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MARKETING Y FELICIDAD

PATRIMONIOS CULTURALES  //  LETRAS  //  Publicado del 16 de diciembre de 2019  //  11.30 horas, en Bogotá D.C.

 

MARKETING Y FELICIDAD 

 

Se lanza al mercado y a la vorágine de los libros electrónicos dentro del espacio virtual la obra “Marketing & felicidad”, del autor argentino Néstor Díaz Videla. La trama del trabajo se basa en la argumentación filosófica y antropológica que aspira dar respuestas aventuradas sobre el sencillo y “natural” ejercicio del comprar, vender y consumir. Eso además de abordar las motivaciones de grandes masas que se suman a la corriente irresistible de la satisfacción vía consumo, que lleva implícita de manera profunda el ideal de alcanzar una esquiva esperanza de felicidad en “situación” y terrenal. Esa que desconfía, aunque no rechace, la noción impuesta por siglos desde la orilla religiosa en el sentido de martillar la sentencia de que la felicidad está de manera irredimible por fuera del mundo.

 

Esto también dentro de la idea de que aquello que fue una meta “por fuera del mundo” en la consideración religiosa, es para la Modernidad una posibilidad en el horizonte concreto, aunque sea esquiva como toda posibilidad sujeta a contingencias individuales y sociales. Lo anterior sumado a la pulsión en el hombre común para identificarse con otros iguales en tiempos y espacios  en lo contemporáneo del universo de convivencia, lo cual no descarta el quedar excluido de las listas aspiracionales a la felicidad imaginada, buscada y esperada.  Esto por las distancias que imponen las diferencias sociales atravesadas con frecuencia por la injusticia. Una mecánica propia de la sociedad de masas que, por ser aceptada en razón del empuje de esa inercia histórica moderna, pareciera lógica en su ejercicio irrefrenable y aceptada de manera involuntaria.

Tan involuntaria y arraigada como lo es la crítica con frecuencia pugnaz que se hace a la razón de ser y consecuencias de las dinámicas del mercado y las costumbres consumistas inseparables de lo moderno. El libro está integrado por 6 capítulos y algo más de un centenar de páginas, con siete ilustraciones que sirven para tomar la punta del ovillo en la comprensión de aquello que se suele llamar progreso y, en especial, el de una eventual felicidad siempre cambiante en su horizonte de realización anhelado. Es esta una obra de Díaz Videla en segunda edición corregida y ampliada, que fue fruto de un proceso investigativo y académico realizado hace más de una década. Ahora, en esta nueva edición surgida y derivada de la primera -la cual fue realizada en su primera salida por la universidad Sergio Arboleda de Bogotá- además de editada y publicada en soporte físico bajo el nombre de “Utilitarismo y pragmatismo en la noción hedonista del marketing”.

Esa chapa de presentación le dio pasaporte al nuevo libro, que ahora se expone al criterio del lector en general y se saca del reducido sector especializado de la educación superior para ponerlo a consideración de todo tipo de lector interesado en el tema, lo que no es de poca monta. Se pretende también en el trabajo hacer una taxonomía de la relación entre la mentalidad moderna y las dinámicas del consumo atravesadas por las paradojas de la modernidad, que es aquello de tratar de alcanzar un ideal terrenal diferenciado de la noción religiosa de plenitud inmaterial, aunque dejando por fuera sus consecuencias amenazantes: el agotamiento de los recursos de la naturaleza transformados, entre otros. Lo anterior junto con lo cambiante del deseo que precede a la intención del “ser feliz”, como un derecho al alcance de la mano y las amenazas potenciales o vigentes de la civilización presente.

Amenazas que generaron estas condiciones de vida riesgosa en un medio ambiente acorralado, que  por ahora parecieran ineludibles y necesarias desde el consenso social y la propia norma de los países que integran esa mentalidad de progreso irrefrenable: los hegemónicos. Una  manera de ver las cosas que se pretende y se autorrefiere como universal. El enfoque de la obra discrimina el largo proceso que tiene punto de arranque, aunque arbitrario, en el Renacimiento, luego del paso por la Reforma protestante y que se despliega desde Europa con punta en la Revolución industrial inglesa y al pensamiento utilitarista y pragmático de los anglosajones. No obstante la pretensión universalista de la aludida mentalidad, lo cierto es que los latinoamericanos no alcanzan a salir de manera plena de la marginalidad de tal aspiración y no siempre la argumentación política, en particular de quienes impugnan tal perspectiva, alcanza para frenar la intención y pretensión de “ser felices”, por la vía del consumo.

  

Portada libro                                                Néstor Díaz V. *

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Hay un rechazo explícito tanto a las herramientas como a las esperanzas que ofrece el sistema impugnado desde discurso y la acción. Venezuela sería el ejemplo de esa contradicción social aunque el libro no lo diga  de manera explícita en la descripción, pero sí desde el planteamiento teórico. En  tal sentido y tomando los criterios de Daniel Miller y Adela Cortina, el autor señala que la tradición que distingue a las vanguardias del progreso y la emancipación de la humanidad ya no tendría como protagonistas a los trabajadores -así como se entendió desde el siglo XIX e incluso de manera violenta durante toda la centuria pasada- sino por el llamado avasallante del “ciudadano consumidor”. Se trata de aquella persona de a pie que decide, en la góndola  del supermercado, qué va a  comprar. Tal afirmación pone patas arriba lo que por mecánica cultural plantean tanto el movimiento sindical como a la arista política contestataria, no importa desde este ángulo que se haga de manera interpeladora o pacífica el rechazo a tal paradigma vigente.

Lo importante de estas afirmaciones que se despliegan en el libro de Díaz Videla no es el interés por entrar en contradicción con amplios sectores de opinión que se mantienen aferrados a los llamados paradigmas de pensamiento y sensibilidad anclados entre los dos siglos pasados, sino que hubo cambios sociales y de mirada sobre el mundo que requieren de un análisis menos prejuiciado y más abierto a esas transformaciones, que no ocurren solo en el campo de las nuevas tecnologías y las maneras de relacionarse con el entorno, apoyados en las ya referidas herramientas, sino en la inquietud y en la premura cada vez mayor de imponer transformaciones en la manera de mirar las cosas cotidianas e individuales que, articuladas entre sí, plantean la prioridad de cambio vertebrales en la manera de apreciar el entorno tanto en lo local como en lo extenso.

El hecho aislado de que en menos de 50 años haya cambiado de manera diametral la percepción del cuidado de la naturaleza y obligue de manera constante a alterar políticas de estado, jurídicas y sociales sobre el medio ambiente, muestra lo radical de esos cambios que se pretenden. Se ha dado un salto a contrapelo en ese lapso desde el lo que fue el llamado “progreso indefinido” al del desarrollo sostenible y desde la intención de vender a toda costa hasta la interesada atención por cuidar los intereses del consumidor. Mientras en América Latina se mantiene la tensión y con  frecuencia también la confrontación entre dos paradigmas que en el mundo desarrollado son cosa del pasado, las fronteras del conocimiento y las transformaciones materiales dicen de un tiempo de transición hacia la eventualidad de otras formas de equilibrio y convivencia en algunos casos aún no imaginadas pero intuidas y se crean en la región ministerios de la felicidad -como lo hizo Venezuela- con realidades concretas que la niegan (aresprensa). 

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* Foto: Andrés Fernando Montaña  //  Diseño portada: Angélica González 
Actualizado: sábado 21 diciembre 2019 17:40
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