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CUARTOS: LA VERDAD DEL TODO O NADA

Publicado el 16 de julio de 2011 / 10.50, hora de Buenos Aires

CUARTOS: LA VERDAD DEL TODO O NADA 

Ya nadie puede equivocarse en el campo de juego, los duelos serán a todo o nada. En otras palabras, si fuese posible traer al presente la expresión del guerrero romano: la suerte está echada. De estas ocho selecciones que transitaron la etapa previa, dos de ellas -Brasil y la Argentina- lo hicieron a tropezones y sólo quedarán cuatro del total cuando se cierre este fin de semana. Tres de los equipos que llegaron a este punto son tradicionales protagonistas de las rondas finales de la añeja Copa América. Los otros la han visitado a veces en tanto que Venezuela es un flamante protagonista. Para Argentina y Uruguay las obligaciones son mayúsculas. En cambio para Perú o Colombia el trámite pasa por la expectativa de clasificación y la ratificación del buen momento visto en ambas selecciones.  

Escribe: Edgardo “Cuqui” LÓPEZ 

La puja inicial, la de los primeros tres partidos, encuentra a la Argentina y a Uruguay en condiciones muy especiales, con ventajas y desventajas para ambos: los charrúas aparecen disminuidos frente a lo que se esperaba de ellos pero Uruguay en los momentos cruciales casi siempre aparece con un punto psicológico por encima de sus rivales tradicionales. Los de Buenos Aires por su lado recién se están sintonizando y una victoria clasificatoria contra Costa Rica no anuncia una consolidación creíble como equipo y concepción orientadora, simplemente reenciende la esperanza. La expectativa de un mejor momento para los argentinos se afirma en el hecho de que en su último partido mostró mejores alternativas del medio hacia la punta. 

Es de esperar que el partido entre argentinos y uruguayos sea cerrado no sólo porque así lo demuestra la historia de esta rivalidad rioplatense. También podría serlo porque la defensa oriental es fuerte y, en la circunstancia, más sólida que la que muestra la Argentina de este torneo. Los cambios recientes que introdujo Óscar Washington Tabárez en su esquema no altera ese panorama y a eso deben sumarse esos arietes que infunden temor a cualquier defensa: Diego Forlán y Luis Suárez. 

Ambos conjuntos son los que acumulan mayores trofeos en la Copa América, 14 cada uno. En esta ocasión se romperá la paridad y eso le pone un acento especial a este partido de cuartos de final. Tabárez exhibe una hoja de vida más rica en experiencia que la que presenta Sergio Batista, pero la Argentina lleva el valor agregado de contar con Lionel Messi y el tridente de avanzada que conforman Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín y Ángel Di María.  Ellos también pesan sobre las delanteras adversarias, cuando se iluminan. 

LOS ANDINOS 

Cuatro equipos andinos, si se incluye a Venezuela en esa lista regional, han llegado a esta instancia de cuartos de final. Una circunstancia feliz si se piensa que por peso específico y residuo estadístico dos de ellos llegarán a la instancia semifinal. Un balance equilibrado entre el Pacífico y el Atlántico por la magia de la programación y también de relieve por el hecho de una tradición que señala que es el Atlántico el que domina la región. 

Para un equipo como Colombia es el momento de buscar riesgos porque siempre se espera que en la estrategia de Hernán Darío Gómez se especule con el juego del rival antes que superponer la posibilidad ofensiva. Hasta hoy el planteamiento de los cafeteros aparece como el más sólido del certamen aunque se le observan deficiencias en el manejo del medio campo en lo que hace a productividad  y también en la asertividad del resultado ofensivo, tal como ocurrió ante la Argentina.  

Tiene Colombia una excelente masa crítica de delanteros, tanto los que el orientador pone en el campo como los que tiene de reserva en el banco. La autoridad de jugadores como Falcao García, Hugo Rodallega, Teófilo Gutiérrez, Dayro Moreno o Jackson Martínez, son garantía para cualquier director técnico y podrían desmentir en cualquier momento el señalamiento que se hace a este equipo sobre su falta de gol. Eso no es fácil de explicar cuando se cuenta con esos jugadores en esta generación del fútbol colombiano.  

Los cafeteros también tienen a los mejores laterales del torneo, ellos son Camilo Zúñiga y Pablo Armero además de dos defensas  de jerarquía como lo son Mario Yépez y Amaranto Perea, quienes garantizan el trabajo de retaguardia. Eso le permite a Gómez apostar al equilibrio con una alineación rígida de 4-4-1. Pero el trabajo que muestra Sergio Markarián con el Perú ha sido tan prolijo que lo demostrado por los incas en el curso de los tres partidos previos de esta Copa está avisando que Colombia aún no ha ganado mucho más allá de una legítima autoconfianza. 

En ese panorama no debe pasarse por alto que Paolo Guerrero está pasando por un gran momento y el cuadro de recuperación de este nuevo Perú apunta a la posibilidad de reescribir su propia historia. Esto es: el buen manejo de la pelota -a veces exquisito- sin renunciar a la vocación ofensiva, con movimientos abiertos y la búsqueda de control del medio campo con la posesión constante de la esférica. Es seguro que el marcador Juan Vargas volverá a tener un rol protagónico en este partido frente a Colombia para el cual cualquier pronóstico tiene demasiados riesgos. Todo el mundo perdió el humano derecho a equivocarse,el error se pagará con el retorno a casa aunque sea con la frente en alto (aresprensa).   

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