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XUAN BELLO, ASTURIANO UNIVERSAL

PATRIMONIOS CULTURALES  //  LETRAS  //  Publicado el 29 de septiembre de 2019  //  16.30 horas, en Bogotá D.C.

 

XUAN BELLO, ASTURIANO UNIVERSAL

 

Este escritor español tiene una particularidad que comparte con otros menos conocidos de su país: escribe en su lengua local, el asturiano, y su obra debe  traducirse al español. No es un autor demasiado conocido en esta América en la cual hay varios países en los que se habla la misma inflexión hispana, a diferencia de la España moderna donde en un solo país hay minorías que insisten en hablar en su giro ancestral, incluso sin despreciar el peso específico del castellano y sin renunciar a ser universales con esta lengua matriz, aunque hablen y escriban con cualquier herramienta de representación. Uno de ellos es este asturiano irrenunciable que no pretende hacer a un lado la lengua del país que lo representa en todos lados. Así, puede tener su obra mirando a las  estrellas pero con los pies sobre su tierra.  En esa ambigüedad que es una forma de totalidad, este escritor sostiene que piensa en ritmo de poema cuando hace prosa y al revés, según sea el humor y su relación con la jornada en la que debe enfrentar “la tortura de escribir”, porque a él lo que en verdad le produce placer es leer.

 

Entrevista: Martha ROMERO * 

 

Las obras de Bello están referidas a las gentes así como a la cotidianidad de su región y aldea, la pequeña Paniceiros. Escritor de Asturias, ostenta con orgullo su localía, tanto que una de sus obras lleva el nombre de su pueblo natal.  Así como lo hizo alguna vez Paul Anka con una de sus canciones más hermosas, famosas y universales. A Bello poco le importa el idioma en que se exprese el creador, sí le interesa que su mensaje llegue a cualquier parte y pueda ser entendido por todos. Piensa casi de manera calcada a como lo hizo en su tiempo León Tolstoi, quien escribió en ruso pero llegó al mundo y sobrevivió a todas las modas. Él, Xuan Bello, escribe en asturiano, así como lo hace una minoría de España, en el norte de su geografía y con el ancestro godo que es parte de su acervo. Godo porque en esa tierra se asentaron parte de las tribus germanas, godas, que atravesaron los Pirineos y desplazaron o se mezclaron con los originarios celtas.  Escribió su primer trabajo a los 16 años y la radiografía de sus creencias en lengua y proyección está en el título de uno de sus libros principales: “Historia universal de paniceiros”.  

Es un escritor que  supone que se aprende a amar leyendo y que, al menos, esa es su experiencia personal. Entonces, ¿debería considerarse que en verdad la literatura transforma a las personas y que eso no es un simple relato de marketing educativo?  

Un escritor es un escritor y un lector es un lector -delimita Bello- al igual que Borges yo estoy más orgulloso de lo que he leído que de aquello en donde aparezco como autor. La literatura nos ayuda a construir algo que aunque no exista es importante: el presente. Somos pasado y futuro, también remordimiento y temblores, pero el presente debe conquistarse. Creo que se llega más fácil a una comunión con la tierra y los demás seres humanos cuando alguien ha leído. Hay un relato del argentino Alberto Manguel que lo refleja en metáfora: es la escena de San Pedro diciéndole al Señor que ha llegado un grupo de almas a las que nada se puede ofrecer porque son almas de lectores y por eso lo han tenido todo.  

Después el  escritor discurre sobre sus autores preferidos, esos que lee y ha trasegado, de acuerdo con esa fuerte confesión sobre el otro oficio, el de leer. Pregunta insoslayable, ¿cuáles son sus autores predilectos?

Son muchos y advierto que me interesa la poesía -describe el creador- hay algunos  que  considero fundamentales: Claudio Rodríguez o el asturiano Ángel González. Hay portugueses como Eugénio de Andrade o brasileños como Lêdo Ivo. Entre los colombianos admiro a Darío Jaramillo, a quien considero un poeta maravilloso. Aparte de todos considero a García Márquez, quien transformó la literatura. Al nordeste de la península ibérica, de donde soy, hay tradición de  realismo mágico y creo que el magisterio de García Márquez contribuyó a enriquecerla.  

    

XUAN BELLO 

Su primer libro, publicado en 1982, lleva por título “Nel cuartu mariellu”, después llegaron “Al Dios del llugar”, “El Neberu ye bona xente”, este último dirigido al público infantil y escrito en asturiano occidental en su versión original. En la lista aparecen también “Los Cuarteles de la memoria”, “La Nieve y otros elementos circunstanciales”, además de su obra más reciente: “Incierta historia de la verdad”.  Estuvo en la 32 Filbo de Bogotá, realizada  al promediar el pasado semestre, y en el andar de la entrevista resulta también imprescindible saber: ¿cuál es su disciplina a la hora de escribir?

La mejor rutina es no escribir, porque para mí es una especie de condena -confiesa el consagrado escritor- doy siempre muchas vueltas alrededor de la mesa, intentando no sentarme. Me preparo un café, enciendo el ordenador, busco los libros que supongo necesitaré y cuando ya no tengo más  remedio ni distracciones evasivas, pues me siento y escribo.  

Eso contradice el esterotipo del escritor que ejerce el oficio por placer y necesidad de hacerlo, porque es ineludible para él mismo o por ser un mensaje para el resto. Si escribir es una tortura, entonces, ¿por qué y cómo lo hace?

Es una rutina para mí curiosa -detalla el  autor- porque puedo escribir en cualquier parte, en cualquier rincón. Ocurre que soy periodista y me tocó andar por el mundo, entonces no me importan las circunstancias ni el espacio inmediato, si debo hacerlo lo hago. Después de haber escrito en la redacción de un periódico se puede hacer bajo cualquier circunstancia.

No obstante esa carga a cuestas para abordar la tarea frente al espacio en blanco, ya alcanzó premios como el Ramón Gómez de la Serna, por el trabajo sobre su aldea natal, que fue considerada por la crítica una de las obras españolas más destacadas, en el 2003. Entonces, dentro del cuadro descrito y de sus dramas personales al respecto, ¿qué es para Xuan Bello la literatura?

La literatura es necesaria porque nos conduce hacia la  verdad interior  de las cosas -pontifica el escritor- París no existiría tal como lo conocemos si Rimbaud o Verlaine no hubiesen escrito los poemas  que escribieron en esa ciudad. Lo mismo podría decirse de García Márquez: Colombia fue otra cosa después de que se conocieran sus obras. Lo que vemos y sentimos es siempre una apariencia y hasta que un mundo no esté subrayado o por un verso o una palabra dicha en ritmo de armonía, ese mundo no existe (aresprensa). 

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* Texto y fotos
Actualizado: domingo 29 septiembre 2019 17:20
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