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EL LIBRO DE PASTRANA / LETRAS / PATRIMONIOS CULTURALES

Publicado el 19 de enero de 2014 / 21.15 horas, en Bogotá D.C.

EL LIBRO DE PASTRANA 

El expresidente de Colombia Andrés Pastrana lanzó en el inicio de diciembre del año que acaba de concluir su libro de revelaciones encadenadas, “Memorias olvidadas”, sobre los vínculos de connivencia que tuvo en el pasado reciente la alta política y la dirigencia del país con los carteles del narcotráfico. El mismo Pastrana ha señalado que lo que reseñado en su libro ya se había dicho en años previos, desde que él mismo planteó la denuncia de la elección de su predecesor, Ernesto Samper, con el soporte de dineros del desaparecido “Cartel de Cali”. El autor indicó que hay una cierta tendencia en el inconsciente colectivo del colombiano medio, que casi hizo “olvidar aquellos sucesos graves” que impactaron de manera integral a la sociedad del país sudamericano. También expresó, en simultánea con la salida de su libro, que ese vínculo puntual del exmandatario liberal con los dineros del narcotráfico ya era conocido por el hoy también expresidente César Gaviria. Pastrana afirmó que Gaviria, de manera necesaria, debía estar ya al tanto del oscuro proceso que impuso como  jefe de Estado a Samper, cuando él –Pastrana- le entregó las pruebas de tamaña situación. Gaviria le restó  crédito a tales afirmaciones en los días posteriores a la aparición del libro, pero son abrumadoras las evidencias positivas que señalan lo que ocurrió en  tal sentido y ponen en entredicho la posición del exprimer magistrado que precedió a Samper

Escribe: Rubén HIDALGO 

Pastrana ganó las elecciones que siguieron a la presidencia del desprestigiado Ernesto Samper para asumir la primera magistratura en el periodo inmediato posterior, pero el escándalo nunca cesó en consecuencias y relatos, después de 20 años de acaecidos aquellos hechos articulados.  Pastrana también pagó un alto costo político por esa denuncia y por el propio curso de su gestión, que se comprometió en un fracasado proceso de paz con la organización subversiva de las FARC

El libro de Pastrana fue editado por Penguin Random House y se divide en nueve capítulos. En ellos detalla con descripción apretada los principales episodios de su paso por el gobierno, en un periodo histórico nada halagüeño para el país y para sus autoridades. Estos relatos ordenados en su libro abordan aspectos críticos de los hechos que enmarcaron el paso del presidente conservador por el Palacio de Nariño y de su lucha por reivindicar al país en el concierto internacional, además de la pretensión de recuperar la soberanía interna frente a los grupos ilegales.  

El conjunto de desafíos que afrontaba Colombia por aquellos años era nada menos que atenuar o disolver la imagen que proyectaba al mundo como “estado fallido”. En tal sentido el autor señaló que a su llegada al palacio presidencial las fuerzas armadas y la policía estaban “derrotadas” por el conjunto de adversarios que impugnaban la autoridad del Estado. Fue en ese periodo que se acordó con los Estados Unidos la implementación del Plan Colombia y sus dos componentes básicos: el apoyo para la inserción social y el fortalecimiento del componente militar. Este último comenzó a desbalancear el conflicto y lo fue poniendo de manera paulatina en  favor de la fuerza armada colombiana

El resultado definitivo del giro en la evolución de la situación militar lo pudieron también aprovechar las gestiones de los sucesores de Pastrana: Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos. No pocos evaluadores de la historia reciente de Colombia indican que la tanto la recomposición de la imagen del país en lo que hace a su seguridad interna y la recuperación económica, tuvieron origen en los cambios estratégicos que se impusieron a partir de la acción de Pastrana. 

Uno de los tramos que más llama la atención en su relato escrito es la intervención del presidente peruano Alberto Fujimori en el conflicto interno colombiano, a través del suministro de armamento de origen ruso y procedencia jordana a la guerrilla de las FARC, en el año 1999. El episodio alucinante, que al parecer buscaba profundizar aun más en beneficio del bando armado ilegal las condiciones del enfrentamiento interno colombiano y promover el derrumbe definitivo de la institucionalidad del país, fue promovido y gestionado por el asesor presidencial Vladimiro Montesinos y hoy, aunque por otras razones, tanto Fujimori como Montesinos purgan condenas en su país 

ANDRÉS PASTRANA ARANGO

Pastrana manifestó con ocasión del lanzamiento de su libro que nunca obtuvo respuestas precisas al respecto por parte del Perú y puntualizó en su recuento bibliográfico que el descubrimiento de tal trama fue de los servicios de inteligencia colombianos y no de la administración peruana del momento, tal como en la ocasión se pretendió demostrar desde Lima. Ese urticante episodio ensombreció las relaciones entre ambos estados por su incomprensibilidad y la inutilidad de los argumentos con que se pretendió dar explicación del exabrupto.  

Ninguna hipótesis resultó suficiente para dar respaldo a semejante operación triangulada entre varios países, que pudo haber dado al traste y aumentar la virulencia de los subversivos en la sevicia de su violencia no solo contra el propio estado colombiano sino, en especial, contra la población civil. Aún quedan muchas zonas opacas y sin respuestas en ese descabellado episodio que puso en riesgo no solo la estabilidad del país víctima sino además a toda la región andina. En definitiva, esa acción del gobierno peruano a favor de los ilegales armados colombianos no fue una simple maniobra inamistosa sino un verdadero acto de guerra, aun  cuando no derivó en toda la gravedad prevista por los ejecutores del momento. 

Otro aspecto interesante del libro de Pastrana es la actitud de su gobierno frente al secuestro de Ingrid Betancourt, la candidata presidencial que fue capturada por el grupo terrorista que hasta poco antes de esa captura estuvo comprometida en una mesa de diálogo que buscaba de una salida al vórtice de violencia que ellos mismos generaban en su añeja confrontación contra los colombianos. Betancourt, después de su liberación acaecida durante la presidencia del sucesor de Pastrana, Álvaro Uribe, pretendió demandar al Estado y responsabilizarlo por esos años de sufrimiento en poder de aquella tenebrosa organización al margen de la ley.  

Desistió de ese propósito después de la repulsa pública por su actitud y por el hecho de que estaba demostrado que la secuestrada había asumido los riesgos y responsabilidad personal que precipitaron su captura ilegal, en un hecho que siempre se juzgó como de una innecesaria temeridad por parte de Betancourt.  En el libro, Pastrana detalla todos los episodios previos y la cautela que tanto el gobierno como las  autoridades militares le plantearon en el terreno de los hechos a la potencial víctima de secuestro, para que desistiera de transitar por una zona bajo control de coyuntura por parte de los armados ilegales. Algo que la candidata no atendió, con las consecuencias que la historia registró (aresprensa)


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