CANNES: PALMA PARA SUECIA
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PATRIMONIOS CULTURALES  // CINE Y ARTES ESCÉNICAS  //  Publicado el 30 de mayo de 2022  //  09.00 horas, en Bogotá D.C.

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El sábado anterior culminaron las proyecciones del festival de cine de la Riviera francesa. El sueco Ruben  Östlund, ganó el certamen, con su película “Triangle of sadness”. La cita cinematográfica más encumbrada del planeta cerró así su retorno a la normalidad relativa que en Europa dejan la pandemia y la guerra, en seguidilla una con la otra y sin que se sepa hacia dónde derivará a situación actual . Fue una sorpresa el golpe que dio el trabajo que llevó a la cúspide a este realizador escandinavo y no fue la única, porque los iberoamericanos a través de la realización colombiana “La Jauría” recogió, en solitario para la región, un reconocimiento por la Semana de la crítica.  Pero no fue sorpresa el apellido Östlund en las pantallas de Cannes porque esta es su segunda Palma de Oro. Ya hace  5 años había levantado el mismo galardón por “The Square”. Como todo buen realizador sueco y siguiendo la tradición de ese cine y de su máximo representante histórico, Ingmar Bergman, esta ganadora pretende llegar a ser una película  de autor -como las de Liam Neeson- y dirigida a la reflexión del espectador sobre los dramas de la vida. En la ceremonia, el Gran premio considerado segundo en importancia dentro de la competecia por la Palma, se entregó a dos realizaciones: la francesa “Stars at noon” y la belga “Close”. La primera dirigida por Claire  Denis y la otra realizada por Lukas Dhont., como otro golpe de sorpresas.

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Los surcoreanos fueron afortunados con un cine que ya no sorprende en lo que hace a éxitos y galardones, pues desde hace tiempo están apareciendo en las listas de premiados. Park Chan-wook fue considerado como el mejor director en esta versión 75 del Festival, con su thriller romántico “Decision to leave”. Además, fue para el actor del mismo origen, Song Kang Ho, el  premio al mejor protagonista. El lauro fue ahora por “Broker”, un trabajo que dirigió el japonés Hirokazu Kore-eda. Kang Ho ya era conocido por la anterior “Parasite”, un filme reciente (2020) que se llevó muchos premios, incluso el Oscar. Hubo otro hecho inesperado y fue la gran  sorpresa ya aludida: la división del Gran Premio para dos ganadores. La cinta de Denis fue ex aequo (por igual), para una historia de espionaje atravesada por una línea de fuerte de romanticismo, cuyo desarrollo se ubica en Nicaragua. Algo es algo para esta zona del mundo, casi huérfano de buen cine en las pantallas de este Cannes. La otra, “Close”, del realizador Lukas Dhont, es la narración de amistades adolescentes, con base en el reconocimiento y aceptación de relaciones que hasta no hace mucho y por muchos eran consideradas inapropiadas.

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Östlund hizo de las suyas con su trabajo ganador. El director es izquierdista como lo es buena parte de  la población escandinava, que tiene muy arraigada esa  visión del  mundo. Es por eso que apoyan causas parecidas en otras parte del globo y son lábiles a un terrorismo del Tercer Mundo que sería intolerable en territorios de estos países del norte de Europa. El director galardonado cierra con el filme premiado una saga en la que ridiculiza y pone en el banquillo a las sociedades capitalistas de Occidente. Ahora, en el Palacio de Festivales, aseveró que sus películas y en particular esta que presentó en Cannes y resultó triunfadora “es una provocación” y un llamado a la reflexión crítica. Fueron Alfonso Cuarón y el francés Vincent Lindon los encargados de entregar ese premio mayor que se llevó Östlund. “Triángulo de tristeza” es una narrativa sobre unos millonarios y oportunistas que se agrupan en un crucero de lujo, quienes luego de un acto de piratería infructuoso terminan como náufragos en una isla. El ridículo y la desmesura son parte de los argumentos que utiliza Östlund en sus trabajos. Es la mordacidad su herramienta de impugnación a los excesos de los privilegiados.

