ARTBO 2021, EN TRANSICIÓN
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30 sep. 2021

ARTBO 2021, EN TRANSICIÓN

PATRIMONIOS CULTURALES  //  ARTES VISUALES  //  Publicado el 30 de septiembre de 2021  //  10.00 horas, en Bogotá D.C

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En esta última semana de septiembre y primeros días de octubre, Artbo, la Feria internacional de arte de Bogotá, hace un ensayo general de su reencuentro con el público por la vía de una programaciòn general y habitual recortada, asì como de una diversidad de eventos que suelen ser parte de su programación. Es un despliegue aún no centralizado en recinto ferial sino distribuido en casas de exhibición de la capital andina. Eso además de otras actividades relacionadas y una central de apertura que fue en la víspera en el emblemático Museo del Chicó, al norte de la ciudad. Es una transición desde un año previo de reflujo hacia un posible mejor panorama, si las cifras del largo golpe pandémico siguen mejorando como en efecto ocurre. El resultado de esa lucha se verá en los próximos meses si, como se prevé por proyección estadística, el retroceso definitivo del enemigo se mantiene en el segundo semestre que corre, de acuerdo con el panorama que se pinta en los Estados Unidos. Aunque esto a despecho de los cálculos que se hacen en Moscú, los cuales dicen de al menos otros dos años de paciencia más allá del horizonte optimista que se traza en los Estados Unidos. La búsqueda de un repliegue definitivo del efecto viral, tal como pretenden los planificadores de Washington, se lograría mediante donaciones masivas de biológicos en los países que están más rezagados en el proceso vacunatorio. En el resto del mundo el proceso de inmunización y la disminución relativa en el número de infecciones se mantiene con tendencia a la baja, pero aún se temen sorpresas poco gratas.

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Las muestras de este particular Artbo 2021, convertido en «Semana Artbo», se despliegan con la participación de 31 galerías de la ciudad. Los puntos de exhibición se localizan en cinco circuitos de la capital colombiana y cuentan con algunas de las secciones que han sido tradicionales de la Feria. Entre ellas, Artecámara y Libro de artista. Es una convergencia amplia aunque acotada en la circunstancia, esto no obstante la extensión geográfica que, por segundo año, pone un compás de espera sobre lo lineal de concentrar buena parte de la programación en un recinto ferial: el de Corferias al occidente de la urbe. Ya se sabe que la razón para ello es que la aprensión por el golpe pandémico sigue vigente. En el mismo sentido puede considerarse que este hito híbrido, con exhibición presencial en las salas especializadas -que en realidad son parte de los antecedentes del Artbo que todos conocen- permitiría hacer una transición con vistas del retorno a lo clásico. El acto de apertura también dice de lo intermedio del proceso que se presenta en esta edición transformada de la afamada feria bogotana del arte.

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La apertura un tanto informal se realizó en el Museo El Chicó, punto emblemático en el norte coqueto de la capital colombiana. Aunque lo más sugestivo en lo híbrido de lo que se celebra es que incluso se altera la denominación del acontecimiento, marginando lo ferial en sí mismo. Esto de la «semana» ya venía funcionando como actividad anexa al núcleo central, que es la actividad principal concentrada en el punto ferial de siempre. El programa dice que el encuentro disperso a partir del acto central estará encuadrado en una semana de 5 días, entre un 29 de septiembre del ayer y el 3 de octubre que viene. La experiencia propuesta y su hibridez quedan explícitas en la propia información oficial: la unión entre las actividades de fin de semana en galerías y la feria reconocida ya en lo internacional. Los circuitos establecidos no tienen novedad alguna en lo que ya se había establecido en los ciclos previos. Están concentrados en el Centro histórico de la ciudad, Chapinero, el tradicional barrio de La Macarena, Teusaquillo, el norte distinguido de la capital y en el barrio San Felipe, al noroccidente de la ciudad.

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Este último sector urbano se ha convertido desde desde hace un tiempo en un ámbito barrial con marcada emergencia en la concentración de galerías. Tiene varias decenas de salas y espacios creativos, muy golpeados por el efecto pandémico, pero en su mayoría funcionado y en participación activa. Estos núcleos de muestra del arte en sus diversos géneros y propuestas no solo exponen las creaciones locales sino también lo que quieren exhibir otras galerías del resto del pais y algo del exterior. Se entiende por el marco de referenia descrito que ese aporte del extranjero tiene menor representación a lo visto en años anteriores. Las restricciones impuestas por el impacto pandémico también en este rubro han sido cosa seria, como queda evidente. El listado dispuesto para la visita incluye a 10 museos y otros espacios de creación estética, los que esquivan ser considerados galerías en el sentido general del vocablo. Pero allí siguen las galerías, que pese a la desconsideración de la nueva denominación son parte de la historia del arte en la faceta de divulgación y comercialización.

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En la previa de la experiencia 2021 y con motivo de la erosión pandémica, los organizadores de Artbo llevaron adelante tres experiencias en el plano digital, que incluyó una de venta en línea. Alguien debería sonrojarse a esta altura de la historia, si pretendiese trazar una fractura entre la expectativa comercial y la mera percepción contemplativa, reflexiva o de argumentación académica y teórica, que pueda surgir por parte del espectador ante la pieza o la expresión estética. La contraposión debió quedar quedar superada a partir del constructivismo de Kant, aunque en especial desde los pensadores de la Escuela Crítica de Frankfurt, sobre todo luego de la propuesta de Walter Benjamin con sus criterios incluyentes sobre la indusrial cultural. Algo que también tuvieron claro en lo conceptual los de la Bauhaus, no obstante algunos de los remilgos de estos ante el impacto de la tecnología en la construcción del arte. Pruritos que no tuvo Benjamin. Estas actividades que promueve la Cámara de Comercio de Bogotá no son un simple aporte a la contemplación, aunque no lo excluye, sino que se valida de manera explíicita con la puesta en escena de la «cadena de valor» que se construye con el arte y su inserción natural en el mercado.

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Es decir, se pone en «primera línea» de interés en la producción del arte al hedonismo propio de las sociedades modernas, que resiste la abstracción contemplativa sin más para anteponer el goce concreto en la relación con el objeto. En este caso el objeto estético que es la obra de arte. Es por eso que se estimula en todas las expresiones de esta Feria la intención de conformar un nicho estable de coleccionismo y de coleccionistas. En otros términos generar un mercado enraizado con las tradiciones creativas del país y en vínculo con el mundo. Una suerte de glocalización por la vía del arte, tal como diría el recordado sociólogo brsileño Renato Oriz. Es este un proceso abierto y ahí va. Una de las exhibiciones de interés principal es la que se podrá visitar en el céntrico sector de La Macarena, donde la norteamericana galería Leon Tovar presentará obras de artistas latinoamericanos consagrados y emergentes. En el mismo sector aparece la galería argentina Rolf Art, también con su pátina de lo moderno dentro de lo que puede proponer la toma fotográfica, algo que haría las delicias del referido Benjamin, en sus reflexiones. Esta relación sintética no excluye los otros puntos de interés en esta «Semana Artbo» (aresprensa).

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VÍNCULO : MAGIA DE LA IRACA
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