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SÓLO EUROPEOS EN LA ÉLITE UNIVERSAL

Publicado el 4 de julio de 2006

Después de la eliminación de Brasil, Argentina y México en el Mundial 

SÓLO EUROPEOS EN LA ÉLITE UNIVERSAL 

El desencanto sudamericano puso al descubierto una dura cara  de la realidad del fútbol continental. Todos los americanos se fueron por la sumatoria de debilidades y al no poder hacer sinergia de las fortalezas. Mucho lamento y escasa autocrítica en las primeras jornadas posteriores a unas eliminaciones ajustadas, pero merecidas.

Escribe: Edgardo “Cuqui” LÒPEZ 

En los minutos previos a la semifinal, bien atrás  los octavos y cuartos de final previos, se cumplieron buena parte de los pronósticos iniciales, no todos porque el margen de error es grande en este tipo de riesgos. Aunque es bueno decir que fue refrescante haber visto en estas rondas a Ghana, Ucrania,  Australia o Portugal. Pero, al margen de esas sorpresas, llegaron más allá de las previas a semifinales los equipos con mayor historia, bagaje y linaje en el esfuerzo mundialista. 

En estas dos fases quedó perfilada la élite, porque llegaron las selecciones con rendimiento parejo en la rueda inicial y eso nos recuerda una enseñanza: no es lo mismo tener una gran fase eliminatoria para llegar a la gran fiesta del fútbol, que tener una buena primera fase que permita una apuesta a un mejor reconocimiento. Esto es lo que demostró el caso checo.  

El conjunto de la República Checa está ubicado segundo en la clasificación de la FIFA, tiene jugadores en la nómina de las mejores ligas europeas y tuvo un desempeño relevante tanto en la eliminatorias como en el Eurocopa 2004. Pero mostró grietas y falta de coordinación en el Mundial.  

El equipo checo demostró ser un grupo partido, con un gran volumen de ataque pero con serias fallas en la defensa. Un desequilibrio que los llevó a derrochar un gran juego desde la mitad de la cancha para arriba, pero que los eliminó por debilidad de la mitad de la cancha para abajo. Ese desequilibrio también se vio en Japón, Corea, Costa de Marfil, Paraguay y Polonia. De todos esos conjuntos se esperaba más en este Mundial. 

LOS ELIMINADOS        

 De Brasil y la Argentina, dos eliminados en cuartos que generan mucha desazón en los latinoamericanos, haremos un análisis preliminar que no agota las variables críticas. De Argentina merece decirse que tuvo en este Mundial una gran capacidad para desarrollar su juego, hasta encontrar equipos que lo atacasen y frenaran de manera adecuada. Eso fue lo que hicieron México y Alemania. 

A este grupo rioplatense le demostraron que sí le podían quitar el balón y que si lo atacaban con convicción iba a tener problemas para clasificar a semifinal. México supo jugarle y, sobre todo, jugarle sin miedo. Riquelme estuvo en un pésimo nivel en el partido con México y, peor, frente a Alemania. De no haber mediado la intervención impensable de “Maxi” Rodríguez, con lo que se considera el mejor gol del Mundial, el trámite de ese duro partido hubiese sido para cualquiera en la serie de penales.

Lavolpe en su estrategia, supo motivar y mentalizar a sus jugadores para hacerles entender y sensibilizar con una Argentina derrotable. México fue el primero que enfrentó con firmeza a los argentinos y eso, a posteriori,  fue una referencia de oro para Alemania. 

Brasil, por su lado, vino de menos a más aunque siempre le faltó mucho para ser ese equipo que todos esperábamos ver, debido a la calidad individual de sus jugadores. El técnico Alberto Parreira esperó de manera infructuosa a Ronaldo, a pesar de su mala condición física para la coyuntura. Él es un jugador de mente rápida y buena respuesta muscular en condiciones normales, pero la meta de romper el record de Gerd Müller fue su punto culminante. Hasta ahí llegó, como el resto del equipo brasileño. 

Fue éste un Brasil desdibujado, sin la práctica de su jogo bonito. Esto a despecho de las exigencias del estratega Parreira,  a quien se le considera como un resultadista que tuvo en su mano las cartas que le podían dar más que un simple resultado favorable. Lo cierto fue que esas cartas no dieron lo esperado. El Mundial se acabó también para ellos y nos quedamos sin ver la imagen y la magia que estos jugadores estrella mostraron en sus clubes. 

De los otros marginados hay algunos que merecen comentarios. Uno de ellos es Inglaterra. Estuvo desconectada del Mundial y pudo superar a Ecuador tan sólo por la especulación de este último, que incluye la poca audacia del técnico y la poca fortuna de sus goleadores. 

