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FRANCISCO DE NUEVO POR  AQUÍ / DOXA / ACTUALIDAD

 

Publicado el 13 de julio de 2015 / 13.45 horas, en Bogotá D.C.

FRANCISCO DE NUEVO POR  AQUÍ*

Después de su visita a Brasil el Papa volvió a la América Latina. En la anterior ocasión la presencia del Pontífice fue apoteósica y no se esperaba que fuese menos en esta ocasión que vio la figura de Francisco en Paraguay, Bolivia y Ecuador. Todo, de manera inevitable, es simbólico y político en los gestos de un Papa y en este caso nada cambia, en particular porque es un monarca eclesiástico de la propia región. De tal manera que esta segunda visita tuvo significaciones tan explícitas como implícitas, haciendo la salvedad previa que fue esta una visita pastoral propia de su pontificado puesto que la anterior fue una llegada programada para el anterior papa Benedicto. Como no podía ser de otra manera y poco después de lanzar su Encíclica sobre el medioambiente, con esa spinoziana consideración sobre las criaturas no humanas de la naturaleza, las salidas del Papa en los tres países que visitó tuvieron el acento propio del pontífice jesuita que está revolucionando la cuestionada estabilidad del estado Vaticano.

Más de 600 mil asistentes a la misa al aire libre en Guayaquil y cerca de un millón en Bolivia, además de una congregación multitudinaria en Asunción del Paraguay calculada en casi dos millones, hablan de la popularidad y poder de convocatoria del papa argentino. Pero eso de los números no siempre es lo que mejor habla sobre la inserción de Francisco en la voluntad de sus fieles. Son sus posiciones abiertamente opuestas a los excesos del desarrollo y la exclusión, lo que convoca de manera reiterada la atención en sus mensajes pastorales.  Así lo hizo en este recorrido por América del Sur, donde aludió a la tentación de hablar de los pobres para pasar al riesgo de instaurar dictaduras en la pretensión acendrada de representar al pueblo. También se expresó sobre esas democracias mecanicistas que “no incluyen al otro” y sobre las ideologías que no permiten que “hablen los pobres” con su propia voz. Verdaderos golpes eclesiásticos  a situaciones que se hacen evidentes en varios países de la región.

Tampoco ahorró golpes de palabra y condena a la corrupción. Un mensaje por elevación muy directo a los países con crisis profundas en lo que hace a degradación de la institucionalidad por parte de figuras del Estado que asaltan la hacienda pública en beneficio propio y que afectan de manera directa a sus pueblos, como ocurre hoy por hoy en la Argentina y Venezuela. Aunque también, y frente a frente, a la administración paraguaya cuyo primer mandatario llegó al poder ya con marcas en tal sentido. En la suma, la visita pastoral de Francisco se ha transformado en un verdadero manifiesto de lo que conoce muy bien como realidad tangible de América del Sur, de la que sabe no solo porque El Vaticano tiene las mejores fuentes de información sobre lo que pasa en el mundo sino que también porque la pudo palpar durante años en su gestión como Arzobispo de Buenos Aires e integrante en propiedad de las distintas agrupaciones de obispos de América Latina.

En esos tiempos pudo ser parte de una corriente que afirmó la misión de la Iglesia en favor de los pobres pero con un rechazo vertical a la mesiánica corriente que dentro de la congregación universal provocó una ola cismática entre los años 60 y 80, de la mano de la llamada Teoría de la Liberación. Esa ola ideológica y sus militantes dentro de la Iglesia llegaron al extremo de plantear una relación entre el Evangelio y la lucha armada. Prueba de ello, ahí está el sacrificio del colombiano cura Camilo Torres Restrepo, al promediar la década de los 60. Esa posición vertical de Francisco, que es parte de la ojeriza en su contra de los que acompañan a la presidenta argentina Cristina Fernández, le permite esquivar trampas simbólicas que de manera permanente le tienden. Una de ellas la efectuada en este recorrido por el presidente altoperuano, Evo Morales, quien no desaprovechó la oportunidad para lanzar una de sus conocidas “evadas” al obsequiarle al Papa un crucifijo en madera con Cristo clavado en la hoz y el martillo.

Fue evidente el gesto de disgusto del Papa jesuita ante la calaverada del obsequio presidencial equívoco. Si Morales hubiese sabido que Francisco es uno de los autores protagónicos del documento de Aparecida (Brasil)**, en el que se planteó el rechazo definitivo a algo que pudiese oler a Teología de la Liberación, hubiese pensado dos veces en poner de manifiesto su intención de seguir viendo a Cristo con ojos de comunista. Algunos parecen olvidar que Bergoglio en sus tiempos de ejercicio cural estuvo cercano a grupos del peronismo ortodoxo de la resistencia a los gobiernos militares, en los años 60 y 70, distantes de cualquier opción de confrontación con el poder por la vía de las armas o la impugnación disolvente que excluyera las variantes del diálogo. Esos detalles son fundamentales para entender el pensamiento político del Papa actual y de las relaciones entre el poder temporal de América Latina y los intereses de la Iglesia.

Dentro de esa misma visión “ortodoxa” de la opción por los pobres debe también encuadrarse la no tolerancia con los silencios anteriores de la jerarquía eclesiástica hacia sus pastores desviados, como es el caso de las acusaciones sobre curas y purpurados que han abusado y atropellado la privacidad y niños y fieles de variada índole y condición social. En tiempo paralelo con la presencia del Obispo de Roma en América del Sur, se desarrolla el juicio contra el purpurado polaco Joseph Weselowski. Esa es parte de la operación “limpieza” que inició Francisco en la sede central de la iglesia romana con verticalidad militar, como corresponde a un superior jesuita que pertenece a una orden al tiempo religiosa y castrense. El exnuncio en Santo Domingo está enjuiciado por pederastia  y perversión de menores. Es esa la cabeza de una cadena de acciones que la administración de Francisco empuja para dar transparencia a las relaciones de la cúpula y del clero en general con su feligresía

En Asunción y durante su última admonición pública llamó la atención sobre los peligros claros de países que en la región están atravesados por las relaciones entre la perversa industria del narcotráfico y el propio Estado. Casos como el de Venezuela, la Argentina, México, Brasil y el mismo Paraguay quedan tocados por este llamado del Papa, quien tiene claro los estragos que genera esta actividad extendida entre los jóvenes y la corrupción con las espirales de violencia añadida que producen las diferentes manifestaciones de degradación propias del ilegal trabajo narco. Su propio país, la Argentina, aparece hoy como una nación tomada por esa actividad y todo apunta a que existe ya un tramado con el sistema político argentino y una parte al menos de la propia administración de Cristina Fernández. En el epílogo de la visita, el llamado y el pedido de que Colombia siga insistiendo en el proceso de paz de La Habana fue un llamado definitivo de Francisco en su despedida de Asunción y su regreso a Roma (aresprensa).                

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* La columna Doxa expresa la posición editorial de la Agencia de Prensa ARES.

** Se refiere a la Declaración de la Quinta Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrado en esa ciudad brasileña en 2007, en la cual se planteó la separación irrevocable de la Iglesia de Cristo en Latinoamérica con cualquier manifestación o ideología pugnaz, dictatorial y violenta de opción por los pobres.        


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