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OSCAR 2014: POCO CAMBIA, AUNQUE PASEN LOS AÑOS / CINE / LA PLATEA DE MAGLIO / PATRIMONIOS CULTURALES / A-P

Publicado el 27 de febrero de 2014 / 08.00 horas, en Bogotá D.C.

OSCAR 2014: POCO CAMBIA, AUNQUE PASEN LOS AÑOS 

Pocos días faltan ya para saber quiénes serán los ganadores de las estatuillas doradas que concede cada año, en el inicio, la Academia de Artes con asiento en California. Las películas y los filmes nominados parecen repetir en su trama el guión de otras películas que tuvieron su cuarto de hora. También los episodios trágicos rememoran tiempos idos que se repiten. Es como una suerte de película paralela que le da un aura y una crítica mayor a los rituales y vivencias que enmarcan el ambiente de toda la industria cinematográfica. Ni siquiera los escándalos, aquéllos que obligaron a la creación de un premio que atenuara la mala fama del gran escenario de la industria cinematográfica -el Oscar- están ausentes de esta entrega de lauros. Es sin duda una evocación curiosa en víspera de la entrega de las mágicas estatuillas.

 Escribe: Maglio GARAY 

En una suerte de “déjà vu” pareciera que Hollywood vuelve a lo que fue la meca del cine hace casi un siglo. En las semanas previas a la celebración de la gala máxima del cine se produjo la sorpresiva muerte, por ingesta de sustancias alucinógenas, de quien era ya una leyenda de la cinematografía: Philip Seymur Hoffman. Una desaparición trágica que estuvo acompañada de un nuevo escándalo del escandaloso y al tiempo talentoso Wooddy Allen. Esas dos circunstancias me llevan a pensar que desde inicios del siglo XX hasta ahora es muy poco lo que ha cambiado en lo que hace al ambiente que enmarca la vida del set californiano. A todo lo anterior debe sumarse que Hoffman estableció en su testamento, y como advertencia a sus herederos, el que debían alejarse de todo lo que estuviese relacionado con la actividad de Hollywood. 

Durante la década de los años 20 del siglo anterior -los “años locos” de los europeos- las muertes sospechosas y casi simultáneas de Rodolfo Valentino y de Wallace Reid, este último por sobredosis de heroína, produjeron el rechazo generalizado de la sociedad norteamericana a las formas de vida de los protagonistas del cine mudo. Pero no fueron los únicos casos, en esa lista deben sumarse a Olive Thomas, el director William Desmond Taylor y otros que hechizaban a las masas con sus obras en blanco y negro proyectadas en el interior de las salas de cine.  

Los hechos se desbordaron en la sensibilidad de la opinión, con el escándalo y la muerte en un hotel de San Francisco de un coequipero de Charles Chaplin, el astro de la actuación cómica Roscoe Fatty Arbukle.  El conjunto elevó el repudio a la  disoluta conducta colectiva de los habitantes del epicentro cinematográfico, contraria a la moral protestante, e indujeron a los dueños de la industria a pensar en crear unas distinciones que hicieran olvidar lo ocurrido, por un lado, y a manifestar que en Hollywood no todo era vicio y degradación.  

Así fue que nació el Oscar, el premio destinado a lavar la cara de lo que fue y es la actividad en el hacer del cine. La Academia de Artes fue la encargada desarrollar el proyecto que se sostuvo hasta el presente y llega a su edición 86. De esta manera y con ese “lavacara” de presunción académica han pasado los años de premiaciones, como en la famosa canción que en los años 40 que enmarcó en el plano musical la mítica “Casablanca” que interpretaron Ingrid Bergman y Humphrey Bogart.  

Debe recordarse que esa canción, “As Times goes by” no ganó premio en 1943 por no ser un tema original para esa película sino una adaptación del mismo y cuya primera versión fue para la obra de teatro de donde partió la base argumental del filmeEsa suerte de evocación ha hecho que de nuevo la Academia deba elegir en lotes de una decena de filmes, tal como se hacía en la década de los 40, y eso beneficia “Gravity.  

