-----







¿CATALUÑA INSENSATA? / ACTUALIDAD

Publicado el 17 de diciembre de 2014 / 14.15 horas, en Bogotá D.C.

¿CATALUÑA INSENSATA?

Se aproxima una decisión determinante para el futuro de los catalanes, de España y de la misma Europa. Un sector de ellos desea separarse de ese país que fue imperio y que también les aporta sentido histórico y como pueblo. La importancia de las minorías, veladas por la hegemonía del estado-nación, explota desde tiempos recientes y surgen tan añejos como represados sentimientos nacionales -locales o regionales- que buscan ahora un nuevo estandarte de repulsa hacia esos otros iguales con quienes convivieron por siglos. Cataluña quiere construir rancho aparte, a despecho incluso de la legislación europea al respecto y de la contundente decisión reciente de los escoceses. No son todos los catalanes los que quieren irse del cobijo y soberanía de la madre España, pero parecen ser suficientes como para intentar definir la situación en la puja de las urnas. La unidad española está en riesgo y también la sensatez pareciera que va camino del cadalso. El escritor colombiano Enrique Serrano aborda el tema, desde el llamado a la decisión sensata porque la decisión de los catalanes también golpearía, así sea de manera indirecta, los sentimientos de los latinoamericanos.

Escribe: Enrique Serrano*

¿Se puede esperar que triunfe la sensatez siempre?, no sería sensato. Pero ha triunfado, y con creces, en el caso de la secesión de Escocia. Ojalá triunfe también en el caso de Cataluña, a pesar de que el señor Artur Más vaya en este caso por menos. Los secesionistas siempre han existido y también los legitimistas, partidarios a ultranza de suponer que algo presunto es por definición mejor que algo existente.

La sensatez les ha advertido también siempre que por ahí no era y ellos han optado por no oír la voz de esa razón austera. Son los mismos que aventuran el orden venidero con acciones que devastan el orden anterior y, en no pocos casos, son legión además de ampulosos artífices de las llamadas revoluciones, de las que el mundo ya está ahíto y a quienes no se puede culpar después por los errores cometidos.

Entonces y con celeridad, edifican sus proyectos de independencia sobre bases inciertas, es decir, sobre los postulados de la ilusión y del deseable -pero peligroso- wishful thinking. En este asunto de las independencias y de las verdaderas naciones europeas se han tejido tantos equívocos en los tiempos que corren, si es que corren en este caso, que las falacias han llenado el espectro de lo que eran las verdades.

Por ejemplo, y volviendo al caso, Escocia es en verdad algo distinto de Inglaterra, o de Gales, o de Irlanda del Norte, claro está, y tiene derecho a ese particularismo, y a manifestarlo libremente. Pero, por otro lado, sabe que conducirse sola por el ámbito de las naciones de hoy no la favorece en modo alguno, sino que la perjudica a la hora de las definiciones, las alianzas y los privilegios.

Nadie va a olvidar con facilidad sus prerrogativas y reivindicaciones, por las que ha luchado tan justamente, pero resulta que a ella misma no le conviene -como lo han entendido y refrendado sus ciudadanos- una separación que, en la práctica, es un divorcio innecesario y doloroso, un castigo auto infligido, en nombre de una libertad que en realidad ya posee, y que nadie le va a quitar.

¿Cataluña se cree radicalmente distinta de España?, o es un capricho costoso de algunos zafios que presumen que todo será más fácil de este modo. Y es que no parte de fracasos, sino de éxitos inmensos, en su reclamación furiosa y desproporcionada. Cataluña ha logrado recuperar, en menos de cuarenta años, mucho terreno perdido en el pasado, atesorando logros sin precedentes y una riqueza jamás vista. Habla una lengua distinta y así se le reconoce, tiene una personalidad cultural claramente diferente de la de aquella Madrid que tanto la oprimió y tiene unos destinos social y político privilegiados, en relación con las demás comunidades autónomas. Es bella, rica, famosa. Eso no lo niega nadie.

Pero, no es tan diferente, ni tan grande, ni tan rica, como para que no la afecte separarse de la vieja España -que sí que ha existido para tantos otros durante siglos y de la que es una parte prominente- y causar quizás con ello un río de dolorosos efectos secundarios, para sí misma, y para el resto de las comunidades nacionales en Europa, y en el resto del mundo. El prudente statu quo nos enseña que cuando algo marcha bien es mejor dejarlo seguir marchando, aun cuando haya que cambiar algunas cosas por el camino.

Reformar el orden existente es parte del esfuerzo político de superación de los pueblos, en España o donde sea. Pero, deshacer lo formado durante siglos por un embeleco siempre ha sido, y será, perder un poco. Además, quedará en el aire que el cambio fue un error, y que algunos imprudentes cometieron aquel terrible error.

Cataluña no tiene en verdad tantas opciones estando sola, como creen sus radicales nacionalistas, y dejar seguir el barco con España le conviene mucho más. Pero incluso aunque tuviera esas esquivas opciones, el corte abrupto sería perverso para ambas partes, con consecuencias que se prolongarían durante décadas. La cuestión de qué es lo conveniente no impide el cambio, si éste se da lentamente y causando el menor daño posible. Cualquier otra alternativa es inútil y autodestructiva (aresprensa).

-------

* El autor ha escrito obras como “La Marca de España”, “Tamerlán” y “Donde no te Conozcan”, entre otras en circulación.

 


Visitas acumuladas para esta nota: 01261



¡SÍGANOS Y COMENTE!







MARKETING Y FELICIDAD por Nestor Diaz Videla

2Checkout.com Inc. (Ohio, USA) is a payment facilitator for goods and services provided by www.aresprensa.com.


Todos los derechos reservados ARES 2003 - 2016                   
Volver al home