Holanda en su área fue un equipo joven y peligroso que propuso juego a sus encuentros, sin especulaciones ni espera con la determinación del contrario. En su enfrentamiento con Portugal éste aprovechó su gol solitario y el desequilibrio que marcó el árbitro, quien tuvo una actuación que, sin atenuantes,  debe considerarse terrible. Fue un favorito y de los más fuertes de este Mundial. Mereció mejor suerte. 

Suiza fue víctima de su propio invento, el llamado “cerrojo suizo”, en una defensa que es su característica desde la década de los 50.  Se les olvidó atacar y los ucranianos cobraron en su momento la avaricia helvética para marcar goles.

España no logró alejar sus fantasmas de siempre. Su técnico no supo darle al plantel de jugadores la tranquilidad necesaria para alcanzar más de lo que ha logrado en su historia mundialista. Le hizo falta más experiencia y jerarquía a sus jugadores, que pagaron con una eliminación temprana el hecho de tener mucha liga y poco equipo mundialista.       

LA ÉLITE 

De la élite, de los cuatro que quedaron, es necesario referirse primero a Francia. En las rondas de octavos y cuartos de final aparecieron con todo su esplendor los grandes jugadores franceses tales como Zinedine Zidane, Patrick Vieira, Franck Ribéry y Thierry Henry, quienes cumplieron con su misión. Francia fue el verdadero rival de Brasil y ratificó la paternidad reciente que tiene sobre los pentacampeones.  

Los galos lograron conectar la experiencia con el vigor y fuerza de los jóvenes valores que dio Francia en los últimos años. Pero los más destacados fueron los viejos, aquéllos que se presumía iban a ser una carga en lugar de un pasaporte con madurez ganadora. 

Italia en otra línea de eliminación, siguió con su estilo resultadista, el que siempre ha tenido en su historia de mundiales. Favorecida por los árbitros, ha dejado un aire raro, extraño en su entorno, sobre el que también incide el problema legal y de arbitraje de su liga local. 

Pasó dejando atrás a Ucrania y a una Australia que produjo una imagen grata para el fútbol mundial. Es Italia un equipo tacaño hasta en las rondas finales, fuerte en la defensa y muy organizado.  

Pero de la mitad hacia delante, parecía que sus volantes y el medio campo eran más efectivos que sus delanteros, hasta la aparición de Luca Toni frente a Ucrania.  Ha llegado a instancias finales, pero con ese estilo será muy difícil que llegue a campeón, aunque el rival sea una Alemania que nunca ha derrotado a Italia en estos niveles. 

Alemania en cambio, es un equipo sólido en ataque, que da ciertas ventajas en defensa y eso se vio frente a la Argentina. Es un equipo irregular en su presión, estilo que no es de mi agrado. 

Es, como lo fue la Argentina, una selección vulnerable cuando es atacada, aunque tiene ventajas psicológicas que se aumentan con la localía. Tal ventaja fue clara contra la Argentina y lo ha sido siempre ante Francia, aunque esta última llega con una gran autoestima al ratificar su superioridad  de la historia reciente frente a los brasileños. 

Alemania se perfila como el gran candidato por su fortaleza y un ataque que ya cuenta con dos de los goleadores de este Mundial: Miroslav Klose y Lucas Podolski. Tuvieron los germanos un comienzo de certamen bien complicado, pero elevaron su nivel y ratificaron el porqué de su favoritismo. 

Un lugar especial debe dejarse a un Portugal que es casi un desconocido en estas alturas de semifinal, que reunió en este 2006 a tres campeones mundiales. Los lusos son los únicos que no ostentan corona en este exclusivo cuarteto. 

El país ibérico demostró por qué es un peligro para sus rivales. Tiene a figuras como Luis Figo, Cristiano Ronaldo y Deco. Pero, además, tiene a un técnico con mentalidad ganadora y muy capaz como lo es Luis Felipe Scolari. Esa mentalidad propagada al resto del equipo los hace fuertes dentro y fuera de la cancha. Eso les bastó para sacar de la lisa a Holanda e Inglaterra. Así es la élite de este Mundial. 

Escribí la primera parte de estas reflexiones antes de la eliminación de la Argentina. Para mí el cuarteto de la élite debía incluir al candidato del Río de la Plata al que, en efecto, le sumé a Italia, Portugal y Francia. Me equivoqué tan sólo con el sudamericano y la dirección ARES podría ratificarlo. El resto ya es parte de la historia que está por concluir (aresprensa.com).

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Edgardo “Cuqui” LÓPEZ

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