-----
-----
VEA: LETRAS / PROGRAMA EDITORIAL







HOLANDA: LITERATURA POR LA PAZ / LETRAS / PATRIMONIOS CULTURALES / A-P

 

Publicado el 04 de abril de 2016 / 18.50 horas, en Bogotá D.C. 

HOLANDA: LITERATURA POR LA PAZ

Holanda fue literatura en la tradicional Feria del Libro (Filbo) de la capital colombiana y también fue exhortación a la paz en el país anfitrión. Se cerró hace dos días la versión 29 de la tradicional convergencia multitudinaria alrededor de las letras y el país europeo fue el invitado de honor. El eje de la presencia holandesa fue la memoria de la tragedia que los afectó durante la Segunda Guerra Mundial y el apoyo al esfuerzo del estado colombiano en la búsqueda de la paz con el principal impugnador armado ilegal de la sociedad en su conjunto. El encuentro contó con la presencia de personajes de magnitud mundial como las premio Nobel Svetlana Alexiévich y Jody Williams.  Bielorrusa la primera, norteamericana la segunda. El evento se desplegó durante dos semanas y en su desarrollo se produjeron curiosas alternativas como el colapso de asistencia que provocó el ingreso y presencia de público debido a la llegada de un youtuber chileno. Esto además de las discusiones y polémicas que se produjo en alguna de las sesiones previstas para confrontar puntos de vista alrededor del proceso de fin del conflicto que adelanta el gobierno en La Habana, y sus consecuencias concretas en la estabilidad y reacomodamiento institucional.

Reporta: Martha Liliana ROMERO*

También estuvo presente la princesa neerlandesa Laurentien van Oranje, enviada especial de la Unesco en la lucha contra el analfabetismo y cuñada de la reina argentina, Máxima. La integrante de la realeza europea presentó en el inicio del encuentro su libro “El Señor finney y el mundo patas arriba”, pues es autora de literatura infantil y se expresa en un aceptable español. Jody Williams en tanto, es reconocida por su lucha de años en el mundo contra las minas antipersona, que fue lo que en definitiva la llevó a alcanzar un reconocimiento universal con el premio Nobel de Paz, en 1997. Eso después de que se lograra como parte de sus campañas, la firma del Tratado de Otawa por la abolición de tales artefactos. La activista es conocida como “la hippie que ganó el Nobel” y eso está consignado en la letra de su autobiografía, que fue presentada en esta Feria.

Holanda, el país invitado, arregló un pabellón realizado con concepción propia a través de una firma especializada de Róterdam. La base del diseño fue la madera con formato de cajas pintadas y con el icónico color naranja que identifica al país desde tiempos de la hegemonía inicial de la familia de Orange. La misma que inició la rebelión contra España y dio principio a la autonomía nacional de los holandeses. La misma que ayudó a los ingleses a afirmar la filiación protestante. La idea de la modernidad y la concepción de ciudadanía en la que tanto aportaron los habitantes y pensadores de los Países Bajos, estuvieron presentes allí en lo simbólico. Hubo más de 100 títulos representativos de la producción literaria holandesa, aunque el punto central de la presencia de este país se basó en la memoria de Ana Frank, como expresión y extensión del interés de Holanda en la paz de Colombia, a partir de su propia tragedia como sociedad durante el último conflicto universal.

El propósito fue coincidente con la propuesta general de los organizadores de la Feria del Libro de Bogotá: el aporte desde las letras a la intención poner fin a la violencia extendida, intención pacificadora que surge del Estado colombiano a través de sus diferentes actores, y a pesar de que algunos de los vectores contemporáneos persisten en su actitud tan desafiante como trágica de mantener la impugnación armada. En efecto, una buena parte de la programación en lo que hace a foros, conversatorios y debates giraron alrededor del tema de la paz y las consecuencias de la guerra, con sus dramas personales, familiares y sociales. Eso no excluyó la polémica áspera -como la que protagonizaron desde perspectivas diferentes los señores Roy Barreras y José Félix Lafaurie, en la jornada de cierre. Una evidencia demostrativa en carne viva de las acaloras diferencias de criterio que genera el proceso orientado por el gobierno colombiano.  

ABUNDANTES NOVEDADES

Fueron más de 800 eventos realizados durante las casi dos semanas de vigencia del encuentro. Eso incluyó la conmemoración simultánea del aniversario 400 del fallecimiento de Miguel de Cervantes y de William Shakespeare. Una singular atención despertó también el segmento “Leer los viajes”, con la presencia del viajero, periodista y escritor holandés Cees Nooteboom. La temática abordada tocó la perspectiva del hombre en plena modernidad para convertir en literatura la experiencia de transitar y conocer el mundo. Las referencias personales del neerlandés estuvieron asistidas en eso del arte de viajar, por los autores Sergio Chejfec, argentino, Juan Álvarez, colombiano, y João de Melo, portugués. Esa relación entre lúdica y palabra escrita no fue la única durante el desarrollo de la Feria, también el espacio “La Hora del cuento”, le dio lugar al entretenimiento creativo alrededor de la literatura

En ese último caso, los niños fueron los beneficiarios reales pues se dio preferencia a la lúdica infantil y juvenil sin excluir el intercambio de actividades con autores de este tipo de enfoque literario. En el espacio dispuesto las labores fueron permanentes en lapsos de dos tiempos y en horarios adecuados para la asistencia masiva de escolares asistidos e infantes que llegaron acompañados por sus padres. Lo previsto incluyó el obsequio de más de dos mil ejemplares de textos recreativos y educativos, entre ellos “Emergencia en el río grande”, de la escritora especializada Johana Barbosa. El entretenimiento propiamente dicho tuvo su momento en el cierre de la Feria y en la tradicional “Noche de libros”, que se cumplió el 29 de abril a partir de las 18.00 horas con el segmento “Tocó cantar”, en el cual incluso la música electrónica tuvo su nicho.

