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CAYÓ EL TELÓN EN BOGOTÁ / CINE Y ARTES ESCÉNICAS / PATRIMONIOS CULTURALES / A-P

Publicado el 21 de abril de 2014 / 24.00 horas, en Bogotá D.C.

CAYÓ EL TELÓN EN BOGOTÁ 

Dos años son una larga espera para un festival de este tipo, pero es necesario armarse de paciencia porque es la norma establecida desde el inicio, es decir desde el primer bienio de este Festival Iberoamericano, que comenzó en 1988.  Son ya 14 ediciones y esta última que acaba de cerrarse en Bogotá, el 20 de abril, se hizo con la convicción cada vez más arraigada de que es mucho más que un festival iberoamericano y que hay certeza de que se trata del más grande e importante de la región. El país invitado fue Brasil y no fue casual la convocatoria del vecino, vista la trascendencia de coyuntura que tiene en estos días la marca brasileña. Empero, en estos casos, no siempre es el país invitado el que presenta las obras que más impresionan al público local, sino que aparecen joyas imprevistas que se llevan mayor atención. En este caso, tramas que llegaron como “La Verita” y el telón de fondo, original de Dalí, o el tango aéreo y sus malabares que trajeron los argentinos de 8cho, o la presencia también argentina de Cecilia Roth y Darío Grandinetti con la sugestiva obra titulada “Una Relación Pornográfica”, concitaron una atención especial por parte de un público masivo en concurrencia. Ese público, como siempre, se quejó de los altos precios pero no de la trascendencia e importancia del encuentro escénico internacional

Hubo un aforo de asistencia superior a las trescientas cincuenta mil personas, además de los compromisos promocionales que constituyeron otros veinte mil asistentes en sumatoria. Una cifra nada despreciable por cierto y en ratificación del éxito del certamen al que Fanny Mikey dio gestación y partida de nacimiento, allá en la culminación de los años 80. Fueron unas 500 presentaciones de las que hubo un buen porcentaje con despliegue de calle y espacios de recreación. Una manera de atenuar la acertada crítica por el valor de la entrada a la mayoría de los espectáculos escénicos. Un disuasivo de taquilla que los organizadores, con razón, han justificado en el alto costo de los desplazamientos y el nivel de los artistas que asisten a la convocatoria de Bogotá. 

No hubo una recepción ni la aceptación esperada para la intervención brasileña en la programación. Quizá eso se deba a que la obra más trascendente que trajo la delegación de habla lusitana, Gonzagão -que recrea la vida de Luiz Gonzaga el gran hacedor de música precursora de fusión entre moderna y folclórica- no sea demasiado conocido en el plano local. Pero sí fue un grande del tramado cultural brasileño, no solo por haber sido el creador del baión, típico del nordeste y de moda entre los años 50 e inicio de los 60, sino porque fue el precursor de la música de “Orfeo Negro” -Luiz Bonfá y Antonio Carlos Jobim- un filme que fue paradigma de la vigente cinematografía del Brasil y de una música a la que se considera precedente inmediato de la bossa nova.

Se esperaba mucho más del país invitado o puede ser también que no tuvo el impacto que se esperaba porque el frente de promoción preparado y puesto en común no fue el adecuado.  En todo caso, la reminiscencia en escena de uno de los grandes de la música brasileña no fue lo único que se vio de Brasil en el festival recién finalizado. También el grupo Espancal presentó sus “Amores Sordos”. Otra que estuvo en escena fue la obra “Maravilhoso” con sus cuatro presentaciones agotadas y la Companhia Hiato con su “O Jardim”. La primera se presentó en la sala de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño del centro de Bogotá y la segunda y tercera en la casa del Teatro Nacional del barrio Teusaquillo 



Tampoco la representación coreana de las “Bodas de Sangre” de Federico García Lorca, por parte del Theatre Groupe Georipae, tuvo demasiados comentarios halagüeños sobre el despliegue de su escenografía y la hermenéutica asiática para el drama de la España profunda. En realidad, impactó de forma poco auspiciosa el ver al grupo oriental tratando de hacer coreografía flamenca, aunque debe inferirse que lo despiadado de las observaciones al respecto pasan por alto que la interpretación es una recreación que no debe apegarse a la subjetividad original del autor español y al hecho de que el director el coreano Lee Youn-taek es controversial en todo lo aborda para poner en escena. 

En la sumatoria, obras como la suiza “La Verita” de la Compagnia Finzi Pasca y su utilería de fondo de Dalí, junto con “La Tempestad” de Anton Chejóv de los rusos International Theatre Company, entre otros varios grupos extranjeros destacados, le dieron un sabor particular a esta edición catorce del Festival de Bogotá. También los sudafricanos de Handspring Puppet Company están en esa lista eminente, con la obra “Ubú y la Comisión de la Verdad”, que tuvo boletería agotada desde el inicio. También tuvieron taquilla cerrada desde el inicio los mexicanos de Los Guggenheim y su trabajo “Más Pequeños que el Guggenheim”. Otros latinoamericanos que concitaron atención especial fueron los peruanos del grupo La Tropa del Eclipse y “Circoloop”, que se presentó en el escenario al aire libre del Parque Nacional 

Entre los locales, representaciones como “Parábola del Insulto” de Cuarto Vagón; “Apesta” de Exilia2 Teatro y “No te Escupo la Cara Porque la Vida lo Hará Mejor que yo” de Compañía Rueda Roja, fueron otros privilegiados que desplegaron su trabajo sin localidades vacías desde el primer día. Una sorpresa destacada fue “Los Incontados: un Tríptico” que tuvo la actuación especial del ilusionista Santiago Nemirowski y desarrolló sus presentaciones diarias durante las dos semanas largas del Festival. También este trabajo tuvo auditorio completo en el último tramo de la programación. Fueron en total más de 350 sesiones teatrales en espacios cerrados y otras 150 en espacios abiertos, estos últimos con ingreso gratuito del público y en más de 10 sitios de interés social especial para los propósitos de integración popular. Son números nada desdeñables y con impacto para quienes suponen que la cultura tiene peso específico en los proyectos de paz (aresprensa).   


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