AVANZA EL GRAN PULSO ELECTORAL
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ACTUALIDAD  //  Publicado el 31 de marzo de 2022  //  21.30 horas, en Bogotá D.C.

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Se dio largada al prolongado ciclo electoral con el que Colombia pretende airear sus expectativas de país a futuro. El pasado 13 de marzo se realizó el primer acto con el que se renuevan las bancas de las cámaras legislativas y, además, se definieron en aquella jornada las  definiciones iniciales sobre aquellos aspirantes en la búsqueda del asiento más importante del palacio presidencial.  Fue el inicio del gran pulso de la democracia colombiana, en esta ocasión con ingredientes reforzados  y propios de la coyuntura. En efecto, después de esa fecha aparecieron nuevas caras, entre los 188 lugares, disponibles de la Cámara de representantes y de los 108 que habilita el Senado de la  república.  El balance y equilibrio de fuerzas parlamentarias  señala que en las mayorías posibles se distingue por salto cuantitativo el Pacto Histórico. En la puja el horizonte operativo dispuesto por  la autoridad electoral se partió en dos: uno para definir la nueva composición del legislativo y el otro para definir los candidatos presidenciales mediante una compulsa simultánea, lo que tornó complejo el proceso en sí mismo y también lo fue para el sufragante. Era necesario sintetizar esa dinámica porque es un un largo camino el que queda por recorrer y la discusión y tensión que tienen tales instancias colectivas muestra ingredientes no siempre agradables para lo que debería ser una fiesta democrática. El país está polarizado y no pocos tienen miedo por el aludido futuro que se expresa en gran medida en algunas particularidades, no demasiadas por cierto, ante los riesgos enunciados por los defensores del statu quo, en el sentido de que para la evolución democrática del país representaría uno de esos candidatos: el señor Gustavo Petro. Es ahora este candidato quien encabeza las tendencias y favoritismo aspiracional para llegar al Palacio de Nariño, en Bogotá.

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El nuevo panorama legislativo es importante dentro de ese marco descrito y afín a las pretensiones de los candidatos presidenciales cuyos nombres ya quedaron definidos. El aspirante señalado de constituir una amenaza potencial para la institucionalidad aludió en varios momentos de su campaña a la necesidad de dar en las urnas una respuesta suficiente como para tener unas mayorías que le permitan el control del legislativo. Es natural que cualquiera de los candidatos, no solo Petro, aspiren a tener mayorías suficientes como para cumplir con la necesidad de gobernabilidad y gobernanza, así como para también evitar o al menos atenuar el desgaste político de búsqueda de alianzas ante la posibilidad de extorsiones blandas o de las otras. Estas sí son riesgosas en un país en el que la dirigencia tiene sobre su espalda a la corrupción como un baldón del que no se puede desprender desde el fondo de la historia reciente. Ello no obstante que la negociación entre pares pero no iguales en pensamiento y enfoque es algo natural y necesario en cualquier democracia. Es obvio que eso funciona de manera más o menos regular en democracias desarrolladas y no siempre es así en los países de la América ibérica.

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Hubo en esta etapa de definiciones varios batacazos, algunos previstos y otros inesperados. El primero fue la ratificación de que Petro tiene un potencial insoslayable para alzarse con el triunfo en la liza presidencial que ahora comienza su recta final hasta la meta inicial del 29 de mayo. En un ambiente ya crispado debe suponerse que ese estado de ánimo colectivo crecerá. Otro golpe fue el surgimiento de Federico Gutiérrez como un candidato emergente con posibilidades fuertes de disputarle a Petro la llegada a la primera magistratura del país, algo que se suponía probable pero no tanto hasta la víspera de la compulsa reciente. El empático “Fico” Gutiérrez venció a sus competidores internos del “Equipo Colombia” en un tramo de los últimos metros, como hacen los grandes competidores de la hípica, y sobreponiéndose a rivales de gran talla y experiencia en esto de las lides presidenciales. El flamante candidato con expectativas fuertes fue hasta ayer un líder de Medellíin y del departamento de Antioquia, pero no tan conocido en el resto del país y menos en el exterior. Ello a diferencia del señor Petro que va en pos de su tercera campaña presidencial y de quienes lo acompañaron en la interna de su coalición.

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Otra emergencia inesperada fue la rival de Petro en su grupo del llamado Pacto Histórico, un curioso y llamativo nombre de la entente, en el que estaba claro que tenía un protagonista  imbatible y que su campaña presidencial es de larga data. Francia Márquez es esa mujer emergente cuyo nombre salió de los traumatismos de la confrontación armada interna y logró un inesperado caudal de votos, que para nada ponían en peligro la relevancia de su contrincante y sí la fortalecían a ella como aspirante para mayores cosas en la política del país. El pulso no solo definió la presencia de nuevos rostros de la institucionalidad cafetera sino que al tiempo ratificó el declive de la fuerza política y el liderazgo de quien durante dos décadas perfiló el rumbo de esta sociedad: el ex presidente Álvaro Uribe y su movimiento político, el Centro Democrático. Uribe terminó de modelar la confrontación con la principal organización subversiva del país hasta obligarla a negociar, en un proceso también traumático que cerró el ex presidente Juan Manuel Santos, quien salió de las toldas del uribismo y confrontó luego con el liderazgo natural de quien le brindó la oportunidad de llegar a la presidencia.

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Esa pugna agrietante de la historia próxima fue limando la hegemonía que construyó la coalición de Uribe, tal puja no se ha cerrado y se profundiza tanto como se prolonga en el actual proceso electoral. Así se vio en el minuto posterior al conocimiento de los resultados electorales recientes, en especial entre los ahora  candidatos opcionados con mayor claridad. Además de la inflexión del uribismo de paladar negro también se redujo el caudal el electoral que se autorrefería como el centro del centro. Sus propias pugnas internas les hizo rebajar posiciones. Sus rispideces del ayer inmediato y las contradicciones que también muestran en lo ideológico les pasaron facturas de difícil cambio en lo que viene ahora y sin dilaciones, como para sellar fisuras y promover la convocatoria de voluntades. No obstante la buena voluntad de Sergio Fajardo, el otro experimentado candidato de esta coalición, no podría negar la dura realidad que enfrenta y esa no es otra que una nueva frustración en la definitoria cita de mayo, mucho mayor incluso que la sufrida hace cuatro años ante Gustavo Petro e Iván Duque.

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En la semana que cierra el mes de largada y con el panorama electoral más claro hacia las definiciones no deja de haber erupciones e inquietudes que son parte del folclore triste de este tipo de tensas carreras: se trata de los señalamientos de un potencial fraude eventual y nuevos amagos de crisis en el interior de las coaliciones opacadas por la pugnacidad que aún no llega a su punto más alto entre los rivales que aspiran a ganar las presidenciales. El favorecido por el alud de votos, el Pacto  Histórico, ha puesto énfasis, y con razón, de la anomalía en el conteo de votos del proceso de la  antevíspera, lo cual se resolvió de manera rápida aunque con tropezones. Eso reveló una ampliación en la ventaja del número de parlamentarios del Pacto. No obstante, lo que se supone fue un mal escrutinio borró de las listas unos 300 mil votos, cifra nada despreciable y que pone pensativo a más de uno, no solo por el señalamiento de lo que pudo haber sido un delito electoral debelado y resuelto en el último minuto. Es también la sombra que esto proyecta sobre lo que viene. Al tiempo, se conocieron los nombres complementarios de las fórmulas presidenciales(aresprensa).

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VÍNCULOS : COLOMBIA: ESPANTO PREELECTORAL  //  EL SILENCIO DEL ARZOBISPO

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