CAROLINA MUSALÉM, UNA GALERISTA TAN DISRUPTIVA COMO EL ARTE
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PATRIMONIOS CULTURALES // ARTES VISUALES // Publicado el 16 de noviembre de 2023 // 12.15 horas, en Bogotá D.C.

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La chilena Carolina Musalém es una promotora y divulgadora del arte que se produce en su país, con actitud contestaria en lo social. No lo dice así, de manera directa, pero esa es su propuesta de apoyo a la creación visual, no obstante que ella misma es parte de la élite de su patria. Su galería, Factoría Santa Rosa, se encuentra en una zona de Santiago que es barriada tradicional de trabajadores y sectores deprimidos en lo social. Allí, en lo que fueron los talleres textiles de su núcleo familiar abrió amplios espacios para que los artistas puedan exhibir sus obras y apuestas estéticas, en particular las alternativas. La promotora estima que no existe razón para seguir suponiendo que una galería de arte deba estar ubicada en sectores exclusivos de la metrópoli santiaguina, llamado allí el “barrio alto”, que incluye a sectores urbanos como Vitacura, Ñuñoa y el conocido Las Condes. Es así, según Musalém, puesto que “el arte debe estar al alcance de todos y democratizarse”, sin distingos de etiqueta en capacidad de consumo y acceso a bienes. La expositora participó hace un año por primera vez en la feria internacional Artbo de la capital colombiana y la muestra que llevó fue un éxito tan rotundo como inesperado para la divulgadora.

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Entrevista: Martha Liliana ROMERO

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La idea de una factoría de arte nace de la propuesta de Andy Warhol, hecha en Estados Unidos en la segunda mitad del siglo pasado. En esos espacios los artistas hacían residencia y presentaban sus propuestas individuales o colectivas. Fue una fábrica de producción creativa que dejó una huella, como lo hizo el mismo Warhol distinguido en la historia como el abanderado del “pop art”, que reflejó e hizo crítica a una sociedad industrializada que se regodeaba en su cumbre hedonista y de luminarias del espectáculo. ¿Cómo se expresa esa emulación histórica?

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Disponemos de amplios galpones -describe Musalém- que cubren unos 10 mil metros cuadrados. En los primeros 8 años de nuestra presencia se promovieron allí residencias para artistas, quienes debían presentar proyectos, los cuales una vez aprobados podían desarrollarse y abrirse al público. La retribución se hacía con obra de los mismos artistas que exponían y en eso se aludía a lo que alguna vez hizo Warhol. Mi iniciativa nace como homenaje a ese artista conocido en todo mundo, a su factoría y a mi familia.

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La llamada Factoría Santa Rosa está vigente en la zona sur de Santiago desde hace más de una década, 14 años para ser precisos. Allí, en lo que fue la industria de Tejidos Musalém floreció la idea de una descendiente de la familia, guardando una memoria no tan distante con el origen, porque lo textil, así como el diseño y otros campos afines también tiene que ver con la plástica y el arte en su conjunto. ¿Acaso no lo planteó así a Bauhaus en Alemania?; pero aquello de lo social en lo que hace a cultura de élites y la cultura popular en mixtura hacia la cultura de masas ¿cómo se expresa en esta relación?

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El interés en esta propuesta combinada de tradición y devenir de la Modernidad fue la de democratizar el arte -precisa la galerista- más allá de las palabras de reivindicación social. Entonces, la iniciativa fue la de instalar un gran espacio de alto nivel en un sector humilde de la ciudad capital, para decirlo de una manera elegante. Es normal que las galerías tradicionales se asienten en barrios de gente acomodada y en parte en eso radica la idea de que solo ciertas élites pueden acceder al “aura”, que no es otra cosa que la emoción estética, como diría Walter Benjamin, Creo que ese criterio es un error extendido y esta propuesta demuestra que en efecto esa emoción nada tiene que ver con la distinción social. El arte es una actividad vinculada con el ser humano, por esencia, sin distingos.

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En la dialéctica de opuestos sociales pareciera aquí no haber un polo intermedio. Eso se corresponde con la racionalidad lineal que desde Aristóteles y Tomás de Aquino permitió comprender y trazar ecuaciones en la física tradicional, la de Newton. Pero la lógica no perceptiva, la de la física cuántica, nos advierte también con ecuaciones y formas de comprensión más sutiles, que existen otras realidades y que el universo no es solo de blancos y negros opuestos en dinámica dialéctica. Es ese el “tercero incluido”, la síntesis también dialéctica que supera a los opuestos y da una visión en abducción con tal mezcla, la cual pretende ser armonizadora. Eso es la “mediación” social de la que hablaron Martín Serrano * y Jesús Martín Barbero ** hace más de 4 décadas. Eso es también el arte, disruptivo, anticipatorio y siempre con intención superadora de los supuestos aceptados. Esa fue la propuesta de Benjamin *** al admitir hacia los años 30 del siglo pasado que la técnica ya estaba participando del arte a través de la fotografía y de las demás posibilidades que ofrecían los dispositivos tecnológicos. En relación con esta argumentación debe decirse que Warhol expresó en síntesis esa instancia superadora del arte, que es el “pop”, al exponer en carne viva estética la presencia de la cultura de masas con su soporte industrial y de mercado en tanto esta es síntesis entre lo elitista y lo popular. Entonces, ¿qué fue lo que presentó la Factoría Santa Rosa en Artbo 2022?

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Exhibimos un show del fotógrafo Felipe Lavín, bajo curaduría de Christian Viveros Fauné -responde Musalém- con fotos y videos manipulados de forma digital. El artista tiene en su propuesta una madurez de una década de trabajo. La presentación fue un éxito que no dejó de sorprendernos, más allá de la calidad de la obra.

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Pero, ¿cuál es el soporte conceptual de la obra y cuál su llamada a reflexión?

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Trata de la deshumanización de la sociedad contemporánea -explica la divulgadora- habitamos como “no personas”, como individualidades aisladas en los espacios públicos que entendemos son para el intercambio y la socialización entre nosotros, tal como lo plantea el filósofo Marc Kreutzer. En esa suma multitudinaria de soledades se perdería algo básico del ser humano que es la comunicación, ello no obstante el despliegue tecnológico y variedad de dispositivos que hay al respecto. En el conjunto el artista representa a la mitad como humanos y la otra mitad como código de barras, las que aparecen como paletas cromáticas que, a mi entender, son radiografías de las diferentes sociedades. La armonía de los colores expresaría que no obstante estas circunstancias aún no estaríamos perdidos como sociedad (aresprensa).

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* Léase: SERRANO, Manuel martín. La Mediación social.

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** Léase: MARTÍN-BARBERO, Jesús. De los medios a las mediaciones.

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*** Léase: BENJAMIN, Walter. La Obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.

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VÍNCULO : UNA GALERÍA ES UN PROYECTO DE VIDA

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