CATE BLANCHETT JARED LETO

                                                                                         

Entonces y en vísperas de la entrega de los mayores lauros, me queda la sensación de que las cosas se repiten con ciertas variaciones, claro, de momento y lugar pero no de modo, al tiempo que los estrategas de la industria exageran y promocionan la calidad de las producciones a premiar. Un ejemplo es lo que presentan los operadores que movilizan taquilla quienes, en lo posible, se cuidan de hacer circular lo que pueda afectar ciertas sensibilidades vinculadas con intereses económicos y políticos.  

Para decirlo en términos precisos: la película “Dallas Buyers Club” es una obra de primer relieve pero en varios países aún está en veremos su exhibición. Todo debiera apuntar a que esta producción estuviera opcionada a llevarse una o varias estatuillas entre las principales, pero su temática lastima demasiados intereses políticos y estratégicos de los Estados UnidosA la inversa, la industria se ha encargado de promocionar y hacer circular aquellos  filmes que generan rendimientos indiscutibles y eso es lo que en verdad produce mérito para ser nominado. Es el caso de “Gravity”, un trabajo mimado por los empresarios del cine pero de méritos discutidos en su integralidad. 

Aunque en el ramillete de directores que están en la línea de más opcionados figuran, además de Afonso Cuarón, otros también favorecidos por el carisma mutuo con los integrantes de la Academia, en este rubro los académicos bien podrían hacer caso omiso de la tendencia e inclinarse por un cine mejor concebido. Entre ellos, el de David O. Russell por “American Hustle” o  Alexander Payne con la poco promocionada “Nebraska.   

Los otros dos que pujan son del club de favorecidos por Hollywood: el sangriento Martin Scorsese y Steve McQueen. Aunque debe decirse que este último es británico y primerizo en las grandes ligas de apuestas por el mérito de alzarse con las doradas estatuillas. Lo que lo ha puesto en ese círculo de consentidos es su asociación con Brad Pitt para realizar “12 Years a Slave” y la trama de una película que refuerza la autoestima de los ciudadanos del país anfitrión, con el eterno tema de la esclavitud. 

En lo que hace a la mejor actriz, debe señalarse que es un  rubro que se disputan nombres muy conocidos, salvo uno. La mejor opción sería la de Amy Adams por “American Hustle”, de lo contrario cualquiera de las otras candidatas repetiría la oportunidad de llevarse la codiciada figura dorada. Este punto reclama una aclaración agregada: el otro escándalo, el de Woody Allen, podría afectar a Cate Blanchett en su aspiración por el buen papel hecho en “Blue Jasmin”, con una actuación que estuvo muy por encima de la calidad de la película. Un verdadero culebrón que demostró que Allen puede brillar incluso con sus defectos reiterados

En lo que hace a calidad actoral principal de perfil sin segundos, no cabe duda que Matthew McConaughey ha hecho el papel de su vida y debería ganar sin discusiones su apuesta a mejor actor, pero Hollywood tiene sus normas implícitas y puede fallar la aspiración por el trasfondo de la película: se trata del “Dallas Buyers Club”. No sería la primera vez que ocurre la intencionada marginación en el sentido de que la decisión rechaza lo que desgarra el imaginario de los norteamericanos y critica su estilo de vida, algo que Sam Mendes sabe muy bien, sin que sea el único ejemplo.  

Pero no quiero dejar de lado en la consideración al actor Jared Leto, que aspira a la estatuilla de mejor actor de reparto. Lo cierto es que por momentos, en la película de referencia, se hecha toda la responsabilidad a la espalda y llega a imponerse sobre el gran trabajo de McConaughey.  En este rubro, a Leto le pisan los talones el somalí Barkhad Abdi por su rol de pirata en “Captain Phillips” y más atrás Michael Fassbender por su intervención en “12 Years a Slave.  

El mérito de Abdi es que se trata de un actor improvisado e inmigrante, que fue sacado de su trabajo en la calle para ser un asaltante de un buque de carga.  Su caso como actor bisoño se repite con la aspiración de una de las candidatas a mejor actriz de reparto. Se trata de Lupita Nyong´o, quien pretende alzarse con la estatuilla por su participación en la reiterada historia de los esclavos. La diferencia con el otro africano es que Lupita es actriz profesional y, además, mexicana por accidente pues nació en tierra azteca debido al trabajo de su padre, un político y académico keniano. Lupita habla español (aresprensa)


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