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PAVAROTTI, MITO EN PANTALLA

PATRIMONIOS CULTURALES  //  CINE Y ARTES ESCÉNICAS  //  Publicado  el 15 de septiembre de 2019  //  11.00 horas, en Bogotá D.C. 

 

PAVAROTTI, MITO EN PANTALLA

 

Parece que fue ayer pero han pasado 12 años. Luciano Pavarotti partió de la vida hace más de una década y dejó en el espacio del bel canto un vacío que no se ha podido aún llenar. Es difícil porque el lírico italiano salió del marco tradicional de un cantante de ópera y aprovechó todo lo que en su tiempo le ofreció la tecnología y el desarrollo de  las artes escénicas,  para ocupar un espacio mucho mayor. Hizo con la ópera, que siempre  fue  un género restringido, el esfuerzo para incorporarlo a la cultura de masas. Sin dejar de ser él quien era, pasó de la leyenda al mito  y así se fue del mundo. Pero no del todo porque sus registros permanecen y aquello que se convirtió en masivo lo sigue siendo. Nadie sabe hasta cuándo y es probable que esa magia nunca se extinga. Así fue y es lo construido alrededor de Pavorotti, realizado de tal forma porque él mismo así lo quiso y fue consciente de que su arte y personalidad eran un fenómeno que aprovechó hasta un limite no imaginado.

 

Ahora el cine recoge una parte de su historia, corta pero suficiente como para apreciar la edificación de ese mito que  se mantiene con fuerte presencia más de allá de quien lo encarnó. Las estrategias que permitieron tal fenómeno y el carisma de quien lo hizo posible antes y después de su desaparición física, aparecen en  escena en esta producción fílmica. Tanta es su importancia que Cinecolombia, la distribuidora que lo pondrá en pantalla en el país cafetero, ha previsto una semana casi completa de exhibición por todo el país. Mucho más tiempo que otras obras de este mismo género. La presentación se realizará en las 12 ciudades principales e intermedias de esa geografía. El relato en imagen y sonido se inicia en plena foresta amazónica, a la orilla del gran río, en la ciudad de Manaos, y en el teatro que fue construido con la fortuna del caucho e inaugurado en 1897, con la ópera La Gioconda. Ese fue el escenario que tuvo alguna vez a Caruso como uno de sus artistas invitados.

Luciano Pavarotti nació en Módena en 1935 y sufrió con las consecuencias de la guerra mundial que golpearon a su país con su estela de miseria y privaciones. Su padre tenía un oficio de larga tradición popular en Italia y era al tiempo un tenor aficionado, incluso con presentaciones en esa ciudad. La relación cercana con el canto clásico y su afición paralela  con las grabaciones del universal Enrico Caruso marcarían lo que después sería su destino. Empero su carrera no despegaría temprano pues aún lo esperaba una labor de joven como docente de escuela primaria. Eso no  fue obstáculo para mantener una relativamente secreta cercanía con el canto en mayúsculas, que su trabajo de maestro de alguna manera le facilitaba y que le permitía presentaciones cerradas. Después su historia daría un giro radical para ir tras los pasos de quien había sido su astro a seguir, con una carrera que incluso hubiese envidiado aquel ídolo de niñez y juventud, pues Pavarotti se dio licencias impensables como aquello de unir ópera con cultura de masas, a partir del rock.

Eso con la ayuda de las tecnologías de comunicación, la facilidad de transporte para ir de un lado a otro del planeta y el fruto del marketing artístico. Pavarotti fue un hombre de arraigadas costumbres familiares que se amparaban en lo profundo de sus creencias católicas dentro de una sociedad como la de Italia, donde los determinismos culturales que ha dejado la presencia de la Iglesia son inocultables en cualquier campo, incluido el estético. Eso no fue obstáculo para que como artista tuviese una vida paralela en lo que hace a relaciones afectivas y personales, sin que por ello descuidase la atención a su familia. Esto último, lo oficial y lo paralelo, como parte de las mismas tradiciones. Era en la suma, y tal como lo señala la gacetilla que lo promociona con ocasión de estas presentaciones en Colombia: “...un personaje alegre que disfrutaba de la vida con humildad...que luchaba contra las complejidades del estrellato y ...las relaciones turbulentas...”. Estas últimas no las esquivaba y las capoteaba como cualquier otro paisano en iguales circunstancias.

    

LUCIANO PAVAROTTI (1935-2007)

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El divorcio de su primera mujer, la novia de la nativa Módena y de la primera juventud, no le produjo una lejanía definitiva de su casa raizal, ni lo privó del cariño de sus hijas, al tiempo que estas pudieron disfrutar del éxito de su padre, en lo simbólico y en lo material. Incluso estuvo presente y solidario en la grave crisis de salud de una de ellas. Ese era en lo privado el mayor tenor de fines de la centuria pasada e inicios de la vigente. Ahora  el cine trae una visión panorámica de la  vida del divo italiano y de su paso largo por el estrellato máximo del canto mayor, desde aquel fugaz tránsito por Manaos, luego de una gira por Sudamérica y la visita previa en Buenos Aires. Desde allí hasta aquella consagración suprema en la ciudad donde nació, con estadio habilitado, y la presencia de los tenores Plácido Domingo y José Carreras, que lo acompañaron. Eran sus amigos. Fue un concierto ante el mundo que pudo verlos en la pantalla chica, casi al final de su vida. En 2001, también en Módena, celebró con recital sus 40 años de carrera. Seis años después partiría víctima de una enfermedad irreversible .   

El director del documental es Ron Howard, aquel que dirigió producciones similares sobre The Beatles y películas estelares, como “Una mente brillante” y “Apolo 13”, entre otras similares. Acudió para la realización de la obra a un acervo de archivos que incluye escenas familiares y públicas, así como registros fotográficos y elementos inéditos, como ese que se hizo a orillas del Amazonas, en 1995, en el histórico teatro que lleva el mismo nombre del río. Howard realizó más de medio centenar de entrevistas con personas que conocieron o compartieron parte de la vida de Pavarotti, en sus presentaciones y fuera de ellas. El rash creativo y de elaboración previa llevó al realizador por seis ciudades de América y Europa, en las que Pavarotti construyó su historia de artista y ciudadano del mundo. El uso de una tecnología de frontera para el sonido -Dolby Atmos- aseguró que las tonalidades y altura de la voz del tenor tuviesen la fidelidad suficiente y necesaria que requería la saga fílmica. Las presentaciones de la obra se efectuarán en Colombia entre el 16 y el 22 del mes que corre (aresprensa).

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VÍNCULO: LEÓN ÁUREO A RIVAL DE "BATMAN"
Actualizado: domingo 15 septiembre 2019 18:44
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