochet y la crítica sobre la misma se centra en las restricciones a las minorías políticas, la acumulación de ganancias a expensas de los impuestos por parte de la clase empresarial, el monopolio privado sobre el agua y un sistema de pensiones que muchos consideran injusto. Esas algunas, entre otras posibles reformas constitucionales, que calentarán el ambiente político cuando Michelle Bachelet inicie su segundo periodo en el interior de La Moneda, el 11 de marzo del año nuevo que llega  (aresprensa).


Visitas acumuladas para esta nota: 00640



¡SÍGANOS Y COMENTE!







MARKETING Y FELICIDAD por Nestor Diaz Videla

2Checkout.com Inc. (Ohio, USA) is a payment facilitator for goods and services provided by www.aresprensa.com.


Todos los derechos reservados ARES 2003 - 2016                   
Volver al home