logo_aresprensa_notas
MACRI, EL INGENUO

ACTUALIDAD  //  LA TERCERA OREJA  //  Publicado el 29 de octubre de 2019  //  16.15 horas, en Bogotá D.C.

 

MACRI, EL INGENUO

 

No fue solo la perfidia de un sector de la oposición la que llevó al traste la gestión de  Mauricio Macri y le puso fin a su aspiración de reelección. Tampoco es solo la pesada herencia que le dejó quien volvió a empoderarse como vicepresidenta electa, acompañando a Alberto Fernández en la fórmula que resultó ganadora el pasado domingo. Algo que previeron las encuestas y los resultados de las últimas PASO, de acuerdo con las modalidades de las primarias argentinas, que antes de lo que en efecto ocurrió daban como probables ganadores a la pareja de mutua conveniencia en las elecciones que cerraron octubre con un giro diametral del destino argentino. No, no fue solo eso. También hubo responsabilidad en los brutales  errores que perpetraron tanto Macri como varios integrantes de su equipo que, acumulados, le cerraron el crédito ante la opinión y precipitaron el voto de rechazo, por la desconfianza sobre su tino para seguir llevando el timón del escorado Estado argentino. La ingenuidad del presidente y de quienes lo acompañan en política, tiene en realidad otro nombre menos amable.

 

Tonterías como el de las inversiones que no llegaron o el mágíco derrame de la bonanza sobre la  población, una vez que tales ilusorias inversiones se asentaran en la Argentina, fueron mellando la credibilidad de la gestión Macri. Pero había más. En contraposición llegó, eso sí, el aumento de la pobreza, hasta superar el 30 por ciento de la población del país en un traumático proceso que aún no tiene un horizonte despejado, porque el resultado electoral no hace vislumbrar la solución de los agudos problemas con un chasquido de dedos o un golpe sobre la mesa. Menos si la victoria sigue atada a problemas de arrastre como los que trae sobre la espalda la ex presidenta Cristina  Fernández, hoy vicepresidenta electa. Eso le trae facturas ineludibles a la fórmula  presidencial que se alzó con la victoria en este cruce electoral plagado de angustias e incertidumbres a pagar para todos las argentinos, no solo a aquellos que pujaban para alcanzar o mantenerse en el control de un país que ahora aparece ingobernable y de antaño con difícil gobernabilidad.

La Argentina padece desde hace unos 70 años la enfermedad de la decadencia, sin haber alcanzado nunca un esplendor sostenible, apenas unas décadas de relativo auge que doblaron el último tramo del siglo XIX y las tres primeras de la centuria pasada. Los indicadores económicos brillantes de esos pocos años escondían la  certeza de una mayoría excluida de las mieles de la modernización y la inclusión. La gratuidad integral de la educación es una traza que persiste de aquel impulso de grandeza que no alcanzó para todo ni en lo material ni en el tiempo. En esas llegó el peronismo, que trajo el mensaje de la redención de los desposeídos que veían la riqueza de la economía agroexportadora con “...la ñata contra el vidrio...”, como señala la letra del famoso tango. Esa facción política trajo una afirmación de la industrialización que ya había comenzado desde la Primera Guerra Mundial, y formas de inclusión social que aún son recordadas y fueron clave de su éxito electoral, incluso hasta el presente.

Pero el peronismo que emergió de sus cenizas con el retorno, luego del traumático periodo del proceso militar que incluyó un estado de guerra con Chile y una guerra verdadera con Gran Bretaña, arrastraba las deformaciones que ya se habían gestado durante los años en que ejerció el control en las décadas pasadas y que se consolidaron con su vuelta a la superficie. Formas despóticas de ejercicio del poder, el clientelismo aumentado, la demogogia y el asistencialismo de bolsillos y mano rota. En esas dinámicas de degradación facciosa trasladada a la institucionalidad, se afirmaron las mafias. La sindical fue una de ellas, la del narcotráfico sin máscaras fue otra, para nada las únicas. Además, se propició el debilitamiento extremo de la capacidad defensiva del país, en paralelo con la disparada de la mega corrupción, en especial durante la gestión del matrimonio de Cristina Fernández y Néstor Kirchner. Esto junto con la intención de constreñir libertades, un caótico manejo económico y la mayor burla a sus electores mayoritarios: el incremento de la pobreza y de la marginalidad social apegada al auxilio del Estado sin límites en el tiempo.

No ha sido suficiente que durante su presidencia Mauricio Macri haya mostrado la posibilidad del crecimiento de la infraestructura de un país también atrasado en ese rubro, sin necesidad del sistema de corrupción serial y sistémico que montó el kirchnerismo sobreviniente al peronismo, ni que se haya tratado de purificar el aparato judicial articulado para producir impunidad y no justicia, con jueces “militantes”. Eso de la mano ideológica, entre otos, del tristemente célebre magistrado Eugenio Zaffaroni, abanderado de la tendencia del llamado “abolicionismo penal”, que premia al delincuente y revictimiza a la víctima de los criminales. Eso que armaron los Kirchner durante su década larga de reinado promete volver con ansias e ínfulas de venganza, al quedar al descubierto la corrupción ilimitada que gestaron y llevaron a su máxima expresión en su tiempo de gloria negra. Ellos, los responsables de tanto desatino, miserabilismo y desprecio por quienes los eligieron y los vuelven a elegir, dejan pocas esperanzas para el futuro inmediato de los argentinos. Tampoco hay optimismo para el largo plazo.

Es probable que la Argentina entre en default sin remedio en los próximos dos años, quizá incluso en el inmediato 2020. Eso aumentaría la crisis sempiterna de la Argentina y también un aislamiento que se rompió de manera parcial durante el paso de Macri por la Casa Rosada. Ya Brasil anunció el enfriamiento de las relaciones con la Argentina, en buena medida también porque al gobierno brasileño le interesa más armar su estantería internacional por fuera del Mercosur. Ello agregado a que ese socio del Río de la Plata se ha convertido en una incomodidad más que en una ayuda reforzadora de la posición propia. La debacle de las esperanzas y la ilusión del grupo de Macri no fue solo de arrastre por las culpas ajenas, que son en mucho sistémicas e históricas, lo que pesó en el momento en que el vaso se rebasó fueron las culpas propias. El presidente con un pie por fuera de la historia endeudó al país de manera inclemente y eso no mejoró el tejido social que siguió siendo erosionado por la inflación, el desempleo y la miseria. El presidente no se sintonizó con la piel del país real y no entendió a tiempo, como muchos de su equipo, que no es posible improvisar sin tino en la crisis y  que un país no es de suyo una empresa rentable (aresprensa).

---------

VÍNCULOSUSA, ALIADO NADA CONFIABLE  //  TRIBULACIONES BRASILEÑAS 
Actualizado: martes 29 octubre 2019 16:33
Articulos relacionados: MACRI, LA CATÁSTROFE SOL NEGRO PARA MACRI II SOL NEGRO PARA MACRI PRIMER AÑO GRIS PARA MACRI
argentina macri fernández

Visitas acumuladas para esta nota: 393

¡SÍGANOS Y COMENTE!