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FILBO 2020, SUSPENSIÓN ESPERADA

ACTUALIDAD  //  DOXA  //  Publicado el 15 de marzo de 2020  //  14.15 horas, en Bogotá D.C.

 

FILBO 2020, SUSPENSIÓN ESPERADA *

 

Tanto o más que la suspensión de los eventos deportivos locales y regionales, la decisión de no seguir adelante con los planes de realizar la tradicional Feria del Libro de Bogotá tiene una significación de marca mayor para Colombia y para toda la región. No era para menos, pues el freno a la posibilidad de aglomeraciones hacía inviable mantener una convocatoria que debería iniciarse en menos de 40 días, cuando el flujo de asistencia proyectado podría superar el medio millón de visitantes circulando entre pasillos y estands. Esto hubiese sido un número aproximado a las 50 mil personas diarias durante las dos semanas de programación. El recinto ferial del occidente de la capital cafetera se hubiera convertido un verdadero macro nicho involuntario de contagio potencial. Decisiones lúcidas como esa y la alternativa vertical de suspender las proyecciones del Ficci en Cartagena dicen de un cuadro de situación de gravedad inusitada, como lo es la expansión geométrica de la pandemia por el mundo. La alta morbilidad del llamado Covid 19 obliga a tomar iniciativas como esas y poner un compás de espera sin demasiadas alternativas para el futuro inmediato. Lo sucedido en España e Italia indican que las medidas de prevención, por contundentes que sean, obligan porque el rápido tránsito y contagio del virus señala que las cosas no admiten indecisiones.

 

La crisis no solo dejará marcas y enseñanzas que no podrán pasarse por alto sino que desde ya se plantean panoramas y consecuencias graves. El temor generalizado es apenas una de las repercusiones inmediatas, el deterioro de la economía macro es otra no menos relevante. Esta última está aún en proceso y no es posible determinar cuándo se detendrá la caída y menos aún cuánto demorará la recuperación. Sí es posible decir que, por ejemplo, el turismo es ya uno de los más golpeados. Al menos uno de cada diez empleos en el mundo está vinculado de manera directa o indirecta con el turismo. 

Ese simple dato brinda un atisbo de la dimensión del problema en crecimiento, más allá de lo estrictamente vinculado con la salud. Tal como ocurre con el juego de billar las bolas que ruedan sobre el horizonte mundial informan que diferentes frentes de la producción están siendo duramente golpeados y lo serán con mayor contundencia en el inmediato futuro. Un indicador intuitivo señala que el turismo como categoría de cobertura abarca a sectores como el del transporte aéreo, el transporte en terreno, una parte del movimiento marítimo, la industria hotelera y los pequeños negocios que son activos en el entorno de los principales centros de interés para los visitantes, tanto propios como extranjeros. 

También están alterados sectores estratégicos como el de la industria petrolera, que coincide en su crisis de coyuntura con la otra, para formar el panorama de una tormenta cercana a la perfección. Parece certero que tanto las empresas aéreas que ya estaban golpeadas por sus propias dificultades como las petroleras -sobre todo las de explotación con el uso técnico del llamado fracking- pueden padecer tanto como para que se precipiten inevitables quiebras. El hilo conductor de todas las circunstancias que conforman esta abrupta crisis mundial se anudan para puntualizar que en la sede que estaba prevista para la principal feria del libro de la zona andina, el estado de cosas tiene sus particularidades. 

Una de ellas es que el presupuesto del país para el año que corre estaba calculado para un precio por barril de petróleo de unos 60 dólares, y la realidad vigente apenas supera los 30 por unidad de producción petrolera. En paralelo, un país como Colombia, con alto nivel de importaciones, incluso de consumo básico como es el de los alimentos, la repentina devaluación de la moneda hace que no solo se reduzcan los ingresos por exportación petrolera, que es el principal renglón de haberes externos, sino que la deuda pública y privada se encarece. Esto le resta o demorará la aportación de recursos a procesos de importancia critica como lo es, por ejemplo, el de la paz en construcción. 

Es cierto que el golpe de la pandemia es por el momento si se quiere leve, tanto en Colombia como en los países vecinos, y que el proceso que se inició como etapa de prevención se encuentra ahora en trámite de contención. Apenas son algo más de una veintena los contagiados en tratamiento, a esta hora, según la información oficial al cerrarse la primera quincena de marzo, ello aunque son más de un centenar las personas sospechosas de ser portadoras potenciales del virus origen de la peste. Esta tiene unos síntomas similares a los de la vulgar gripe, pero con consecuencias pulmonares y respiratorias que pueden llevar a la muerte. En vísperas de este domingo el cierre de las fronteras con Venezuela y otras restricciones agregadas, dejan claro que las autoridades colombianas consideran de alto impacto el panorama vigente y el inmediato. 

Las centrales de trabajadores y los grupos contestatarios agrupados en el llamado Comité de paro, que tenía previstas no solo la paralización de actividades en todo el país sino además movilizaciones masivas antes del fin de este mes, se contentaron con lo que pareciera será una protesta simbólica “desde los hogares”. Todo los ingredientes pone de relieve el marco en el cual se ha suspendido la 33 edición de la Feria del Libro de Bogotá, que estaba programada para fines de abril y se hubiese extendido hasta los primeros días de mayo de este año. La agenda anunciada desde la versión anterior traía como invitados especiales a los países nórdicos y a su literatura poco conocida en esta parte del mundo. 

Queda el propósito en espera para una probable llegada de una abultada lista de escritores y expertos de la producción literaria, tal como es tradición de la Filbo. Uno de los enlistados es Mircea Cărtărescu, un escritor rumano que ronda la antesala del Nobel con frecuencia y a quien la crítica europea mima al considerarlo como uno de los más importantes escritores de la actualidad, en el viejo continente. El grupo de países del norte europeo está compuesto por Noruega, Islandia, Suecia, Dinamarca y Finlandia. La producción literaria a exponer en Bogotá, cuando los tiempos sean mejores, agrupa temáticas como la novela negra, la infantil y la ilustración, entre otros géneros. La particularidad especial de estos países, para la ocasión, es que los suecos deciden cada año el Nobel de literatura y los noruegos el de la Paz (aresprensa).

 EL EDITOR 

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* La columna Doxa expone la posición editorial de la Agencia de prensa ARES  

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Actualizado: domingo 15 marzo 2020 16:16
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