Princesa Laurentien Tulipanes holandeses

                                                                                                      

Una actividad de gran relieve en esta edición de la Filbo fue el Primer Salón y Seminario Internacional de Derechos de Autor. Una actividad que estuvo precedida de varias ediciones en años anteriores, en las que se profundizó esa delicada temática, en el marco de las transformaciones tecnológicas y de una producción editorial y literaria de primer nivel, que en Colombia ya desde hace décadas está en las “grandes ligas” de diversos géneros en lo que hace a producción editorial y la elaboración literaria. En realidad, hoy por hoy, el país cafetero estaría igual en alto nivel, con o sin premio Nobel local. El paréntesis se aprovechó para los encuentros e intercambios comerciales que incluyeron la compra de derechos sobre obras. En ese terreno estuvo presente una delegación de Holanda, como punto axial que permitirá la transferencia y posibilidad de que el trabajo de los creadores de ambos países -eso incluye a los autores del Caribe holandés- sea publicado, de lado y lado, con la expansión regional simultánea hacia Europa y América.

Entre los acontecimientos de mayor relieve que mostró esta Feria debe destacarse la presencia de Santiago Posteguillo, quien presentó su obra “La Legión perdida”, último eslabón de la trilogía del emperador Trajano. En ese primer nivel también debe contarse a Enrique Serrano y la aparición de su nuevo best seller: “¿Por qué fracasa Colombia?”. Otro colombiano notable en el mundo de las letras, Mario Mendoza, presentó su última obra “La Melancolía de los feos”. En este tipo de presentaciones, la nota especial la marcaron el norteamericano Justin Torres y el francés Edouard Louis, quienes aportaron con sus trabajos sobre la llamada literatura “queer”, cuyo eje es la temática gay y la discriminación social alrededor de sus protagonistas. Torres, además de escritor, es docente y presentó su creación “Nosotros los animales”.  La presentación curiosa, entre otras, fue la del libro “Cuba, el miedo y el gozo sexual” del cubano Abilio Estévez.  

ESOS LUNARES

 Hubo manchas en el desarrollo de la convergencia masiva: a veces fueron simples pecas y otras fueron lunares. Hubo puntos de la programación escrita que sin aviso previo ni posterior no correspondieron con lo anunciado. Hubo también autores invitados con pocos ejemplares de obra para ofertar como producto que pudiese satisfacer una demanda de ocasión, sabiendo todos que la presencia del autor genera ese fenómeno. Uno de los casos en que sucedió esa falla fue con el libro “Estallidos en mi cabeza”, de editorial Norma. Otro detalle como para provocar confusión e irritación fue la asincronía con la entrega del cuadernillo que contiene la programación y que genera confusión con la programación misma. Un detalle de organización a corregir es el de la presencia de los autores y personalidades emblemáticas que llegan cuando ya el calendario está avanzado y quedan demasiados días en blanco entre una y otra presentación -sobre todo en las primeras jornadas- que estimulan un eventual desinterés potencial del público.

En lo que hace a logística y organización resulta oportuno señalar que el espacio de Corferias comienza a tener limitaciones frente a la dimensión del evento. La Filbo 2016 cubrió en esta ocasión 23 pabellones y 13 salas de conferencias. A esta altura, y no obstante la ampliación del escenario ferial, va quedando limitado lo dispuesto ante el crecimiento de las exigencias. El público de Bogotá muestra afecto hacia su feria del libro y a ese flujo deben sumarse quienes llegan del resto del país y del exterior. La congestión provocada por el youtuber chileno Germán Garmendia le dio un subrayado a la falta de superficie que ya se advierte. En el contexto, el anuncio de una potencial y próxima recarga tributaria a lo que genera la industria editorial, es un contrasentido con las campañas que desde distintos ángulos -incluidas las agencias del Estado- pretenden estimular la lectura y ampliar el consumo anual de libros por habitante, que sigue siendo muy bajo en Colombia frente a los índices que muestra la región

Adicional a la presentación in situ que le correspondió a Holanda, este país tuvo una agenda ampliada que se extendió por toda la capital. La huella de Holanda quedó también impresa en la exposición de 8 mil tulipanes como flor nacional y representativa de ese país, muestra que se vio en el Jardín Botánico. Hubo ciclos de cine vinculantes en distintas salas de la ciudad anfitriona y una exposición fotográfica de Fetze Weerstra en el Centro Cultural García Márquez, auspiciado por la editorial mexicana que lo administra y ubicado en una zona tradicional de la urbe capitalina. El complemento fue una muestra de arte de Rembrandt y la “Ciclovía naranja” que tuvo como protagonista al titular de la embajada holandesa. El aforo de visitantes superó la anhelada cota de las 500 mil personas que transitaron la feria. Esto se supo en simultánea con el nombre del próximo invitado de honor: Francia. El punto lamentable se produjo en el día de cierre de esta Filbo 2016: el fallecimiento del escritor colombiano Fernando Soto Aparicio (aresprensa).

--------

* Texto y fotos


Visitas acumuladas para esta nota: 01077



¡SÍGANOS Y COMENTE!







MARKETING Y FELICIDAD por Nestor Diaz Videla

2Checkout.com Inc. (Ohio, USA) is a payment facilitator for goods and services provided by www.aresprensa.com.


Todos los derechos reservados ARES 2003 - 2016                   
Volver al home