PASARELA DE MILÁN CERRÓ REINICIO
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28 sep. 2020

PASARELA DE MILÁN CERRÓ REINICIO

Hedonismo  //  Moda  //  Publicado el 28 de septiembre de 2020  //  19.15 horas, en Bogotá D. C.

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El desarrollo de la semana de la moda en Milán, que se inició el pasado 22 del mes que termina y se cerró en este 28, definió un mes movido en lo que hace a la presentación parcial de pasarelas de esta industria cultural -e industria a sentido estricto- bordeando lo tradicional. Fue el reinicio de lo que es propio de su naturaleza en estas exhibiciones internacionales. El cierre empata con el comienzo del símil, que es la Semana de París. Esta última se extenderá hasta los primeros días de octubre. En casi todos los encuentros desarrollados en un septiembre que se apaga, las puestas en escena han sido híbridas: presentaciones restringidas y uso de las plataformas tecnológicas que han sido lo constante en estos meses de  pandemia y, cuando no ha sido así, aparecieron las suspensiones que se multiplicaron por el planeta. Tal como ocurrió con otras actividades a las que el conjunto social está acostumbrado -el deporte, por ejemplo- en las que con limitaciones y paréntesis de acción fueron reapareciendo a despecho de los riesgos. Esos riesgos en el desafío dejaron consecuencias, pero las actividades han ido aumentando y las reaperturas siguen. Es una lotería negra, pero se debe jugar, parecen decir organizaciones y responsables, tanto privados como del Estado. Todo sin dejar de tener en cuenta que los países organizadores están entre los que más han sufrido los golpes de la pandemia, que se reduce pero no cesa.

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Es bueno recordar que, en cada año, septiembre marca la punta de toda la programación de los calendarios globales en este movimiento del diseño y la alta costura. Esa marca señala lo que se ha preparado en talleres y espacios de diseño para la temporada que se inicia en el hemisferio norte: primavera-verano. Desde esa punta hacia abajo se sostiene el resto. Vale reseñar que en las semanas previas del mes se efectuaron los despliegues en Nueva York y Londres. El peso específico que en lo geopolítico marcan los sajones desde el final de la Segunda Guerra Mundial, también deja huella en la importancia de las pasarelas y los diseños. Aunque eso no proyecta sombra hacia quienes fueron por más de un siglo los primeros y abanderados en la lista del buen gusto, con frecuencia disruptivo: los latinos de Milán y París. Los neoyorkinos dieron la largada en la segunda semana del mes en la Gran Manzana, con un calendario reducido que no se opacó porque era suficiente con que “algose hiciera.

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Después los londinenses continuaron, pero en vez de los apretados cuatro días de celebración al otro del Atlántico se despacharon con seis jornadas, que se cerraron hace apenas una semana: las luces se apagaron el 22. El empate con lo hecho en Milán señala una coincidencia virtuosa. En la metrópoli del Big Ben se presentaron algo menos de un centenar de marcas y de ellas algo más de la mitad hizo sus presentaciones en formato digital, en tanto que dos decenas lo hicieron en coyuntura híbrida: redes y presentaciones a la vista, casi “face to face”, así como se hizo durante décadas. En esa extraña suma debe incluirse a siete marcas con tropa de modelos en presencia directa, en tanto que un trío de diseñadores hizo un encuentro nocturno. Al igual que lo ocurrido en la capital del mundo, el acceso al público fue restringido a medio centenar de personas, como parte del protocolo, que tuvo otras limitaciones de forma contenido y desplazamiento. Por ejemplo, la limitación in extremis, a los sitios cerrados de despliegue.

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Al igual que lo visto en los dos eventos previos, los italianos también vieron reducidas sus ambiciones para brindar mayor brillo a las actividades previstas en agenda. Firmas como Gucci y Bottega Venetta excusaron su presencia, pero asistieron renombrados e ilustres, tales como Versace, Ferragamo, Dolce & Gabbana, además de Boss, entre otras celebridades mundiales, las más de origen peninsular. Un estreno de estas pasarelas de Milán fue la aparición del diseñador belga Ralf Simons, quien trabaja ahora para Prada, al tiempo que Valentino apareció con otra sorpresa: mudar sus presentaciones a la pasarela milanesa. Todos estos cargan su celebridad propia e incrementan la que es sustancia de la ciudad italiana en esto de la alta costura. Giorgio Armani se manifestó para la ocasión dando una declaración en la que de manera directa asume la delicada coyuntura pandémica, señalando -en este caso de manera indirecta- que el golpe rompe aquello es natural y vertebral en el desarrollo de un encuentro de exaltación de la moda: el público ausente e irremplazable.

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París continúa el plan universal de pasarelas desde este 28 de septiembre, con una convergencia que se prolongará hasta el 8 de octubre. Es el encuentro más extenso de la reapertura y eso da la pauta de que  en esta  secuencia de también hay desafíos más osados. El programa parisino es casi tan nutrido como el de Londres pero algo más, son casi 90 presentaciones a lo largo del extenso periodo que le devuelve a la capital francesa lo que nunca quiso dejar de ser: capital mundial de la moda. Pero, claro, ahora debe amarrarse más sus pantalones, sean o no de temporada, desde que perdió esa centralidad luego de las consecuencias de la segunda contienda mundial. La que incluso dejó esto del hacia dónde se desplazó el centro de la moda. Casi todos sostienen que se fue a la que es hasta hoy capital del mundo: New York. Chanel, y Dior han sido los infaltables a esta gala parisina. En el anverso, tres de los grandes ausentes fueron Saint Laurent, Céline y Mc Queen.

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Pero esta edición francesa no perdió el brillo por las ausencias. Los organizadores agregaron una decena de nuevos miembros para la participación estelar, entre ellas la oriental república del Uruguay. No se sabía algo de ese ámbito de la coquetería rioplatense, pero ahí están con Gabriela Hearst. También se estrenó en estas presentaciones el ingreso del diseñador Matthew Williams a Givenchy, quien presentó su colección señera para esta marca. Aquello de amarrarse los pantalones, se dijo, poco tiene que ver con la indumentaria de la nueva temporada y sí con el hecho de que el encuentro por su extensión en el tiempo, así como la gran cantidad de eventos, requirió de mayores precauciones en cuanto a los protocolos de bioseguridad. Todo esto en el marco de una Francia en la que no se reducen los temores por los rebrotes pandémicos, pues el país sufrió con suficiencia el impacto. Tal como en los casos anteriores, esta convergencia tendrá tanto presentaciones en vivo como en plataformas, en mezcla que se pretende armoniosa (aresprensa).   

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VÍNCULOLA MODA REAPARECE

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