TURISMO : URGENCIA DE SALVAVIDAS
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29 abr 2020

TURISMO : URGENCIA DE SALVAVIDAS

HEDONISMO  //  TURISMO  //  Publicado el 29 de abril de 2020  //  12.15 horas, en Bogotá D.C.


TURISMO : URGENCIA DE SALVAVIDAS


La alerta se dio con tiempo suficiente porque en lo concreto la afectación estaba y está a la vista: es el turismo una de las víctimas más sensibles en el plano de la actividad económica, como efecto de la pandemia que afecta al mundo. De hecho y al margen del receso obligado y de la pérdida de empleo consecuente, es claro que en cifras el nivel global aproximado por cesantía laboral en este campo y en el mundo alcanzaría pronto a las 100 millones de familias. Datos redondos y oficiales en proyección que suman tanto a los ya están cesanteados y a quienes se encuentran bajo amenaza concreta que serían realidad estadística en las semanas cercanas. El cuadro de situación actualizado se prolongaría hasta el inminente mayo o hasta el término del semestre. Las cifras contundentes fueron aportadas por la entidad internacional WTTC (Consejo Mundial de Viajes y Turismo) en reciente informe. La erosión generalizada que solo mira los empleos directos ya afectados o con amenaza inminente no cubre al trabajo indirecto, que tiene sus fuentes en el turismo por reflejo. Esto no es necesario de verificar en las cifras señaladas, las que permiten trazar políticas y ejecutar decisiones. Son las mismas que aparecen a diario en los noticieros y en la prensa escrita. Cartagena de Indias en Colombia o la zona de los lagos australes en Argentina y Chile son casos de prueba sobre la mesa, de ninguna manera los únicos porque el drama en este y los otros escenarios es generalizada.


En el mes que corre y ya culmina, se ha precipitado un 30 por ciento del centenar de millones en pérdida de empleos que se estarían generando en el mundo. El deterioro económico generalizado por caída del aporte al producto bruto mundial que disminuye en lo que va del año, alcanzaría hasta ahora y en crecimiento progresivo de disminución a los tres billones de dólares, en cifras recientes estimadas por sus rangos de base y coyuntura. No en el largo plazo. La afectación de la cadena de servicios que forma la estructura tanto en oferta como en insumos requeridos crece de manera vertiginosa. La ruptura de algunos eslabones de la cadena podría ser definitiva en ciertos tramos como, por ejemplo, en la industria del transporte aéreo y marítimo; así como también en la hotelería de menor dimensión. También en parte del transporte terrestre y proveedores afines, entre otros, como el de lavandería e higiene. Ello además de diversos campos agregados que son propios del servicio estructural, incluidas las agencias de viaje.

La organización internacional que monitorea esta industria ha señalado además que el informe permanente de la alarmante contracción en proceso se transmite en lenguaje de urgencia al grupo de países que constituyen el llamado G-20. El impacto, más allá de las pérdidas temporales junto con las que en diagnóstico se estiman irreversibles, pone sobre la mesa la importancia del turismo no solo como aportante axial de recursos sino como dinamizador generalizado de la economía y del bienestar general. Por ahora, resulta claro que la posibilidad de auxilio y políticas concretas de urgencia al respecto no están en primer plano de muchos gobiernos y se han priorizado otros servicios e industrias de transformación para salir del confinamiento obligado en la emergencia. Es probable que en ese conjunto de variables e indicadores a considerar y negar para una apertura rápida, persista la idea de que el transporte aéreo ha sido uno de los responsables principales de la rápida propagación del virus por el mundo, desde su fuente inicial en el Lejano Oriente.

Este segmento del transporte tiene su propio dolor de cabeza, como es evidente, pero impregna “con su aura”, si así pudiese decirse, al resto. Lo puntual para despejar ideas fantasmales es que no es tiempo para prejuicios y que miles de empleos están con peligro inmediato, aunque los gobiernos que deben dar las directivas para la apertura deben cuidar, al tiempo, la economía con la eventualidad cierta de los rebrotes pandémicos que traerían aparejados un costo político inconmensurable para esas autoridades. La agencias de viaje ya reclaman -como el resto de la industria- la ayuda del Estado. Estas estructura que son tradicionales en el sector suelen ser el eslabón inicial de la dinámica turística. Asediadas por las transformaciones tecnológicas pueden sobrevivir, no obstante el salto que puede hacer el consumidor a partir de las plataformas y otros dispositivos de frontera. En las últimas horas, la entidad que cobija a estas empresas en Colombia, Anato, solicitó al gobierno el que al menos se les permita flexibilizar sus obligaciones.

Entre esas obligaciones están las fiscales, todo para propiciar la protección de los empleos amenazados. El reclamo de auxilio de la Wttc no es una simple queja sectorial, en sus comunicaciones señala que esta industria que estimula el hedonismo propio y legítimo de los ideales modernos, aporta más de un 10 por ciento del Pib mundial. Una cifra nada despreciable no solo por la incidencia directa en las economías sino que también es para nada desestimable en el inmediato futuro, durante la reconstrucción de una vulnerada economía universal.  Además, se han preocupado por señalar que uno de cada cuatro empleos en el planeta está vinculado de manera estructural con el turismo y los viajes. Solo en la región y en los últimos registros previos a la crisis, el sector aportó unos 298 billones de dólares y abrió plazas para 17 millones de nuevos empleos. Eso último significó un volumen cercano al 8 por ciento de la fuerza laboral en América Latina y una porción de más del 8 por ciento de la dinámica económica regional. Los consolidados dicen que en el año pasado el crecimiento fue superior en 1.5 por ciento frente al movimiento previo.  

Por si los anteriores datos no resultaran suficientes, debe agregarse a lo anterior que el gasto de los visitantes del mundo al subcontinente dejó el año pasado un rédito de más de 47 billones de dólares, el equivalente a casi un 7 por ciento del valor de las exportaciones locales, sumadas. Un flujo de divisas que beneficia a los receptores directos pero que se redistribuye en esa cadena ya señalada, la que incluye a proveedores de todos los niveles, y en el incremento del empleo, el eslabón más débil de la relación y ahora ya no en expansión sino en relación inversa.  Al segmentar las cifras descritas, se observó en esos movimientos que hoy son memoria en carne viva, que los mejores beneficios recibidos por crecimiento del turismo internacional fue la Argentina en primer término y luego los Estados Unidos, con un flujo de 20 y 14 por ciento respectivamente. El país del Plata se encuentra en inminencia de default y su línea aérea de bandera, Aerolíneas Argentinas, tiene previsto reiniciar vuelos recién a mediados del semestre que viene. En la lista de nostálgicos beneficiados recientes siguen Brasil, Chile y Bolivia (aresprensa).

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