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La marca del cineasta sueco, con doble Palma, se iguala con los de cuatro de sus colegas solo que en este caso los premios han sido en forma consecutiva, luego de iniciar el palmarés, ahora reiterado, en 2017. Quienes lo precedieron fueron: Billie August, que ganó la Palma con “Pelle, el conquistador” (1988) y “Las Mejores intenciones” (1992); así como también Michael Haneke, con “La Cinta blanca” (2009) y “Amor” (2012), y también los emblemáticos hermanos Dardenne. Este aniversario especial del festival de la Riviera incluyó un galardón especial para este par de belgas hermanados por sangre y por el cine. Ellos llevan adelante una línea que bien podría definirse como “cine  de autor”, desde su primer trabajo reconocido en 1996, “La Promesa”, en el que entreveran la ficción con el documental. Luego de aquella producción, Jean-Pierre y Luc Dardenne, ganaron la Palma con “Rosetta”, al filo del nuevo siglo (1999). El impacto que tuvo esta realización fue tan fuerte que generó en Bélgica el dictado de una ley para la protección del trabajo juvenil. La otra película con la que se llevaron otra Palma fue “El Niño” (2005). En esta ocasión los Dardenne presentaron “Tori et Lokita”, con el que sumaron su tercer gran premio en Cannes.

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El jurado que definió los premios está presidido por el nombrado Vincent Landon y está integrado por 8 miembros. En ese grupo que levanta o baja el pulgar de los futuros galardonados hay nombres bien conocidos en la industria cultural llamada cine: Asghar Farhadi, Rebecca Hall, Ladj Ly, Jeff Nichols, Deepika Padukone, Noomi Rapace, Joachim Trier y Jasmine Trenca. Los pulgares han tenido aquí una alta carga femenina, como queda en evidencia. En la lista de los principales premiados figuran además: Zar Amir Ebrahimi, por “Holy Spider” y Tarik Saleh, por “Boy from heaven”. La sección Una Cierta mirada  (“Certain regard”) es la segunda sección de competencias y puede decirse que también en importancia. La mejor película en este segmento fue “Les Pires”, producción dirigida por Lise Akoka y Romane Gueret. El Premio del jurado le correspondió a “Joyland”, de Saim Sadiq, en tanto que el reconocimiento a mejor dirección fue para Alexandre Belc, por “Metronom”. El lauro a mejor interpretación recayó en Vicky Kripes, por “Corsage”, quien lo compartió también para la ocasión, con Adam Bessaa y su “Harka”. Aquí se repitió lo ocurrido en la competencia principal con el ya señalado Gran premio, que fue dividido ex aqueo.

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La película colombiana “La Jauría” dejó un consuelo para este continente. Ganó el primer premio de la sección paralela Semana de la critica, que es un segmento que se considera destinado a directores emergentes. La producción es el primer largometraje de Andrés Ramírez Pulido. Trata sobre un joven marginal como tantos en la sociedad cafetera, quien comete  un delito en asocio con un amigo de su edad y es internado en un centro para menores dentro de una zona selvática. No es una trama puntual sobre el eterno tema  de los realizadores colombianos: el conflicto interno. Pero lo hace en el contexto de violencia que es paralelo con la otra violencia, la de los grupos armados. La misma que suele condenar a no pocos de las nuevas generaciones a permanecer en el borde de los dramas o caer en ellos. Una de las secuelas de ese contexto suele ser el resentimiento parental y la posibilidad de nuevas pugnacidades que crecen desde la vida cotidiana. Aunque el filme colombiano estuviese en la lista  de candidatos a premio, no apareció en ningún pronóstico previo. Vale decir que, como los buenos caballos, esta propuesta arrancó desde atrás y se impuso como una sorpresa agregada a las anteriores (aresprensa).   

  

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