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CERRÓ LA FILBO 28 / LETRAS / PATRIMONIOS CULTURALES / A-P

Publicado el 05 de mayo de 2015 / 12.00 horas, en Bogotá D.C.

CERRÓ LA FILBO 28

Fue una feria dirigida a las mujeres y estas hicieron fuerte presencia en el encuentro.  Esa flexibilización hacia las cuestiones de género y a sus protagonistas está en una ola generalizada y en ascenso frente al tema femenino. Algo que ha cambiado incluso el habla cotidiana, pues se entiende de manera exagerada y por fuera de la corrección gramatical, que el “todos” no las incluye a ellas y, de manera demagógica, políticos y dirigentes de toda laya prefieren referirse a ambos géneros por separado.  Es decir, “todos” y “todas”. La Filbo 28 que se cerró en Bogotá el 4 de mayo atendió ese llamado del tiempo presente y las escritoras desplegaron su creatividad y la atención de un público que atiborró las instalaciones del recito ferial de la capital andina, haciendo ver por momentos pequeñas e insuficientes unas instalaciones de Corferias, en el occidente de Bogotá, renovadas y siempre amplias. Allí estuvo el canciller de Brasil, de visita oficial en el país cafetero, y ese solo detalle pone otra vez de relieve a una expresión cultural de primera magnitud, tal como es la feria del libro en esta, su edición 28.

Reporta: Martha Liliana ROMERO

El detalle atípico en esta Feria Internacional del Libro de Bogotá fue la recreación imaginada sobre lo imaginado literario del pueblo llamado Macondo, como sitio en el que hizo pie la fabulación novelística del Nobel colombiano.  Macondo fue la invitada de honor y desmaterializó la tradición de invitar a un país concreto que acompañaba cada uno de estos encuentros anuales alrededor del libro en Bogotá. Lo hecho por los organizadores fue una manera de conmemorar el primer aniversario de la muerte del laureado escritor. Ese Macondo como fundamento del reiterado -hasta el hartazgo- “realismo mágico” de su creador insignia, tuvo su propia expresión concreta en el desarrollo del encuentro internacional que promueve la Cámara Colombiana del Libro. El robo en el interior del recinto ferial de un ejemplar de la primera edición de “Cien años de Soledad”, la obra editada por Sudamericana en la Argentina en 1967 y que hizo conocer en el mundo a García Márquez, le dio un nuevo detalle al grueso mito sobre una realidad más barroca que lo creado en prosa.   

Otra novedad de esta edición 28 fue el Pabellón 19, denominado interactivo, cuyo despliegue estuvo basado en tres pilares: lectura, educación y redacción de contenidos digitales. La idea de interacción se hizo realidad en el sentido de que las personas, una vez dentro del espacio delimitado, podían participar de las nuevas realidades del consumo cultural -o cualquier otra forma de consumo- y de la lectura digital, una condición que hoy para las nuevas generaciones no encierra novedad alguna. Aunque sí hubo una novedad importante en el llamado Primer Taller de Edición del Libro Digital infantil y en el lanzamiento de la obra en texto e hipertexto denominada “Lo que me une a colombia”, una historia que trata de una familia que vive en el extranjero y que pretende reencontrar las raíces en su país de origen

Entre las mujeres, privilegiadas en esta feria del libro, estuvo la cronista argentina Leila Guerreiro, autora de “Frutos extraños” y “Una historia sencilla”, dos de sus obras recientes. También, como estaba previsto en esta subrayada opción de género ferial, estuvo la iraní Sahar Delijani, nacionalizada en los Estados Unidos y residente en Italia. Uno de sus libros, “A la sombra del árbol violeta” se ha publicado en una treintena de países y está inspirado en sus vivencias del Teherán familiar y de sus ancestros. La escritora nació en la prisión de Evin, como consecuencia de la persecución y represión a su familia y varios miles de sus compatriotas por parte del régimen teocrático de ese país ario del Oriente próximo. También estuvo en Bogotá la ecuatoriana, nacida en Brasil, Gabriela Alemán. Esta autora participó de la charla “Contar latinoamérica” y llegó con su más reciente trabajo: “La Muerte silba un blues”.

LA GALLERA - FILBO 2015

El canciller brasileño Mauro Viera rindió homenaje en presencia a la memoria del escritor colombiano desaparecido el año pasado, algo demasiado significativo sobre todo si se tiene en cuenta que el Brasil no tiene -aunque solo fuese uno y único- Premio Nobel en su haber. El jefe de Itamaraty también estuvo, como resulta apenas obvio, en el estand de su país y allí rindió homenaje póstumo a su compatriota el escritor de lengua portuguesa Ariano Suassuna, quien falleció hace un año.  Cerca del espacio dedicado a la producción en palabra escrita de Brasil estaban los estands de Chile, Ecuador, Alemania y Perú. Hubo buen espesor de presencia internacional, la cual más que por su importancia en el plano de la industria editorial tiene mejor significado político, en relación con el hecho cultural. Todo esto dentro de una asistencia masiva que bordeó el medio millón de personas en las dos semanas de dinámica ferial.  Sólo en el festivo primer día de mayo ingresaron más de 60 mil personas.  

El alto nivel de ingreso de público, que hizo ver reducido al recinto de Corferias, tuvo su contrapeso en lunares como el de horarios inadecuados, en especial nocturnos, para algunas de las principales presentaciones. Un detalle que impactó en desestímulo y desinterés de no pocos visitantes con manifestación de molestia. La ausencia de un país concreto como invitado especial también produjo reacción negativa en una parte de quienes se siente atraídos por este multitudinario acontecimiento anual. La desinformación o los datos inadecuados en ciertos puntos de venta también atentaron contra la imagen de la Feria del Libro de Bogotá.  Los cambios de última hora y sin aviso previo de la programación es algo que la organización debe afinar, pues aparece como un aspecto negativo y reiterado en la encopetada Filbo de Bogotá. Los lunares se hacen más evidentes si se contrastan con los casi dos millones de dólares aproximados de inversión que requirió la Feria, en su edición 28.

Una buena parte de ese presupuesto se lo llevó la “gallera”, que fue uno de los principales atractivos del Macondo recreado. En ese espacio atiborrado de manera casi permanente por la curiosidad de la nutrida visita, se reunieron una buena parte de las plumas finas de la literatura colombiana y extranjera, que le dieron cuerpo a una parte de los conversatorios y debates programados. Hubo en el gran total de eventos internos unas 450 actividades de exposición alusiva a las letras, dentro del marco de mil quinientas dinámicas y actividades conexas con el libro.  Entre ellas la llamada Séptima Rueda de Negocios que cerró acuerdos por más de 12 millones de dólares. En la misma línea de actividades se desarrolló la “Noche de los libros” y la actividad creativa de un centenar de caricaturistas que dieron su versión gráfica del Nobel colombiano. También hubo una fuerte presencia en la mesa dedicada a la faceta periodística del laureado escritor local, dentro del llamado “Encuentro Internacional de Periodismo”. En el corolario de expresiones destacables apareció la V Fiesta de las Lenguas, basada en las 68 manifestaciones del habla ancestral de los pueblos originarios del país sudamericano (aresprensa).      


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